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Alguna vez soñe



ALGUNA VEZ SOÑE

Alguna vez soñé con estudiar medicina, y si hablamos de robar sueños, podría decir que fueron las circunstancias las que me las robaron (¿Excusas?), ni diría que fue una mezcla de situaciones, o tal vez, faltaron en mí, el empuje y la perseverancia.

Pero de donde viene todo esto?

De niña, la situación con mi papa no fue la mejor, hogar normal, bien constituido pero con un papa con un genio tenaz, poco cariñoso (hasta donde lo recuerdo) y quien decía que si alguna vez un hijo suyo decidía estudiar medicina, el haría lo que fuera porque lograra ese sueño (bueno, ahora entiendo que era el sueño de él, no de su hijo), así que yo, la mayor de tres hermanos, la que recibía menos afecto de brazos paternos, decidió que iba a estudiar medicina.



Separación de padres cuando tenía quince (15) años, peleas entre ellos que hacen que nos alejen de esa figura paterna, y aún así, olvidé la promesa de mi papa, sencillamente en mi “disco duro” estaba la información de “yo quiero estudiar medicina”, y efectivamente, ya con mi cartón de bachiller me presenté a la Univalle, no pasé ni en la electiva. Aún recuerdo a un joven que presentó el examen conmigo decir

- Yo me voy apresentar tantas veces, hasta que me tengan que recibir, asi no pase por los examenes.

Y era que si después de cinco (5) examenes, el estudiante no pasaba, la universidad tenía que recibirlo. (¿Premio a la constancia ) y yo pensé…. ¡UF! Eso es mucho tiempo esperando.

Bueno. Sin otra alternativa, ingresé a estudiar en la Usaca, por palanca, no fue sino un empujón, y ya estaba adentro, estudiando bioquímica. Mi mama me decía que después presentara el examen en la Valle otra vez, pero la verdad, no recuerdo haberlo tenido en cuenta después, o tal vez pudo ser que empecé a ver asignaturas tales como Fisiología Humana, Citología, Anatomía, etc… afines con la medicina, y en las cuales yo sobresalía, ya que me apasionaban los temas, y si tenía que amanecer estudiando nombres y demas, no me interesaba, así que me sentía como todo una médico, estudiando y conociendo el funcionamiento del sistema humano en todo su esplendor.

Así es que recibí mi cartón como Bioquímica. Pero que tristeza…. Mi cartón como tal solo me permitía tres opciones: Ser visitadora médico, Ser docente o trabajar en un laboratorio (De las tres, era la que mas se parecía a “mi sueño”

Le dije a mi mama que ahorasi me iba a presentar a la valle y me dijo: Pero ahora tu misma pagas tu carrera, ya te di yo la primera, si quieres seguir estudiando, trabaja para costearte mas estudio. Primer freno.

Y eso hice, me puse a trabajar, pero creo que el tenerlo siempre todo en casa, sin lujos, pero lo necesario, hicieron de mi una persona cómoda. Trabajaba para mis gastos y excesos (pagar cuentas de celular de $500.000 hace diez años), y me quedé con la docencia….

Aunque algunos ex compañeros de colegio dicen que estoy en el lugar indicado, porque según lo recuerdan: Yo les explicaba a ellos algún tema, y solo a mí me entendían desde el principio… “no seas un idealista que nunca se pone en acción y tampoco un derrotista que sólo puede alcanzar las metas mas faciles”

Un día, ya no recuerdo hace cuanto, recordé la promesa de mi papa, y después de “hurgar” en el pasado, llegué a la conclusión que mi sueño no era estudiar medicina, mi sueño era sentirme querida por mi papa…

Ahora estoy donde quiero, es diferente trabajar con universitarios, saben hacia donde van, o si aún no lo han definido, por lo menos no hay que lidiar con una solicitud de silencio, de orden, de reclamos de padres de familia.El universitario y sobre todo, el estudiante de primer semestre, llega por lo general con ojos abiertos y una mente avida de conocimiento, como queriendo arrancar de cero y con perspectivas de una nueva vida, y me gusta la labor de orientadora, el contacto con ellos.

Soñé con ser médico, y me robaron ese sueño, o me lo dejé robar, o no luche por él, u opté por la comodidad de lo conocido… que se yo, pero me gusta donde estoy, aún sigo leyendo de medicina, claro esta, y si se me pregunta por la fisiología del cuerpo humano, la manejo casi a la perfección, (Sería el colmo si no, total mi area mayor en mi carrera profesional es biología).

Sin embargo aprendí algo bien importante… jamas les diré a mis hijos qué quiero que lleguen a estudiar, es mas, en compañía de mi esposo decimos: Que estudien lo que quieran estudiar, tendran nuestro apoyo… sumado a todo lo que la vida me ha permitido aprender, los trabajo en aquellos de “hazlo” en lugar de “inténtalo”, porque “La palabra intentar no cabe en el ambito de una vida de éxito. Es una palabra indefinida que denota duda. Debería incluirse en la lista de las malas palabras cuyo uso se castiga a los niños”.

Y aquí viene un tema que esapasionante para mí, y aunque en casa de mi mama digan que “soy llena de milindres” con mis hijos, considero que lo leído, si sirve, es para aplicarse, y si no…. ¿Cómo se supone que nos enriquece la lectura?

Pensamos que solo el adulto necesita reconocimiento, y nos quejamos por que el jefe no nos da reconocimiento, el esposo tampoco, los hijos menos… pero… ¿Nos han educado en esa cultura del reconocimiento ¿Damos reconocimiento? , ¿Cuantas veces preferimos la crítica al elogio? ¿Cuantas veces adulamos y luego decimos “pero…”? (ese elogio o adulación, por lo tanto, no sirven), y es bien sabido que “si un niño crece sin nunca recibir reconocimiento por lo que hace bien, desarrollara una tendencia, que cuando adulto, lo convertira en una persona muy negativa y, en concordancia, con una auto-imagen igualmente negativa.”

¿Qué tipo de adulto somos o mejor aún ¿Qué tipo de formación estamos dando a nuestros hijos?

Es bien complejo y difícil levantar a nuestros hijos con las exigencias económicas que nos impone la sociedad actual… y entonces papa y mama deben salir a trabajar para lograr un eq uilibrio en el sostenimiento familiar. Y nos quejamos del deterioro de la sociedad….


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