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Antologia - oda Al Mar



La primavera besaba
suavemente la arboleda
y el verde nuevo brotaba
como una verde humareda.

Las nubes iban pasando
sobre el campo juvenil
Yo vi en las hojas temblando
las frescas lluvias de abril.

Bajo ese almendro florido
todo cargado de flor
-recordé-, yo he maldecido
mi juventud sin amor.

Hoy en mitad de la vida
me he parado a meditar
¡Juventud nunca vivida,
quién te volviera a soñar!
Autor del poema: Antonio Machado


Haberte abandonado
no fue un error
fue una sabia decisión,
es cierto, me dolió el corazón,
pero mas vale corazón herido
que un verdadero amor perdido,
tú con los tuyos y yo con los míos.





Oda Al Mar
AQUÍen la isla
el mar
y cuanto mar
se sale de sí mismo
a cada rato,
dice que sí, que no,
que no, que no, que no,
dice que si, en azul,
en espuma, en galope,
dice que no, que no.
No puede estarse quieto,
me llamo mar, repite
pegando en una piedra
sin lograr convencerla,
entonces
con siete lenguas verdes
de siete perros verdes,
de siete tigres verdes,
de siete mares verdes,
la recorre, la besa,
la humedece
y se golpea el pecho
repitiendo su nombre.
Oh mar, así te llamas,
oh camarada océano
no pierdas tiempo y agua,
no te sacudas tanto,
ayúdanos,
somos los pequeñitos
pescadores,
los hombres de la orilla,
tenemos frío y hambre
eresnuestro enemigo,
no golpees tan fuerte,
no grites de ese modo,
abre tu caja verde
y déjanos a todos
en las manos
tu regalo de plata:
el pez de cada día.
Aquí en cada casa
lo queremos
y aunque sea de plata,
de cristal o de luna,
nació para las pobres
cocinas de la tierra.
No lo guardes,
avaro,
corriendo frío como
relampago mojado
debajo de tus olas.
Ven, ahora,
abrete
y déjalo
cerca de nuestras manos
ayúdanos, océano,
padre verde y profundo,
a terminar un día
la pobreza terrestre.


Déjanos
cosechar la infinita
plantación de tus vidas,
tus trigos y tus uvas,
tus bueyes, tus metales
el esplendor mojado
y el fruto sumergido.
Padre mar, ya sabemos
cómo te llamas, todas
las gaviotas reparten
tu nombre en las arenas:
ahora, pórtate bien,
no sacudas tus crines,
no amenaces a nadie,
no rompas contra el cielo
tu bella dentadura,
déjate por un rato
de gloriosas historias,
danos a cada hombre,
a cada
mujer y a cada niño,
un pez grande o pequeño
cada día.
Sal por todas las calles
del mundo
a repartir pescado
y entonces
grita,
grita
para que te oigan todos
los pobres que trabajan
y digan,
asomando a la boca
de la mina:
'Ahí viene el viejo mar
repartiendo pescado'.
Y volveran abajo,
a las tinieblas,
sonriendo, y por las calles
y los bosques
sonreiran loshombres
y la tierra
con sonrisa marina.
Pero
si no lo quieres,
si no te da la gana,
espérate,
espéranos,
lo vamos a pensar,
vamos en primer término
a arreglar los asuntos
humanos,
los mas grandes primero,
todos los otros después,
y entonces
entraremos en ti,
cortaremos las olas
con cuchillo de fuego,
en un caballo eléctrico
saltaremos la espuma,
cantando
nos hundiremos
hasta tocar el fondo
de tus entrañas,
un hilo atómico
guardara tu cintura,
plantaremos
en tu jardín profundo
plantas
de cemento y acero,
te amarraremos
pies y manos,
los hombres por tu piel
pasearan escupiendo,
sacandote racimos,
construyéndote arneses,
montandote y domandote
dominandote el alma.
Pero eso sera cuando
los hombres
hayamos arreglado
nuestro problema,
el grande
el gran problema.
Todo lo arreglaremos
poco a poco
te obligaremos, mar,
te obligaremos, tierra,
a hacer milagros,
porque en nosotros mismos,
en la lucha,
esta el pez,  esta el pan,
esta el milagro.
Pablo Neruda

La oda al limón
Pablo Neruda: Oda al limón
De aquellos azahares
desatados
por la luz de la luna
de aquel
olor de amor
exasperado,
hundido en la fragancia,
saliò
del limonero el amarillo,
desde su planetario
bajaron a la tierra los limones.

Tiernamercadería!
Se llenaron las costas,
los mercados,
de luz, de oro
silvestre,
y abrimos
dos mitades
de milagro,
acido congelado
que corría
desde los hemisferios
de una estrella,
y el licor mas profundo
de la naturaleza,
intransferible, vivo,
irreductible,
naciò de la frescura
del limòn,
de su casa fragante,
de su acida, secreta simetría.
En el limòn cortaron
los cuchillos
una pequeña
catedral
el abside escondido
abriò a la luz los acidos vitrales
y en gotas
resbalaron los topacios,
los altares,
la fresca arquitectura.

Así, cuando tu mano
empuña el hemisferio
del cortado
limòn sobre tu plato,
un universo de oro
derramaste,
una
copa amarilla
con milagros,
uno de los pezones olorosos
del pecho de la tierra,
el rayo de la luz que se hizo fruta,
el fuego diminuto de un planeta.
…………………………………………………………………………………………

El dulce lamentar de dos pastores,
Salicio juntamente y Nemoroso,
he de contar, sus quejas imitando;
cuyas ovejas al cantar sabroso
estaban muy atentas, los amores,
(de pacer olvidadas) escuchando.

Tú, que ganaste obrando
un nombre en todo el mundo
y un grado sin segundo,
agora estés atento sólo y dado
el ínclito gobierno del estado
Albano; agora vuelto a la otra parte,


resplandeciente, armado,
representando en tierra el fiero Marte

¡Hasta el próximo romance! ;-)





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