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Agustin de hipona - biografÍa y obras



1 BIOGRAFÍA Y OBRAS
Nace en Tagaste, ciudad del norte de África; su padre, Patricio, era pagano; su
madre, Mónica, era cristiana. Sus primeros estudios los hace en Tagaste, pasando
posteriormente a Cartago, donde cursa la carrera de Retórica.
En el 375 abre en Cartago
una escuela de Retórica; se trasladó a Roma y luego a Milán, ciudades en las que se
entregó de lleno á una vida de placeres.
En Milán conoce a San Ambrosio, cuya
personalidad y doctrinas van a influir decisivamente en él; y se va a producir un suceso
crucial en su vida. Agustín había ido, junto con otros compañeros, a descansar unos
momentos en un bosquecillo de los jardines del lugar donde habitaba; en ese instante oye
una voz que le dice “tolle et lege” (toma y lee); intrigado por la voz y por lo que era aquello


que tenía que tomar y leer, marcha corriendo al encuentro de su amigo Alepo, que estaba
leyendo un libro, las cartas de San Pablo; lleno de emoción, Agustín lo toma, abre al azar,
fija sus ojos en el libro y lee este pasaje: «No paséis la vida en continuos festines y
placeres de la mesa; al contrario, revestíos de nuestro Señor Jesucristo y guardaos de
satisfacer los inmoderados deseos de la carne». Agustín se aparta de la mesa y de la
carne; se convierte al Cristianismo y se bautiza. El 395 es consagrado obispo de Hipona
muriendo mientras los vándalos tenían sitiada esta ciudad.


Entre sus obras citaremos las siguientes: “Contra los Académicos”, “Los Soliloquios”,“Sobre la inmortalidad del alma”, “Sobre el alma y su origen”, “Sobre el libre albedrío”,
“Las Confesiones sobre la Trinidad” y, quizás la más importante, “La Ciudad de Dios”.

2. PERFIL PSICOLÓGICO DE SAN AGUSTÍN
El perfil psicológico lo señalaremos en estos puntos:

a) San Agustín es un temperamento fogoso, ardiente, lo que se diría un
temperamento latino; mejor dicho, un temperamento africano; la fogosidad parece


ir ligada y ser causada por el ardor de la tierra y del cielo africano, nos diría
Hellpach, uno de los creadores de la Geopsicología. San Agustín, puesto a ser
sinvergüenza, lo es a fondo —comilonas, «bebilonas», erotismo (tuvo un hijo
natural, Adeodato), etc. etc.—; puesto a ser filósofo, ha sido uno de los más
grandes de la Humanidad; puesto a ser escritor, ha sido uno de los más fecundos;
puesto a ser santo, uno de los más perfectos. Frente al lema de uno de los siete
sabios de Grecia, Solón, “medén ágan” (de nada demasiado), San Agustín hace
demasiado en todo.


b) La llama interior; cierto es que, como hemos visto y él relata con toda nitidez en
sus “Confesiones”, en su juventud vive entregado a los placeres; este tipo de
hombres puede ser de dos clases: en una, el placer sensible ha apagado, si es
que alguna vez existió, la llama del espíritu, la llama interior. En otros no; la llama
del espíritu puede estar mortecina, pero hay llama interior. San Agustín es de este
segundo tipo. Buena prueba es la enorme impresión que, a sus diecinueveaños
le produce, según nos dice, la lectura del “Hortensius”, obra filosófica de Cicerón;
para nosotros está claro: una persona, que a los diecinueve años, en medio de
una vida dada al placer, se conmueve por la lectura de un libro filosófico, es
persona de alta categoría espiritual; la llama de su espíritu estará moribunda en
aquel momento, pero, antes o después renacerá. Y en San Agustín renació y con
inmenso vigor.U.D. La filosofía después de Aristóteles.
Tema 3: San Agustín de Hipona. - 3 -

3. PERFIL SOCIOLÓGICO DE SAN AGUSTÍN
El perfil sociológico lo diseñaremos así:

a) Agustín es romano, uno de los ciudadanos de aquel fabuloso e incomparable
Imperio, una de las grandiosas creaciones del genio del hombre. Pero la
decadencia de Roma, iniciada ya en el siglo III, se acrecienta a pasos gigantescos
en la época de Agustín.
A la muerte del emperador Teodosio, sus dos hijos,
Arcadio y Honorio, gobiernan conjuntamente, administrando el primero la parte
oriental y el segundo la occidental del colosal, pero ya frágil, Imperio. Luchas por
el poder entre intrigantes favoritos imperiales, Estilicón y Rufino, aceleran la
debilidad imperial.
Y acontece lo inacontecible: un bárbaro, un godo, Alarico,
asalta y saquea Roma, nombra un emperador de pacotilla, el emperador Attalo, y
le obliga a que ceda a los godos África, el granero del Imperio. Dirá un romano
cristiano, «scómo es posible que esto haya sucedido «tOh dioses inmortales ,
se preguntará unromano pagano, «scómo ha sido posible tan espantosa
desgracia?». En efecto, scómo es posible que Roma, la Roma eterna, la ciudad
imperial, la creación de Rómulo y Remo, la protegida del destino, la dueña del
universo, la creadora de la más eficiente organización administrativa nunca
habida, la constructora de monumentos imperecederos, la patria del Derecho, el
emporio de la cultura, haya sido violada por las sandalias de los bárbaros? Esta
profunda conmoción llevará a Agustín a escribir “La Ciudad de Dios”.

b) San Agustín vive una época de profunda polémica intelectual, no tanto con
los paganos cuanto con los cristianos heréticos; numerosas herejías dividen la
Cristiandad: el arrianismo, el donatismo, el pelagianismo, etc. Esto hará que el
santo tenga un estilo vivo, duro, polémico. No luchará nunca con la espada, pero
sí con la pluma, pluma que parece hecha de acero.U.D. La filosofía después de Aristóteles.


Tema 3: San Agustín de Hipona. - 4 -

c) Antes de ser cristiano Agustín es maniqueo y académico; el maniqueísmo era
una agrupación religiosa, mezcla de religión persa y cristiana, fundada por Manes
y cuyos dogmas básicos eran la dualidad de dioses (hay un dios del Bien y otro
del Mal), junto con la consideración de todo lo material como radicalmente
imperfecto y pecaminoso. Los Académicos, descendientes de la academia
fundada por Platón, ya se han separado casi totalmente de las teorías del
fundador; ahora defienden el escepticismo. Elconocimiento de su temática y el
haber
pertenecido antes a unos y luego a otros, maniqueos y académicos, influirá
decisivamente en Agustín. El problema del mal será capital para él; y también lo
será su preocupación por liberar al hombre del peligro de caer en el escepticismo.
4. LA FE Y LA RAZÓN EN SAN AGUSTÍN
Como hemos visto, San Agustín más se asemeja a un turbulento torrente que a un
plácido río; pero en un torrente las aguas van revueltas con la arena del lecho; de manera
análoga, en Agustín la fe y la razón no están nítidamente separadas. Agustín no tiene una
mentalidad analítica que le permita diferenciar tajantemente entre la Filosofía, producto de
la exclusiva actividad racional, y la Teología, producto de la razón pero basada en la fe,
en los dogmas.
Esta profunda vinculación entre razón y fe se expresan muy bien en estas dos
afirmaciones: “crede ut intelligas”, “intellige ut credas”.
a) “Crede ut intelligas”; hay que creer para entender; hay que tener fe para poder
usar adecuadamente la razón. La admisión de los dogmas cristianos es condición
necesaria y suficiente para poder llegar no sólo a comprender, dentro de la
limitación de la razón humana, a Dios, sino también a todo lo creado en su más
profundo sentido. Por ello, para Agustín la sabiduría de los más excelsos
paganos, pongamos un Platón o un Aristóteles, no es, en el fondo, más que una
admirable y maravillosa ignorancia.
b) “Intellige ut credas”; entiende, para creer. Pero la fe delcristiano no debe ser la
llamada “fe del carbonero”; no es una fe ciega, una fe del absurdo y a causa del
absurdo, como había dicho Tertuliano. La fe cristiana, y en general el
conocimiento cristiano, tiene que y debe apoyarse en el discurso racional, ya que
éste, si es correcto y no se aparta de la verdad, necesariamente estará en pleno
acuerdo con la fe.
c) Además, Agustín hará un cuidadoso estudio de los saberes profanos, de los
saberes producto de la razón, distinguiendo entre los que son provechosos para
el cristiano y los que son inútiles. Como provechosos cita el conocimiento de
idiomas, la Matemática, la Historia, las Ciencias naturales (Botánica, Zoología,
Biología, etc.), la Retórica y, por supuesto, la Filosofía. Como inútiles, la
Astrología, la Mántica y, en general, las obras literarias, como el teatro y la poesía
(en esto sigue a Platón, que sostenía la exclusión de su sociedad ideal de poetas
y dramaturgos por ser nefastos para una sociedad bien constituida —lo paradójico
es que esto lo dijera Platón, cuya prosa es verdadera poesía por su enorme
belleza—).
d) También analiza los diferentes sistemas filosóficos griegos, “para separar el
trigo y la cizaña”. En síntesis, la postura de Agustín es la siguiente
1. Profunda admiración por Platón, al que llama persona llena de sabiduría y de
ciencia. De hecho, gran parte del pensamiento filosófico agustiniano es de baseU.D. La filosofía después de Aristóteles.
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platónica; se ha dicho que San Agustín es Platón cristianizado; nos parece
excesivo; primero, porque hay diferencias sustanciales entre uno y otro
pensador debidas al paganismo y cristianismo de uno y otro.; segundo, porque
Agustín conoció a Platón, pero no directamente, sino a través de las
traducciones al latín de Mario Victorino, traducciones no excesivamente
buenas: tercero, porque Agustín tomó como platónicas doctrinas que, en
realidad, son neoplatónicas.
2. Aunque Agustín no manifiesta admiración por el neoplatonismo, de hecho
se inspiró en él, debido a que lo confundió con el platonismo; su admiración por
Platón unida a esta confusión le impulsa a admitir doctrinas de naturaleza
plotiniana.
3. Acepta numerosas tesis del estoicismo, en especial el concepto y división
de la Filosofía y sus doctrinas éticas. Gran admiración hacia Séneca.
4. Repulsa del epicureísmo y del escepticismo.
5. Respecto de Aristóteles la postura de Agustín es confusa; en una ocasión
dice de él que es persona de excelente ingenio y estilo, aunque inferior sin
duda alguna a Platón; pero parece desconocer, al menos detalladamente, la
filosofía del estagirita, creyendo que apenas hay diferencias entre el
pensamiento de Platón y el de Aristóteles.
5. LA FILOSOFIA AGUSTINIANA
En principio Agustín está de acuerdo con los estoicos en que la Filosofía debe ser un
saber de salvación, soteriológico. Pero la salvación para Agustín no se puede dar de
«tejas paraabajo», sino que está en otra vida; por ello dirá que la Filosofía, a la que suele
llamar Sabiduría, es “el estudio de las cosas divinas”. O sea, que la Filosofía debe
colaborar con la fe en la salvación del hombre, del alma humana.
Acepta la división estoica de la Filosofía, así como la valoración de cada una de
estas partes hecha por el estoicismo. Estas partes son
 Lógica (dialéctica).
° Física.
° Ética.
A. LÓGICA O DIALÉCTICA AGUSTINIANA
Bajo el término dialéctica comprende Agustín lo que hoy en día llamaríamos Lógica
y, especialmente Gnoseología; es decir, en esta parte trata el santo preferentemente del
problema del conocimiento (la Lógica como tal le interesó poco).
La teoría del conocimiento de San Agustín la resumiremos así:
a) Crítica del escepticismo; él conocía muy bien esta postura filosófica por su
trato con los Académicos; al afirmar el escéptico “no podemos llegar a tener certeza de
ningún juicio” se contradice, ya que al menos está seguro de la verdad del juicio “no
podemos estar ciertos de nada”; por otra parte, aun suponiendo que yo siempre me
equivocara, que siempre estuviera en el error y en la duda, también es indudable la
verdad del juicio “si me engaño, existo” (“si enim fallor, sum”), ya que un ser inexistente no
puede ni engañarse ni dudar (siglos después Descartes formulará, como veremos, algoU.D. La filosofía después de Aristóteles.
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semejante).
Por último, la conciencia delhombre le da plena seguridad de la verdad de
los primeros principios lógicos (como el de identidad o no contradicción), primeros
principio éticos (como: «haz el bien y evita el mal»), e igualmente de la realidad de un
mundo exterior.
Parece que al afirmar esto último San Agustín no se muestra con una mentalidad
crítica muy aguda; la realidad del mundo exterior es muy discutible; pero esta mentalidad
crítica no aparecerá hasta Descartes.
b) Distingue entre varios tipos de conocimiento: el sensible, el racional inferior y
el racional superior.
1. El conocimiento sensible; la sensación, es algo realizado por el alma
siendo los estímulos externos mera ocasión para que el alma sienta; toda la
actividad en el fenómeno de la sensación es anímica; es evidente la influencia
platónica. La impresión de la luz sobre mi retina no es la causa de que yo vea
un color verde; sólo es mera ocasión para que mi alma produzca en ella la
visión del color verde. Este conocimiento sensible sólo engendra “dóxa”
opinión mudable y sin valor, como lo son las cosas que con él conocemos, las
cosas y fenómenos concretos y materiales.
2. El conocimiento racional inferior; es un conocimiento obtenido por la
razón, en una actividad inferior de la misma; con él conocemos lo universal y
necesario, pero relativo a lo temporal; es el conocimiento que llamamos
ciencia, como puede serlo el conocimiento matemático. Por supuesto que este
conocimiento no lo extrae el alma de las cosasmateriales, sino que lo produce
la razón de sí misma; hay en Agustín un innatismo precursor del de los
racionalistas modernos, que ya estudiaremos: las ideas universales y
necesarias no se obtienen a partir experiencia sensible, sino que se originan en
la razón siendo el conocimiento sensible, a lo más, mera ocasión para que la
razón produzca tales ideas, que surgen de ella como Atenea salió de Zeus.
(Sigue la influencia platónica).
3. El conocimiento racional superior; lo llama Agustín sabiduría, y es, en
realidad, el conocimiento filosófico; versa sobre las verdades universales y
necesarias del orden ético y religioso; son verdades eternas e inmutables; por
él conocemos racionalmente, por ejemplo, los principios éticos, la existencia e
inmortalidad del alma o la existencia de Dios. Este conocimiento, por supuesto,
no puede ser obtenido a partir de la sensación, pero tampoco puede el alma
extraerlo de sí misma, no es innato al alma; para San Agustín, la perfección y
excelsitud de tales conocimientos están tan alejadas de la imperfección de este
mísero mortal que es el hombre, que no ve otra posibilidad para explicarlo que
recurrir a la actividad de Dios, a una iluminación que Dios concede al alma,
a la razón, luz que le permite captar tales conocimientos (precisamente por
carecer de esta iluminación, y pese a su elevada inteligencia, los paganos no
llegaron a ellos).
sQué es en realidad la iluminación agustiniana?
Se han dado numerosasinterpretaciones, porque los textos agustinianos son
confusos
1. La iluminación consistiría en que el alma ve tales verdades en Dios, en la
propia esencia divina; es la tesis ontologista, defendida por Malebranche y
Gioberti. Parece que no era éste el pensamiento de Agustín.
2. Dios iría comunicando directamente tales ideas y verdades al hombre en unU.D. La filosofía después de Aristóteles.
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momento dado de su existencia y con ocasión de algunas sensaciones; es
como si Dios depositara en la razón y ésta recibiera pasivamente tales
verdades; es la interpretación ideogénica, de Portalié.
3. La iluminación consiste en que Dios concede a la razón un poder, una
“virtus” especial que faculta a dicha razón para que, por ella misma, alcance
tales verdades eternas; la iluminación sería una fuerza comunicada por Dios a
la razón humana que le concede poderes que en su estado natural y normal no
tiene. Es la tesis más comúnmente admitida.
4. La iluminación no es sino la capacidad natural de la razón para captar las
verdades eternas, capacidad que participa de la luz divina, pero de la misma
manera que cualquier ser creado participa de la causa que lo creó. Es la tesis
de Santo Tomás de Aquino, que identifica la iluminación agustiniana con lo que
Tomás llama entendimiento agente. Esta interpretación no es aceptable.
5. La iluminación consistiría no en un poder concedido a la razón humana para
que pueda llegar a captar verdadesque de otro modo serían incaptables por
ella; la iluminación es una luz que recae sobre tales verdades, que de suyo son
oscuras e inasequibles para la razón y, al ser iluminadas, se hacen captables
(del mismo modo que en una habitación oscura no vemos nada; abrimos la
ventana y la luz del sol no aumenta el poder de nuestro ojo, sino que recae
sobre los objetos y de invisibles los hace visibles).
B. LA FÍSICA AGUSTINIANA
Por Física entendía San Agustín lo que entendían los estoicos o cualquier filósofo
griego, es decir, el estudio de la “físis”, de la Naturaleza. Su objeto es, pues, el ser natural
pero ser natural es tanto un árbol o una piedra como el hombre o Dios. Todo lo existente
en la realidad era lo que estudiaba la Física en aquellos tiempos.

Las teorías físicas de San Agustín pueden dividirse en tres apartados: el estudio del
mundo material, el estudio del hombre, el estudio de Dios.
a) El mundo material; para Agustín, los seres materiales están constituidos
por materia y forma, de acuerdo con la teoría “hilemórfica” aristotélica. Pero lo más
interesante es su teoría —de origen estoico— de las “rationes seminales”, de las “razones
seminales”. Dios depositó en la materia un conjunto de fuerzas, de semillas, en estado de
latencia, semillas que germinan y originan los seres particulares cuando se producen una
serie de circunstancias oportunas y adecuadas. En consecuencia, todos los seres
naturales están creados desde el principio del mundo,unos en acto, otros en potencial
como “rationes seminales”. Pongamos un ejemplo: Dios, al crear el mundo, creó en acto
determinados seres (en lenguaje actual, diríamos que tales seres fueron un conjunto de
partículas elementales atómicas); pero en potencia, como “razones seminales”, creó todos
los demás seres, el sol, el primer planeta, la Tierra, el primer ser viviente, el ammonites, el
brontosaurio, el Australopiteco, el Pitecántropo, el hombre. A medida que se produjeron
las circunstancias oportunas, estos seres fueron sucesivamente pasando de la potencia al
acto, de “razón seminal” a ser natural.

Evidentemente esta concepción es algo grandioso; los seres naturales no han sido
creados todos en acto simultáneamente, sino que han aparecido unos detrás de otros
Agustín no es fijista (se llamó “fijistas” a los que sostenían que Dios creó simultáneamente
todos los seres naturales y que estos seres siempre fueron los mismos, es decir, que
desde el primer momento de la creación ya existían el gato, el león y el hombre), sino
evolucionista.U.D. La filosofía después de Aristóteles.
Tema 3: San Agustín de Hipona. - 8 -
sSan Agustín evolucionista, precursor de Lamarck y de Darwin? En cierto sentido sí
en cierto sentido, no.
Es evolucionista en cuanto que, como hemos visto, para él no todos los seres, entre
ellos los vivientes, fueron creados al mismo tiempo por Dios en acto; es decir, que en
consecuencia hubo una sucesión de formas vitales a lo largode la historia del mundo y de
la Tierra. En esta visión, realmente genial, Agustín se presenta como lo que realmente
fue, un portentoso pensador.
No es evolucionista porque en ningún momento habla el santo de que unas especies
vivientes procedan de otras por transformación; y esto es básico para la concepción
evolucionista.
San Agustín es, pues, un evolucionista a medias; pero ser evolucionista a medias en
el siglo IV es algo extraordinario.
b) El hombre; para San Agustín, el hombre está compuesto de materia (el
cuerpo) y de forma (el alma). Pero de ambos principios componentes el valioso es el
segundo.
De nuevo Platón proyecta su sombra sobre el santo. Tanto es así, que Agustín
dirá que el hombre es un alma racional que utiliza un cuerpo mortal y terreno; el hombre
es alma, alma que, eso sí, usa de un instrumento, como pueda el escultor usar de un
cincel. La unión entre cuerpo y alma será pues, como decía Platón, accidental.
Por otra parte, Agustín dirá, en “los Soliloquios”, y con toda claridad, que los dos
únicos temas que de verdad le interesan son el alma y Dios; y nada más.
Acerca del alma, San Agustín se plantea tres cuestiones fundamentales
1. En cuanto a su naturaleza, el alma es una sustancia espiritual, simple,
indivisible, que realiza sus funciones a través de diversas facultades, entre las
que destacan la memoria, la inteligencia y la voluntad (San Agustín verá en la
unidad del alma junto con su pluralidad de tres facultades unaimagen,
imperfecta por supuesto, del misterio de la Trinidad).
2. El destino del alma; después de la muerte del hombre, el alma subsiste, ya
que es inmortal; y no podría ser de otro modo, ya que un ser que es espiritual
es simple; si es simple, no tiene partes; y si no tiene partes, no puede
descomponerse en sus partes, y la muerte no es si no una descomposición
(argumento de claro matiz platónico).
Además, si el alma conoce, comprende, participa de las verdades eternas e
indestructibles, tendrá que ser ella indestructible, dado que sólo lo semejanteU.D. La filosofía después de Aristóteles.
Tema 3: San Agustín de Hipona. - 9 -
conoce a lo semejante (este principio fue formulado ya por Empédocles).
3. sCuál es el origen del alma? San Agustín dudó entre dos explicaciones: el
creacionismo y el traducionismo o generacionismo, duda que persistió incluso
en “las Retraciones” (obra que contiene una crítica de todos sus trabajos). sPor
qué esta persistente duda?

El creacionismo sostiene que el alma es creada por Dios en el momento en
que surge un nuevo cuerpo humano (el instante concreto de esa creación, si es
simultánea a la generación o formación del zigoto o posterior, es cuestión aun
hoy muy controvertida). Pero en esta teoría San Agustín veía una dificultad muy
fuerte para él, derivada del dogma del pecado original: scómo puede crear Dios
almas en pecado, almas manchadas, almas imperfectas?
El generacionismo o traducionismo —teoría que ya apareceen Tertuliano—
sostiene que el alma es generada por los padres al igual que el cuerpo, que el
alma “pasa de los padres a los hijos” (el latín “traducere” significa “pasar de un
lado a otro”). Así se explica muy bien el pecado orinal; Adán y Eva pecaron, su
alma quedó manchada y esta mancha se ha ido transmitiendo de padres a
hijos. Pero surge una terrible y poderosa objeción: si el alma es simple, scómo
puede pasar de padres a hijos?; los padres no pueden ceder a sus hijos parte
de su alma, porque el alma al ser simple no tiene partes; podrían, eso sí
cederles toda el alma; pero eso supondría que en el acto de la generación los
padres morirían, que el tener un hijo implicaría la muerte de los padres: lo que
evidentemente no sucede.
c) Dios, el tema central para Agustín. Respecto de las doctrinas del santo
sobre Dios veremos lo siguiente:
1. La existencia de Dios se demuestra con diversos argumentos; por el
testimonio de la conciencia universal (todos los pueblos han creído en un Ser
Supremo) y de la conciencia individual (si buscamos en sus profundidades,
sentimos la presencia de Dios; a este respecto Agustín dirá que la verdad se
encuentra en el interior del hombre; si se quiere demostrar que Dios existe, no
mires al exterior, penetra en tí mismo, ya que en tu interior está la verdad); por
el orden del universo, ya que todo orden implica un Ordenador; pero su
argumento básico y más querido por él es el derivado de las verdades eternas.Consideremos la proposición 2 + 2 = 4; esta proposición es verdadera, y
además el entendimiento humano ve claramente que es así y no puede ser de
otra manera, que es imposible que cambie, que es una verdad eterna; pero toda
verdad tiene que tener un fundamento; ese fundamento no pueden ser las
cosas creadas, todas cambiantes y quizás excesivamente cambiantes; el
fundamento de la inmutabilidad y eternidad de las verdades eternas tiene que
estar en un ser que sea a su vez inmutable y eterno, es decir, en lo que
llamamos Dios.
2. Respecto de los atributos divinos; San Agustín atribuye a Dios, como es
lógico, todas las perfecciones en grado sumo, insistiendo en la unicidad de
Dios (que hay un sólo Dios) a causa de la difusión por aquellas épocas del
maniqueísmo, el cual, como ya hemos visto, era dualista. También destaca la
bondad, por influjo de la importancia dada por Platón a la idea del Bien.
Pero para San Agustín el atributo más característico de Dios es la
inmutabilidad; es el que más le diferencia de los seres creados, tan
esencialmente mutables, y es el atributo del que lógicamente se derivan todos
los demás; en resumen, es el atributo que constituye lo que después laU.D. La filosofía después de Aristóteles.
Tema 3: San Agustín de Hipona. - 10 -
Teología llamará la esencia metafísica de Dios o constitutivo formal de Dios, es
decir, aquel atributo que en el orden lógico de la razón humana es el primero de
todos los atributos, —no en la realesencia divina, en la que todos los atributos
son iguales y se identifican entre sí—, de manera que de él se derivan todos los
demás, siendo, por tanto, el atributo en mayor grado diferenciador de Dios en
relación con los seres creados.
3. El ejemplarismo agustiniano; el conocimiento que Dios tiene de su propia
esencia implica el conocimiento de todas y cada una de las esencias de todos
los demás seres finitos, tanto de los realmente creados como de todos los
demás seres posibles pero no reales; en efecto, las ideas de todas las cosas
están en la mente divina, en el Logos, en el Verbo. Las ideas que Dios tiene de
cada uno de los seres son modelos, ejemplos, de los seres creados; ejemplos
o arquetipos con acuerdo a los cuales Dios los creó. De nuevo, en este
ejemplarismo, vemos la influencia de Platón, a través de Filón de Alejandría; y
el ejemplarismo fue una de las teorías agustinianas que mayor influjo ejercería
sobre el pensamiento medieval.
C. LA ÉTICA AGUSTINIANA
El pensamiento ético de San Agustín es una armoniosa síntesis de platonismo
estoicismo y, naturalmente, cristianismo:
a) El fin último de la conducta humana es la consecución de la felicidad.
b) Esta felicidad, inasequible en esta existencia terrena, sólo puede alcanzarse
con la posesión, en la otra vida, del Sumo Bien, de Dios (influencia platónica y cristiana).
c) Tal posesión se realiza mediante la llamada visión beatífica de Dios, que
sólo en el cielo tienen los bienaventurados(tesis estrictamente cristiana).
d) El camino de la salvación es la práctica de la virtud (con base en el
platonismo y estoicismo).
e) Las virtudes en San Agustín no son sólo las cardinales ya conocidas por los
paganos, sino también las teologales. Además tendrá un alto papel la gracia. Pero esto ya
no es Filosofía, sino Teología.

f) El problema del mal; es éste un problema capital en San Agustín. No sólo
por influencia del maniqueísmo, sino también del pelagianismo (herejía defendida por
Pelagio, relativa a la cuestión del pecado original y a la capacidad del hombre y de la
libertad humana para salvarse).
Para San Agustín todo el universo, y cada una de las cosas que lo integran, es
bueno, es un bien, dado que es una imitación, imperfecta por supuesto, de las Ideas
divinas (ejemplarismo). El ser es bueno, todo lo que es, es bueno; “ens et bonum
convertuntur” (“el ser y el bien se identifican”). El mal no es ser, sino carencia de ser
cualquier ser creado no es malo por lo que es, sino por lo que no es. El mal no es algo
positivo (ser), sino negativo (carencia de ser, no-ser).
Y San Agustín pone un bello
ejemplo para aclarar esto; si algo fuese malo positivamente, lo sería para todos los seres
creados; en consecuencia, si el veneno del escorpión fuese malo positivamente, entonces
también sería veneno para el propio escorpión, y ya sabemos que no es así.
En consecuencia, dado que el mal es carencia de ser, (no-ser), no podemos acusar
a Dios de suexistencia, ya que Dios es responsable del ser, que es lo que ha creado
pero no del no-ser, que no lo creó, porque el no-ser no es. Claro es que se podría
argumentar diciendo que por qué Dios no creó a las criaturas sin carencia de ser; pero talU.D.
La filosofía después de Aristóteles.
Tema 3: San Agustín de Hipona. - 11 -
supuesto es absurdo, ya que entonces tendría que haber creado a las criaturas en la
plenitud del ser, es decir, infinitamente perfectas, o sea, tendría que haber creado tantos
dioses como criaturas, y esto, evidentemente, es un total absurdo.
D. LA TEORÍA POLÍTICO-SOCIAL EN SAN AGUSTÍN
En realidad, y dentro de la división agustiniana de la Filosofía, sus doctrinas
sociopolíticas pertenecen a la Ética. Sin embargo, las hemos incluido en epígrafe aparte
por su importancia y para mayor claridad.

Estas teorías están expuestas básicamente en “La Ciudad de Dios”. El motivo que
impulsó al santo a escribir esta obra fue, como ya ha sido analizado, el hundimiento del
Imperio romano. Este hundimiento dio lugar a dos fenómenos interesantes y muy
motivadores en el santo.
De una parte, el dolor lógico en los cristianos que, no lo
olvidemos, eran ciudadanos del Imperio. De otra parte, la acusación de los pensadores
paganos, acusación ya levantada desde antiguo —pensemos en Libanio o en Símmaco—
de que la causa de la decadencia y ruina del Imperio era el que se hubiera hecho
cristiano. En síntesis, el argumento de los paganos era éste:Mientras Roma fue fiel a sus
dioses, Roma creció y prosperó y fue la señora del mundo. A medida que el Cristianismo
fue extendiéndose, iba acelerándose la ruina del Imperio. La causa de nuestra decadencia
es el Cristianismo; el remedio a la misma, volver a nuestros viejos dioses.
En La Ciudad de Dios, San Agustín va a intentar responder y solucionar ambas
cuestiones; pero para ello va a construir, por primera vez en la historia humana, una
Filosofía de la Historia universal —quizás con la excepción del historiador pagano Polibio.
Para San Agustín, la historia de la Humanidad
es la historia de la lucha entre dos ciudades, la del
Bien
y la del Mal, la ciudad de Dios y la ciudad
terrena, la ciudad de la luz y la ciudad de las
tinieblas. Para entender bien esto hay que tener en
cuenta que en latín había dos palabras que
traducimos por ciudad, “urbs” y “civitas”; “urbs”
significa el conjunto de edificaciones de una ciudad,
las casas, paseos, monumentos, etc.; “civitas” es el
conjunto de los habitantes de la ciudad, el conjunto
de los hombres que moran en ella.
Por tanto, cuando San Agustín habla de
“Ciudad de Dios”, hay que entender el conjunto de
los seres humanos que han existido, existen y
existirán creyentes en Dios y anhelantes por la
virtud; y algo igual, pero todo lo contrario, respecto
de la ciudad terrena
“La Ciudad de Dios” se inicia con la creación
de los ángeles, siendo su primer componente
humano Abel y alcanzando su máxima expresiónen la Iglesia de Cristo; la segunda nace con el
pecado original, siendo su primer representante
Caín. Y el santo esboza un gigantesco esquema en
el que, indudablemente con errores históricos
grandes, nos describe la historia universal hasta su tiempo como una épica lucha entre las
dos ciudades. Esta lucha seguirá hasta el final de los tiempos, en los que se llegará al
triunfo definitivo de la Ciudad de Dios sobre la terrena (aquí San Agustín usará mucho del
Apocalipsis).U.D. 2 La filosofía después de Aristóteles.
Tema 3: San Agustín de Hipona. - 12 -
Entresacando los puntos más importantes de la riquísima floresta de ideas que es su
obra “La Ciudad de Dios”, diremos:
a) San Agustín establece que el Imperio romano es un momento más de esa
épica lucha, y que la ruina del Imperio, si llegara a consumarse, no significa —pese a que
él lo sienta tanto como el más patriota romano pagano— el fin del mundo, sino una etapa
más hacia ese final; sería un Imperio más de los muchos antes existentes y también
destruidos.
b) Que, en cualquier caso, la causa de la ruina no ha sido el que haya muchos
romanos que sean cristianos, sino el que no todos los romanos lo sean; ha sido el afán
desmesurado de lujo y placer de los romanos paganos lo que ha debilitado el Imperio.
c) En cualquier caso, el Cristianismo es la única esperanza que le queda a
Roma: Lo que custodia Cristo no puede ser destruido por el godo, dirá el santo.
d) Refiriéndose, no ya al problema de lasociedad romana, sino a la sociedad
en general, mantendrá que el sumo bien de la sociedad radica en la paz; la única
justificación de la guerra es que sea una guerra encaminada a restablecer una paz ya
rota.
e) La sociedad es beneficiosa para el individuo, pese a sus inconvenientes e
imperfecciones. La sociedad no es un mal necesario, como diría Epicuro, sino un bien
aunque no perfecto.
f) La institución familiar y la sociedad se derivan de la misma naturaleza
humana (tesis aristotélica), no es producto de una convención o pacto interesado.
g) El poder del gobernante, procede directamente de Dios. San Agustín
defiende el origen divino y directo del poder del que gobierna (ya veremos que en la Edad
Media surgirá la teoría del poder divino indirecto).
6. INFLUENCIA DE SAN AGUSTÍN
Aunque al tratar filósofos posteriores iremos indicando el influjo que sobre muchos
de ellos ejerció San Agustín, hay que destacar desde ahora que ha sido uno de los
pensadores cuya huella e influencia se ha dejado notar más. La filosofía medieval hasta el
siglo XII es fundamentalmente agustiniana, y después de este siglo el peso del
pensamiento agustiniano ha sido constante en la balanza del pensar filosófico.
Parafraseando una expresión ya antes aludida en otro tema, podríamos decir que
una gran parte de la filosofía cristiana ha sido mera anotación a pie de página del
vigoroso, bello y profundo pensamiento de Agustín de Tagaste, el obispo de Hipona.





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