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Ecosistemas - Introducción: dando sentido a la geografía ambiental



CAPITULO I.
Introducción: dando sentido a la geografía ambiental.
En la tarde del lunes, 31 de enero de 1887, Halford Mckinder, expuso su famoso discurso ante la Real Sociedad geografica de Londres. En su lectura –intitulada “El ambito y los métodos de la geografía”- él explicaba cómo y por qué la geografía debía tomar su lugar junto a otras disciplinas dentro de la división académica del trabajo. Su estrategia, simple y audaz a la vez, fue denominar (llamar) esa división del trabajo en cuestión. Geografía, Mackinder (1887) sostuvo, que se puede crear un puente en la mas grande de todas las lagunas: nombrar esa separación “de las ciencias naturales y el estudio de la humanidad” (p.145). El no estuvo solo en la tarea de definir la geografía, como “la ciencia cuya principal función es rastrear la interacción del hombre [sic] en la sociedad y como varia el medioambiente localmente”. En los puntos sureste y oeste, otros hicieron lo mismo, tal como William Morris Davis en América y Friederch Ratzel en Alemania. Los tres hombres pronto ocuparon posiciones en importantes universidades y fueron seguidos por similares y vigorosos proselitistas, quienes rapidamente construyeron sobre los cimientos que los antepasados habían establecido (preparado).


Así empezó la carrera de la geografía como materia universitaria y que el historiador geografico David Livingstone (1992, p.177) llamo “el experimento geografico”. El siglo en ese experimento continua. Aunque espacio y región desde entonces han unido a las relaciones humano-medioambiente como conceptos organizadores centrales de la disciplina, muchos siguenviendo a la geografía como la “la ciencia original integradora medioambiental” (Marson 2006). Geografía sigue siendo una de las pocas disciplinas comprometidas en reducir la brecha entre las ciencias naturales y las físicas, por un lado y las ciencias sociales y las humanidades por otro. Qué tan exitoso ha sido esta tarea es materia de otro debate (vea, por ejemplo Matthews y Herbert [2004] “La unificación de la geografía”). A pesar de las esperanzas depositadas por Tuner (2002) y otros (Marston, 2006; Zimmerer, 2007) en las relaciones humano- medioambiente como vinculo unificador que mantiene unida a la disciplina, muchos geógrafos prefieren estudiar otras cosas. No hay carencia de geógrafos físicos y humanos “puros”. Aun así la escala y riqueza de geógrafos que intentan entender los enredos de la gente y del mundo no-humano son muy impresionantes. Estos pocos geógrafos, sus descubrimientos y sus ideas, son lo que llamamos aquí “geografía ambiental” (o lo que también a veces es llamado “humano-medioambiente” o “hombre-tierra” tradiciones geograficas).



Cualquiera que sea el nombre, la geografía ambiental se ocupa de las fértiles fronteras donde la mas variadas escuelas –no solo humanas o físicas, sino también regionales- concurren y se conectan unas con otras y con aquellas tradiciones emparentadas morfológicamente con el trabajo ambiental fuera de la geografía (figura 1.1).
Aunque el término es tal vez menos familiar que “humano” y “físico”, la geografía, y la geografía ambiental se merecen un mayor reconocimiento tanto dentro como mas alla de la disciplina. Este manual ha sidodiseñado para demostrar que la geografía ambiental es mas que una simple intersección residual de las dos mitades de la geografía.
La geografía ambiental es un extenso, vibrante y diverso campo de conocimiento, con pocos, en su caso, equivalentes en otros lugares en la convencional división de las actividades académicas.
Los 32 capítulos de este libro, esperamos que ofrezcan a los lectores, una incisiva y accesible introducción a este campo y que establezcan una agenda para su futuro desarrollo.
Lo que hace diferente este libro, es la visión católica para la geografía ambiental .Existen millares de textos enfocados en la geografía humana o física respectivamente, o algunos dedicados a algún subcampo, incluyendo muchas compilaciones previas (véase, por ejemplo, Agnew et. al., 2001). También hay numerosos volúmenes centrados en enfoques específicos o ramificaciones del estudio de las relaciones humano-ambiente, tal como la ecología política (véase, por ejemplo, Robbins, 2004) o peligros de la geografía (véase, por ejemplo, Pelling, 2003). Lo que desde hace mucho tiempo se necesitaba, es un libro que demuestre el tamaño, la envergadura y la multiplicidad del trabajo geografico en la interfaz gente-ambiente. En resumen, este manual lanza su red mucho mas alla que la mayoría de los textos recientes acerca de uno u otro subcampo de la geografía. Como resultado , el libro, no esta en deuda con el punto de vista actual convencional –entre muchos geógrafos al menos- que la geografía comprende dos “mitades” y un desvaneciente centro.
El volumen tiene cuatro partes: “Conceptos”, “Enfoques”, “Practicas” y“Temas”. Ellos comprenden cortes epistémicos en el cuerpo de la geografía ambiental, cuatro formas o maneras de organizar un amplio conjunto de contribuciones. En cada caso, autores fueron requeridos para abordar sobre algunas cuestiones específicas o algún aspecto mas amplio de su campo. Consecuentemente, cada capítulo puede ser leído sin un orden particular, ya que sus autores, ya que los autores no fueron instruidos formalmente para que situaran su “parte” dentro de un gran hoyo. Ya que incluso una mirada rapida a los títulos de los capítulos, revelan que estas partes juntas cubren un enorme rango e material y perspectivas. Confiamos en que esto hara de este Manual un vivaz, interesante y sinóptico reporte de este campo. Dependiendo de sus conocimientos previos y su predilección, habra material en este libro que le sera familiar, sorprendente, desafiante e incluso inquietante. Especialistas encontraran perspicaces discusiones sobre “el estado de la cuestión” (literalmente esta parte se traduce como el estado de la técnica o del arte) en areas especificas, conceptuales, metodológicas y tematicas. Los maestros podran encontrar capítulos, que seran útiles recursos pedagógicos, mientras que a los estudiantes de geografía y areas relacionadas, ofrece una accesible introducción a una amplia gama de ideas clave, métodos y debates. En todos los casos, el Manual tiene como objetivo ser inteligible tanto para los lectores que no poseen educación geografica, como para aquellos que han estudiado o practicado la geografía por años. En efecto, una de las propuestas claves del libro, es que el campo y el discursode la geografía ambiental supere (exceda, supere o sobrepase) la disciplina de la geografía. Al mismo tiempo es importante hacer notar que a pesar de que el campo de la geografía ambiental esta aumentando internacionalmente en su ambito de aplicación y en sus miembros, nuestros colaboradores han sido elogiados (aclamados) ampliamente, esto no significa que exclusivamente vengan de Reino Unido o de Norte América. En parte, esta es la función de nuestras experiencias profesionales y personales, estudiando y trabajando en ambos lados del Atlantico, (El enfoque de los de habla inglesa de este Manual, reflejan en parte, las barreras que deben superarse para crear una verdadera geografía ambiental internacional, aunque algunos colaboradores sin duda reconocen la considerable influencia de los teóricos y analistas del ambiente de habla no inglesa, [ en los discursos del medio ambiente o de la teoría del desarrollo, por ejemplo]).


En lugar de tratar de resumir los contenidos de cada uno de los capítulos, queremos proporcionar una visión general de un paisaje mas amplio de la investigación, la practica y el conocimiento de aquellos que contribuyen. Como resultado, las próximas tres secciones de esta introducción estan dedicadas a dar sentido al complicado paisaje intelectual que es la geografía ambiental. Hay un número importante de interesantes asuntos que considerar aquí, empezando por las definiciones.
Definiendo la geografía ambiental.
El término “geografía ambiental” no es el la mayoría de los geógrafos podría aplicar, habitualmente se utiliza para identificarse a sí mismos o a su trabajo. Losgeógrafos típicamente imaginan su disciplina como una de las dos mitades humana y física. Dentro de esas dos amplias iglesias, hay numerosos subcampos, como la geografía económica o la geomorfología, que los especialistas identifican. A pesar de que la actividad y la interacción entre la geografía física y humana (por geógrafos de “peligros naturales” y “recursos naturales”) es cada vez mayor a través de, por ejemplo, varias conferencias diseñadas para hablar a través de la brecha (Harrison et.al., 2004), este dualismo sigue dominando la organización de la disciplina en que el Progreso en la geografía física es imaginado como algo separado del Progreso de la Geografía humana (estos nombres para los lectores para los lectores no familiarizados con ellos, se refieren a las dos principales publicaciones geograficas [revisiones]).
Esta visión de las cosas tal vez sorprenda a los no geógrafos o a los estudiantes pre universitarios. Después de todo, la imagen pública de la geografía es en gran parte la de una disciplina integradora, mientras que muchas de las materias deben su popularidad se debe precisamente al enfoque en las interacciones humano-medioambiente. Todavía la realidad es esa para la mayoría de los geógrafos académicos, la “geografía ambiental” es pequeña y frecuentemente una cosa muy esquiva, comparada con las alas física y humana de la disciplina. (También puede ser menos familiar para los lectores norteamericanos sonde la geografía ambiental ha mantenido un rol central en algunos departamentos y temas, siguiendo por ejemplo, la tradición de los geógrafos humanos-medio ambiente, tal como CarlSauer o Gilbert White).
Un nuevo impulso de este libro es elevar el perfil de la geografía ambiental, en ambas alas, dentro y fuera de la disciplina. El medioambiente es ahora ampliamente promocionado como una importante razón para “Redescubrir la Geografía”, citando el titulo del reporte sobre el futuro de la Geografía, de la Academia Nacional de ciencias de los Estados Unidos (1997). Haciendo eco a este tipo de llamadas, Billie Lee Turner (2001; cf. Zimmerer, 2007), es solo una de las prominentes figuras que estan incitando a los geógrafos a adoptar su largamente ignorada relación humano-medioambiente, así como revitalizar la disciplina y asegurar históricamente el precario lugar en la Academia. La Geografía ambiental, de acuerdo a su forma de pensar, dota a de un lazo unificador que mantiene las dos partes de la disciplina unidas. Se compromete a hacer realidad la visión integradora celebrada por Mackinder, Davis, y Ratzel, pero se frustro al ver que la disciplina se segmentaba y especializaba cada vez mas después de la Segunda Guerra Mundial.
Mientras que nosotros apoyamos esas aspiraciones, estas solo se lograran mediante la superación de tres ideas erróneas acerca de la geografía ambiental. La primera es acerca del lugar en la disciplina de la geografía. Aunque la geografía ambiental frecuentemente es malentendida como una especie de tierra media entre la geografía humana y la física, esto simplifica en gran mediad la forma de la disciplina y los problemas que enfrentamos en el establecimiento de vínculos mas estrechos de la conexión colectiva, colaboración, solidaridad entre sus diversaspartes y ramas. En lugar de pensar acerca de la geografía dividida horizontalmente entre geografía humana y física, necesitamos reconocer la heterogeneidad dentro de esas muy amplias divisiones, lo que también significa que ensanchan fuera de la dimensión vertical (figura 1.2), de hecho en una tercera dimensión temporal del tiempo.

Las implicaciones de esta verticalidad son muchas. Primero, las lagunas verticales dentro de la geografía humana, entre los modeladores del cambio del uso de suelo (land –use), y varios teóricos post-naturales del ambiente pueden ser mas aun mas enormes que la supuesta división humana-física. La segunda, reconocer esta verticalidad también implica que debería haber mas puntos potenciales de contacto de los que sugiere la ideas simplistas de la geografía ambiental, como una especia de casa entre la geografía humana y la física.
La segunda idea errónea se deriva de la primera. Viendo la geografía ambiental como el punto medio de una división unidimensional entre la geografía física y la humana, conduce a una muy estrecha definición de lo que es la geografía ambiental y lo que debe ser. En el pensamiento de muchos geógrafos de hoy -esta implícito que se puede mantener parte de la ciencia geografica- es la idea que solo un pleno enfoque simétrico de las relaciones humano-medioambiente cuenta como una “real” geografía ambiental. Por simétrico entendemos un enfoque que presta atención detallada tanto a la gente como a los no-humanos y su interacción. Por ejemplo, un enfoque simétrico en un estudio de las nuevas areas verdes urbanas, sería necesario tener encuenta, como este pedazo de campo en la ciudad sostiene migraciones y la vida salvaje local, la reducción del escurrimiento superficial de la lluvia, como se modera la radicación solar y así sucesivamente, pero también necesita ser examinado como la gente percibe y usa esta area verde, teniendo cuidado de diferenciar la edad, genero, grupos étnicos etc. también considerando cuestiones como ocio y el crimen.
Históricamente, este tipo de entendimiento simétrico de las relaciones humano-medioambiente, se logró y consagro por el geógrafo individual. De hecho, Mackinder hace una pequeña distinción entre los geógrafos individuales, y la disciplina mas amplia que abarca. Para él, el papel integrador es un puente entre las ciencias naturales y sociales aplicadas igualmente a ambas. Pero la especialización dentro de las ciencias, junto con el crecimiento del conocimiento científico, ha significado que incluso en la mas pequeña escala geografica, todo lo que abarca este tipo de cuentas completamente simétricas de las relaciones humano-medioambiente, es muy difícil por no decir imposible, para cualquiera que lo quiera conseguir: requiere una amplia experiencia y una gran disposición del tiempo para que se haga bien. Mas alla de los tipos de entendimiento integrador y simétrico, los geógrafos individuales, también podrían correr el riesgo de ser descalificados por los especialistas, como triviales por haber fracasado en profundizar en los conocimientos de las areas mas estrechamente definidas por la investigación. Por todas estas razones, unos pocos geógrafos, han tratado de lograr un completo entendimientosimétrico ideal, típicamente asociado a la geografía ambiental.
Una respuesta de este dilema, es reubicar los sitios para la explicación medioambiental simétrica, al nivel de disciplina o de investigación. Cuando Marston (2006) se refiere a la geografía como “la ciencia originalmente integradora”, la reclamación, no es acerca del conocimiento de los geógrafos individuales sino acerca del potencial de la disciplina como un hoy que divide en varios tipos de especialistas relacionados a la comprensión de las relaciones humano-ambientales. Del mismo modo, muchas fundaciones científicas ahora estan buscando sostener amplias multi complementarios programas de investigación que puedan reunir las diferentes clases de especialistas expertos en problemas precisos de nuestros tiempos. Debido a que la disciplina geografica combina especialistas de ambos lados de la brecha que idealmente tienen y han algún tipo de estudio de geografía física y humana, los geógrafos deben estar en condiciones de responder las iniciativas ambientales como de actualidad La Economía Rural y el uso de la tierra en el Reino Unido (www.relu.ac.uk) (o las propuestas o iniciativas de investigación del ambiente integral por la Fundación Nacional de Ciencias de los Estados Unidos). Sin embargo, el desarrollo de la Ciencia de los sistemas de la tierra (véase Wainwright, este volumen) demuestra, que la disciplina geografica no siempre se beneficia de tales iniciativas.
Esto al menos debido a la persistente postura de Mackinder cuya visión normativa del conocimiento geografico es completamente simétrica, ha sido bueno que no siempre hayamosreconocido las invaluables contribuciones debido a la profusión de la teoría asimétrica ambiental buscando evidencia dentro de la geografía hoy. Por este término, queremos decir que la investigación y la enseñanza de los puntos, juntos, separadamente, que daran forma al rompecabezas humano-medioambiente. La gente y el mundo no-humano estan conectados en un sinfín de formas, existen muchos grados y tipos de interacciones, asociaciones, acoplamientos, retroalimentaciones, interfaces, trasformaciones y adecuaciones. Es perfectamente posible – y por muchas razones defendible e incluso necesario- examinar las conexiones humano-medio ambiente en forma “asimétrica”. Por ejemplo los geógrafos físicos que son expertos en renovación de ríos, pueden realizar su trabajo, sin saber porque ciertos grupos sociales gustan de renovar los ríos, o porque los gobiernos crean regulaciones prohibiendo mas renovaciones. Del mismo modo, la “política ecológica del tercer mundo” podría tener importantes puntos de vista de cómo y porque los campesinos usan la tierra del modo en que la usan, sin tener que saber todas las complejidades biológicas de la rotación de los cultivos, la fertilidad del suelo y la germinación de las plantas.
Este libro es principalmente de geografía ambiental en el sentido asimétrico –es decir, la forma que predominantemente existe hoy. Esto no significa, como se sugiere, que la investigación publicada en estos capítulos, sustituya la versión simétrica de la geografía ambiental. Esta última se ha convertido en difícil de alcanzar, por las normativas muy ideales que muchos geógrafos tienen, es comprensibleencontrar de poca utilidad su trabajo y el de otros. Desde nuestro punto de vista, la gran definición de la geografía ambiental en la que estamos trabajando aquí –es decir, cualquier forma de investigación geografica que considere formalmente algunos elementos de la sociedad y de la naturaleza relativa de cada uno- este amplio término es muy útil. Se abre un panorama mucho mas amplio de conocimiento compartido y de practica, cuya riqueza y potencial solo se vuelve aparente una vez que nos sacudimos la vieja visión de la geografía ambiental necesariamente simétrica.
Este sentido mas amplio de la geografía ambiental pone de relieve una tercera idea errónea acerca de la geografía ambiental, que a saber, se limita a la disciplina de la geografía. La geografía ambiental se mueve en otras disciplinas y campos, ese intercambio es interesante en el “experimento geografico” (y las interacciones del humano con el medio ambiente). Como se señalo anteriormente, podemos formalizar ambos puntos dibujando una distinción entre la disciplina de la geografía ambiental y el mas amplio discurso que va mas alla (cf Gregory, 1995). Esto incluye campos especializados como la sociología ambiental y la economía ambiental, y los relativamente jovenes campos interdisciplinarios como la ciencia ambiental, “estudios de la ciencia”, “estudios ambientales” y la ya mencionada Ciencia de los sistemas de la tierra. Como era de esperar, una pequeña parte del trabajo realizado en estos campos emparentados morfológicamente, usan el término geografía ambiental. Pero si comparten el mismo compromiso al investigar las relaciones del mundono-humano y social (aunque “asimétricamente en muchos casos). Del lado de las ciencias sociales, algunas cosas sobre escala y diversidad del discurso de la geografía ambiental es retomado muy bien en Pretty et al. (2008) en el reciente Libro de Mano de la Sociedad y el medio ambiente. (Y en el lado de la ciencias, una serie de reportes del Consejo Nacional de los Estados Unidos sobre sustentabilidad, la dimensión humana en el cambio global y la propiedad común y el reconocimiento del valor y el compromiso de las ciencias sociales).
Aunque bastante definidas las fronteras que demarcan la geografía de otros campos en este amplio discurso de la geografía ambiental, es lo suficientemente poroso para que el trafico ocurra en ambos sentidos muy facilmente, como muchos de nuestros capítulos lo demuestran. En algunos casos, los geógrafos ambientales se sienten parte de estos otros campos como del suyo. En otros casos, recurren a otros campos, para hacer sus propias contribuciones o bien tratan de darles forma “exportando” sus habilidades, perspectivas y puntos de vista. Sean cual sean los “vínculos”, un importante común denominador se aplica aquí: la mayoría de los geógrafos ambientales se ven a sí mismos como parte de un gran proyecto, del que pueden aprender y modelar. Hoy el “Experimento geografico” esta muy lejos, y mas extendido de lo que Mckinder pudo haber previsto. De hecho, se podría argumentar que nunca ha habido tanto interés en el estudio de las relaciones Humano-medioambiente -por parte de los estudiantes, publico, Estados, firmas, y una gama de otros interesados- como la que hay hoy.
LaGeografía, es justo decirlo, no ocupa el centro del escenario, en el amplio discurso de la geografía ambiental. Ninguna materia lo hace. Este hecho habría desilusionado a Mackinder, pero si estuviera vivo, le habríamos sugerido que la centralidad no es la cuestión. Mucho mas importante es que los geógrafos ambientales estén dispuestos a contribuir distintiva y significativamente con los investigadores, maestros, estudiantes, y con otros interesados e involucrados en este amplio discurso.
Geografía ambiental: Unidad y diferencia.
Quedando vagamente definida la geografía ambiental, surgen algunas otras cuestiones. ¿Qué, mas se puede decir, que se puede obtener al abandonar la estrecha normativa “simétrica” y abrazar la mas amplia definición del campo, por una mas inclusiva? La respuesta a esta cuestión depende de nosotros respondiendo otra: a saber, ¿Qué tienen los geógrafos –ecuménicamente definido- ambientales en común? Algunas respuestas obvias vienen a la mente.
Primero, según nuestra definición amplia de la geografía ambiental, todos ellos estudian algún aspecto de la sociedad o de la naturaleza, la relación entre si y no separadamente. Todos ellos lo toman como un axioma, la observación de David Havey (1996) que “todo proyecto social es… un proyecto acerca del ambiente, y viceversa” (p.89). Segundo, todos ellos, se dedican a la discusión sobre el propósito, el propósito y el manejo apropiado de estas relaciones socio-naturales (en un par de revistas revisadas, libros editados como este, monografías, libros de texto, lecturas, seminarios, informes sobre políticas, etc.). Estas discusiones envuelventemas semanticos muy ricos, metaforas y analogías –asi como variables dependientes e independientes- causa y efecto, condición y resultado, reacción y perturbación, actuantes híbridos, contradicciones dialécticas, fuerza y resistencia, co-constitución y así sucesivamente. Tercero, el conocimiento específico exige la respuesta a una pregunta largamente planteada por los profesionales, que lo ven como su trabajo –un objetivo profesional- para su producción. En otras palabras, el discurso ambiental, no es generado por accidente o por casualidad, sino intencional y formalmente, es una búsqueda de tiempo completo. En cuarto lugar, relacionado, este conocimiento de cualidades especificas para todos los discursos académicos: es decir, que se deriva de un pensamiento disciplinado y la investigación es algo (o mucho) esotérica, y domina con cierta autoridad a estudiantes y a otros dependiendo de la experiencia académica. Dicho de otra manera el discurso de la geografía ambiental no es coloquial, tacito o de todos los días. En quinto lugar, si esta redactado en un lenguaje “realista” o mas constructivista, las denuncias presentadas por los geógrafos ambientales, estan destinadas a decirnos algo acerca de la actualidad (hoy, ayer, o mañana) en cuanto a las relaciones humano-medioambiente. Esto es –al menos por lo general- lo opuesto a la ciencia ficción, especulaciones sin fundamento o metafísica, una característica muy acorde con la geografía, y la reputación que ha mantenido durante muchos años como una disciplina practica, que tiene sus pies firmes en el suelo. Finalmente, como todos los capítulos de estelibro deben dejar claro y como ya nos hemos dado cuenta, los geógrafos ambientales de todo tipo este intelectualmente orientados hacia el exterior. Se basan (y tratan de contribuir a) los debates de los campos afines tantos en las ciencias sociales, biológicas como en las humanidades (véase, los capítulos de Zimmer, Mels Olwig, Turner y Jones).
Estos diversos puntos en común, son lo suficientemente reales, pero pueden -comprensiblemente- golpear a muchos lectores, como se ha sido demasiado genérico al definir lo real frente a un campo artificial de la investigación, en la enseñanza y practica. De hecho el último punto en común mencionado arriba, tal vez parezca cuestionable la idea de la geografía ambiental, desde que el campo rutinariamente se desvanece en muchos otros, así como la falta de definición de sus propias características. No es sorprendente, que pidamos diferir de esto, mas bien esclarecer esta valoración. Verdaderamente la geografía ambiental es diversa y carece de coherencia filosóficamente, teóricamente, y metodológicamente y en los términos de su aplicación practica. Sus exponentes producen una serie de habilidades cognitivas, evaluativas, expresivas y metodológicas y aplican sus conocimientos; y varían en gran medida en la escala espacio-temporal y en los temas de su interés. Cualquiera que sea la unidad que posee la geografía ambiental esta en concordancia con los seis puntos en común listados arriba, sin duda muy general. Sin embargo, la diversidad de los campos esta, aun así, estructurada y consideramos que la heterodoxia de la geografía ambiental es una fortaleza y no una debilidad.Permítanos explicarnos.
A pesar de que la geografía ambiental – como la disciplina mas amplia de la que es una parte importante- no posee limites externos duros definidos, por ejemplo la Economía, no obstante tiene una muy real identidad – un sentido de estructura en la evocativa aunque no definitivo sentido del término según Raymond Williams. A mas de un siglo, el legado de Mckinder, Davis, Ratzel y otros pioneros afines es tangible: La Geografía es uno de los pocos lugares donde es posible hallar perspectivas de ciencias sociales, humanidades y ciencias físicas tocandose los hombros. En otras palabras, la geografía académica, se constituye con el fin de permitir que se encuentre algo que raramente se encuentra en otro lugar: es decir un enfoque de “amplio espectro” para entender las relaciones humano-medioambiente, aunque de forma independiente las contribuciones asimétricas. Por esta razón la geografía es reconocida, como poseedora de una fuerza poco común integrando a la ciencia humano-medioambiente (Turner, 2002, p.63). Comparando esto con digamos, la ciencia de la tierra (que excluye el factor humano) o la sociología (que tiene ramas “rurales” y “medioambientales” pero ambas tienen soporte biofísico para estas cuestiones en su mayor parte).
Esta permisividad interna -este estimulo y toleración de la investigación ampliamente divergente, enseñan y norman el trabajo en sobre las relaciones humano-medioambiente- puede ser considerada como una virtud. Esto puede parecer contra intuitivo. Típicamente, los debates en curso acerca de la (des) unidad de la geografía como un hoyo, representa ladiversidad intelectual como un sinónimo de fragmentación, y por lo tanto, como debilidad intelectual. Esto es obvio en el libro Unificando la Geografía, cuya normativa, y titulo aspiracional, habla del deseo de los editores por reconectar a la disciplina con muchos (a sus ojos) de sus miembros amputados.
No obstante, un juicio subyacente sobre la desunión es cuestionable como las presunciones que no siempre se manifiestan. Una de ellas es que hay una sola realidad haya afuera, que demanda un enfoque practico capaz de respetar la integridad. Otra, relacionada, es que de otra manera las diferentes perspectivas en el mundo puedan en última instancia conmensurarse y sintetizarse (tal vez vía meta lenguaje como la “teoría de la complejidad”). La idea de que puede haber múltiples realidades y/o una serie de legítimas diferentes perspectivas de ellas, es apenas entretenido. Como sociólogo del conocimiento Tim Dant (1991) señalo alguna vez, “Tendemos a vivir como si el conocimiento pudiera resolverse, como si solo hubiera uno verdadero del que estamos hambrientos” (p.1 énfasis agregado).
Esta creencia refleja el duradero poder de esta idea de la “Ciencia” en el siglo 21. En el sentido original de Wiilliam Whewell (1794-1886), la ciencia significa cualquier forma de investigación sistematica o empresa en función de un procedimiento adecuadamente cualificado, que otros puedan replicar o validar. Sin embargo con el tiempo, el termino se ha convertido en polisémico, significativo (entre otras cosas) una forma del “objetivo de investigación” en un mundo que existe independientemente del investigador y cuyas“verdaderas” propiedades pueden ser entendidas en un momento dado con los recursos adecuados. El encanto de la Geografía con la ciencia en este sentido especifico fue mas intenso a mediados de 1950 y mediados de los 70s. Algo disminuido, que no obstante continua hasta nuestros días, notablemente en las ramas de la Geografía física, algunas partes de la Geografía humana y también en la geografía ambiental. El compromiso con la ciencia, es concebido tanto como una forma fuerte y una débil. La primera (la cual unos pocos geógrafos ambientales o de hecho que algunos pocos han defendido públicamente) supone que solo hay un “verdadero método” para interrogar la realidad: es decir “el “método científico”, el cual puede ser entendido practicamente como pruebas de hipótesis (o resolución de problemas) usando la mezcla de inductivismo, deducción, inferencia, retroducción, verificación y falsificación dependiendo de cada caso. Este último (“cientifismo débil”) es una versión moderna de Augusto Comte (1798-1857) la concepción del conocimiento humano de la Ilustración, es como un gigante rompecabezas, las piezas pueden ser identificadas con las diferentes disciplinas y subdisciplinas y en última instancia reconstruirlo. Esto supone que puede haber diferentes maneras de obtener cierto conocimiento, pero esos conocimientos (una vez derivados) pueden estar casados por considerar que la realidad es continua, no fraccionada en cuadros mentales que suelen comprenderlo. El compromiso con la ciencia en ambas formas no puede ser descartado, incluso después de bastantes décadas de cuestionamiento que la idea de la ciencia es iguala verdad (o al menos la búsqueda). Sin embargo, desde nuestro punto de vista – y la de los geógrafos en su conjunto, si este libro puede ayudar- es que la “ciencia” es de hecho plural, y así, mejor visto como un acercamiento, y una forma de conocimiento, aunque entre algunos es algo privilegiado o Arquimedeando. Discutir de otra manera implica sugerir que las formas de conocimiento no científicas son menos validas y es realmente, ontológicamente hablando, singular y consistente o mas bien discontinuo, y estratificado. Hay también una implicación cuestionable acerca de la falta de valor de la ciencia.
En este sentido, podríamos mirar con buenos ojos la condición multi-paradigmatica de la geografía ambiental (nótese que también hablamos de muchos otros campos del conocimiento, como las humanidades, las ciencias sociales, que hoy son igualmente heterodoxas). La diversidad intelectual del campo es asombrosa, quiza, visto para reflejar un hecho importante: a saber, un asunto tan amplio como las relaciones “humano-medioambiente”, simplemente no pueden ser entendidas a través de un – sin hablar de un supuesto objetivo- enfoque, mundial o método. No tiene que ser un epistemólogo “convencionalista” o “normalista” para reconocer este hecho, y mucho menos un “relativista”. Uno felizmente puede insistir en que hay un “mundo real” haya afuera, mientras concedemos que lo suficientemente complejo y diferenciado, de tal manera que no hay modo de saber si satisfacera todos nuestros deseos o propósitos. (Incluso los modelos ambientales tradicionales, pueden acercarse a la misma cuestión usando muy diferentes supuestosacerca de la conducta humana y dinamicas sociales, y que reflejen diferentes acercamientos para explicar la dinamica atmosférica o del ecosistema). En resumen, la diversidad de la geografía ambiental no debe ser sacrificada por la unidad –al menos no ser una especie de “unidad” fuerte, que supone una variedad epistémica, que puede ser síntoma de una confusión intelectual acerca de la “verdadera” naturaleza de las relaciones humano-medioambiente.
Dicho esto, nuestra renuencia a definir la geografía ambiental en términos de una muy estrecha normativa estandar de simetría, no significa que seamos agnósticos acerca de su actual condición. Por el contrario, creemos que se requiere un cambio positivo. Hay un problema obvio con esta postura de “dejar brotar tantas flores” en el campo. No es tanto un problema de relativismo epistemológico – como hemos explicado, no hay un consenso acerca de si podemos conocer la realidad independientemente de los compromisos físicos y mentales como investigadores. En cambio, es mas un problema de mutua ignorancia e indiferencia. Este riesgo para la Geografía como un todo, fue identificado hace muchos años por John Pickles y Michael Watts. Como ellos lo plantearon, el “… desgano al debatir sobre los meritos de la competencia del marco de los trabajos fomenta la confianza en los valores: afirmación, formación y fe, y se convierten en condiciones suficientes para la selección. Un nuevo dogmatismo [plural] es afirmado…” (Pickles y Watts, 1992, p.303). Lo que pedían era el desarrollo de una cultura crítica dentro de la disciplina. Al menos nominalmente, los geógrafosambientales comparten un objetivo en común que analizan y por el que se preocupan: el medioambiente. Si bien hay siempre limites reales de comunicación, esto tiene que ver con la enorme incapacidad de un grupo de geógrafos ambientales para entender lo que otros grupos igualmente especializados estan haciendo, hay sin embargo espacio para mayor dialogo y critica entre grupos.
¿Cuales son las virtudes de esto y como podría ser engendrado? Podemos responder la primera parte de esta cuestión, haciendo una analogía entre la geografía ambiental y un Estado Nación con una población sumamente diversa –piense en Estados Unidos, Reino Unidos o Australia por ejemplo. La geografía ambiental no es un Estado monocultural. ¿Por lo tanto es, en términos analógicos, una república multicultural? Desde nuestro punto de vista, es actualmente multicultural cuando debería ser mucho mas republicana. ¿Qué significa esto? Estamos usando el termino multicultural (admitimos contenciosamente) para denotar diferentes modos de vida que estan espacialmente yuxtapuestos, pero que se ignoran o hablan una sobre otra. Algunos podran llamar a esto “comunitarismo”. El verdadero republicanismo, por contraste, corresponde a lo que él filósofo Karl Popper (1945) famosamente llamó “la sociedad abierta”. Desde el punto de vista de Popper, toda pretensión de conocimiento –junto con sus consecuencias practicas- es solida una vez que ha resistido, ser modificado por un encuentro con las críticas que emiten distintos sectores. El Republicanismo en el conocimiento (como en la política) debe involucrar un genuino compromiso entre las perspectivas rivalessobre la base de la sensibilidad común – no tanto como para reducir las diferencias epistemológicas en nombre de “una verdad”, en su lugar, garantizar la solidez socio-practica de las afirmaciones de conocimiento de otro modo divergentes. El tipo de cultura abierta critica que se describe aquí es difícil de lograr. Se sustenta en una ética de responsabilidad mas que (Fuller, Pickles y Watts) una convicción ética, que muchos o la mayoría de miembros de cualquier disciplina necesitan compartir. Esto implica un mutuo reconocimiento y respeto entre las partes, que podrían beneficiarse a través de un encuentro epistémico. Sin embargo los geógrafos ambientales, como mandamiento de los geógrafos, les resultaría mucho mas facil continuar el negocio como siempre, no obstante sería mucho mas posible (y deseable) la creación de “un republicanismo epistémico” dentro de una generación, de lo que sería crear un tipo de unidad intelectual “fuerte” y una geografía ambiental simétrica como ya lo hemos discutido. Absolutamente como uno hace esto en la practica sigue siendo incierto. Sin duda sería necesario un pequeño número de respetados líderes intelectuales para dar un ejemplo, junto con una fuerte dirección de asociaciones profesionales como la Asociación Americana de Geógrafos y de los editores de revistas también. Esto también probablemente ocurriría facilmente si los investigadores se comunicaran de otra manera sobre preocupaciones, temas compartidos y problemas específicos, como el manejo del aguas, la conservación animal y el cambio climatico.
Afortunadamente, no estamos privados de precedentes y deejemplos actuales de compromisos críticos entre los varios filamentos de la geografía ambiental. La enorme diversidad de la geografía ambiental ha presentado a los investigadores y maestros la posibilidad (no la obligación) de ser críticos y creativos sintetizadores. Contrasta con una disciplina como la economía, donde la pluralidad intelectual casi no se tolera. En otras palabras, la falta de simple ortodoxia en la geografía ambiental como un todo, podría decirse que ha hecho mas facil para ciertos individuos evitar acampar en uno u otro de sus subcampos. Pensemos en la política ecológica del tercer mundo que a menudo combina el Neo marxismo, institucionalismo, conceptos de Michael Foucault, para darle sentido al moderno significado de ciencias forestales.
La geografía ambiental en la “sociedad del conocimiento”.
La mayoría de la geografía ambiental, como este libro atestigua, es producida por los profesionales académicos de las universidades. Mientras la disciplina y el discurso de la geografía ambiental no son enteramente académicos – (investigadores y) no académicos del movimiento ambiental, por ejemplo, contribuyen abundantemente al discurso (véase Porrit [2005], por ejemplo)- en gran medida ellos lo son. Aunque una observación aparentemente banal, nos pega como algo absolutamente importante. Para entender porque, necesitamos considerar el significado de él hoy familiar termino “sociedad del conocimiento”.
Como Fuller (2002) irónicamente noto “…decir que vivimos en una “sociedad del conocimiento” parece no ser mas informativo que decir vivimos en una “sociedad poderosa” o en una “monetaria”…”(p.2.).Sin embargo, el término tiene un significado mas preciso que es asociado con diversos comentaristas como Peter Drucker, Daniel Bell y Manuel Castells. En sentido mas especifico, el termino denota dos distintas pero relacionadas posiciones en el conocimiento que inicialmente fue característico de las economías capitalistas avanzadas, pero que ahora son de amplia difusión. El primero es un movimiento deliberado por aumentar el rango y volumen un conocimiento formal (como opuesto a tacito), algo coincidente con esta modularización (como la proliferación de sistemas de software que pueden realizar funciones específicas; como en la profusión de diferentes bases de satos, y así sucesivamente). Segundo, la “sociedad del conocimiento” refiere un igualmente deliberado movimiento para poner este conocimiento a trabajar en una variedad de formas como un medio y fin o ambos – no menos de la que es tomar dinero (“conocimiento mercantil” como es patente en los códigos genéticos). En este segundo sentido, el conocimiento no es un fin en sí mismo, sino, mas bien un medio para la realización de fines particulares y un instrumento para la acción. Si incluso en sólo un sentido general, la idea de la sociedad del conocimiento vale, entonces nos obliga a ver de nuevo las funciones de la universidad, así como el contexto mas amplio en el que ahora opera. Históricamente, como Bjorn Wittrock (1985) ha argumentado, hay tres modelos de universidad operando en occidente (arquetipos si usted quiere), y en todos los casos la universidad sostiene un monopolio social en la creación y difusión del conocimiento canónico así como delnuevo conocimiento formalizado. En el modelo britanico, la universidad pos medieval tiene como objetivo crear una persona bien redondeada o completa; en el modelo francés, la educación superior, según las intenciones de Napoleón I, orientada a los interese nacionales; finalmente en Alemania, el modelo Humboldtdiano, estaba orientado a perseguir el puro entendimiento. A finales del siglo 20, hay plena evidencia que siguiere que las universidades occidentales, se han movido en masa hacia el modelo francés. Se han convertido, de acuerdo a una línea de la crítica, corporativizadas muy consientes de sus contribuciones a la competitividad nacional y a los intereses públicos. Al mismo tiempo, es claro que el cercano monopolio que la universidades alguna vez sostuvieron en la creación difusión del canónigo, asi como del nuevo conocimiento formalizado, ha sido cuestionado- Hoy la investigación y la enseñanza a nivel superior continua, de diversas formas gracias fundaciones, organizaciones no gubernamentales, órganos caritativos, colegios fundados por benefactores, grandes firmas, y así sucesivamente.
¿Qué tiene esto que ver con la geografía ambiental? Mucho. Debido a su amplitud intelectual, la geografía ambiental –al igual que su disciplina madre- históricamente ha sido capaz de satisfacer las demandas de los tres modelos de universidad. Es importante destacar la incapacidad de ser disciplinada por las exigencias de cualquiera de estos modelos explican por qué, junto con otras asignaturas universitarias, ha sido capaz de soportar las actuales presiones por hacer a las universidades relevantes en un sentidobastante instrumental. El conocimiento que los geógrafos producen, investigan y difunden fuera de la universidad, sigue siendo suficientemente diverso, mientras que las presiones de este último se puede adaptar para no “sesgar” la disciplina indebidamente.
El sesga miento es un peligro real para cualquier campo. Si a través de instrumentos financieros u otros, una disciplina es dirigida en gran medida por intereses externos, hay una fuerte posibilidad de que exista una redacción de la diversidad epistemológica y el aumento de un nuevo paradigma, en el sentido original de Kuhn sobre “el tema amplio”. Las posibilidades son ya evidentes, en la llamada “ciencia grande”, donde los enormes recursos estan siendo canalizados a ciertas líneas de investigación, como la biotecnología, biomedicina y farmacéutica, pero no por cortesía a otros – algunas veces ayudadas por los gobiernos. Presiones similares estan en el horizonte (tal vez ya estan aquí) para aquellas disciplinas que estudian la relación del humano con el medio ambiente. La especie de “tierra de cambio de la ciencia” discutida en el capítulo de Billie Lee Turner, es asombrosa, y esta estrechamente ligado al campo de la “ciencia de los sistemas de la tierra” y la “ciencia de la sustentabilidad”. (Similarmente, la creciente atención a los pagos por servicios ambientales, que contratan muchos geógrafos físicos en la medición de esos servicios, facilmente se pueden convertir en sirvientes de un ingenuo mercado del ambientalismo). Pero podrían con el tiempo convertirse en el foco de enormes entradas fiscales e intelectuales, a medida que las sociedades sealarman por el cambio ambiental global. En Estados Unidos, hemos visto como el Programa de Investigación Global sobre el Cambio Climatico (creado en 1990) se ha convertido en uno de los focos mas grandes de investigación pública en la historia de Norte América. Según esta constituida actualmente la pluralidad de la geografía física, puede hacer de jugadores en este tipo de esfuerzos grandes, sin sacrificar su capacidad de ofrecer múltiples puntos de vista y perspectivas sobre las relaciones humano-medioambiente. En efecto los geógrafos ambientales fueron piezas clave en la creación de la agenda de investigación sobre el cambio climatico que se remonta mas de 20 años. Esto nos habla de su admirable capacidad para establecer sus sitios en grandes temas de la agenda, rehusandose a ser acorralados en ortodoxias intelectuales de un tipo teórico, metodológico y tacticas políticas.
No es coincidente que la vitalidad y variedad de la geografía ambiental, sea coincidente con las bases del sistema universitario. A pesar de ser una materia con varios grados de “corporativismo”, las universidades de habla anglosajona siguen siendo, en su mayor parte, financiadas con fondos públicos y con identidad pública. Aunque la gerencia pública, ha erosionado su potencial y hasta cierto punto su libertad de catedra, sigue siendo un ideal crítico y realidad para los investigadores, profesores, consultores con base en los departamentos de geografía de las universidades – as como para todos aquellos otros académicos cuyo trabajo constituye el “discurso” de la geografía ambiental. Una reflexión sobre la relativa autonomía de losacadémicos, sus interese personales y sus derechos históricos al autogobierno, tal libertad es precisamente lo que –incluso hoy- permite a los geógrafos ambientales y a aquellos que trabajan en campos morfológicamente afines, determinar cómo y por qué haran el trabajo que hacen. Contrastando esto con los productores de conocimiento y difusores, trabajando en la “sociedad del conocimiento”, muchas otras instituciones, como grupos de reflexión, fundaciones privadas (e incluso Organizaciones no gubernamentales). En etas instituciones el tipo de conocimiento ambiental creado, muchas veces esta determinado por agendas concretas de los jefes, benefactores, accionistas y propietarios. Por supuesto, esto no lo hace ilegitimo. Pero se circunscribe su posible interés y relevancia, para la enorme cantidad de personas y grupos que tienen alguna participación en el drama –así como el curso de lo cotidiano- de las relaciones humano-medioambiente.
Esto plantea algunas preguntas críticas, acerca de quién esta autorizado en la actualidad a producir y validar tipos particulares de conocimiento del medioambiente-sociedad del conocimiento. En relación con el llamado “experto” del conocimiento, los días del elitismo de la torre de marfil afortunadamente se han ido. Las universidades ya no son los dispensarios de sabios ni de verdades inindisputables. Pero siguen jugando un rol vital e importante en “las sociedades del conocimiento”. Hay muchos debates acerca de la naturaleza de este rol y de cómo debe ser sustentado o alterado. Un punto de vista bien conocido, es que los expertos académicos “entran en liza” como parte de unanueva condición epistémica, que Michael Gibbons y colegas denominaron “modo de dos conocimientos”. El modo uno, ha sido producido históricamente (como los académicos) por algunas pocas instituciones autorizadas. En contraste el modo 2 (desde el punto de vista de Gibbons) la sociedad es donde los trabajadores del conocimiento se unen para ocuparse en una serie de puntos, para crear un conocimiento solido, sobre asuntos y problemas que les preocupan (como el cambio climatico). Esta manera de operar del modo 2, no es de la tutela de viejos expertos-laicos, y no esta interesado en la preservación de las disciplinas académicas – a menos de que los miembros de las esas disciplinas contribuyan significativamente a los muchos cambios colectivos epistémicos que produce el modo 2 de conocimiento.
En contraste a esta visión de que las universidades se sitúan dentro de una mas amplia sociedad del conocimiento, otros sugieren que estamos actualizando viejas ideas de expertos académicos y no siendo partidarios. Por ejemplo en su libro “La ciencia del gobierno”, Steve Fuller (2000) sugiere que las universidades se estan convirtiendo en “camaras de compensación” para la compensación, y prueba entre diversos conocimientos. Desde su punto de vista , la investigación basica y aplicada, debe ser realizada en un futuro, fuera de la universidades, en las instituciones mencionadas anteriormente. El rol de los expertos universitarios, desde su perspectiva, escudriñar estos conocimientos de acuerdo a una serie de criterios (cognitivos, morales, acéticos, etc.). Estos expertos no buscaran los conocimientos climaticos en lastierras de la falsedad. En su lugar, se llevar a cabo “trabajo de traducción” (haciendo que los conocimiento aparentemente inconmensurables se hablen unos a otros) y checar la solidez del conocimiento (¿pueden ser significativas para una amplia gama de interesados o no?).
Estos y otros puntos de vista acerca del futuro de las disciplinas universitarias, son muy importantes para la geografía ambiental y otros campos morfológicamente afines. El medioambiente y el modo en que los humanos lo usan, es de tal importancia social, que es fundamental la creación, validación y la circulación del conocimientos del humano-medioambiente, que se convertira en algo mas importante para nosotros que el mundo biofísico. Hasta la fecha, los profesionales de la geografía ambiental han hechos sus investigaciones sin pensar en los grandes debates en la universidad y la sociedad del conocimiento. Viendo hacía el futuro, esto debe cambiar, por la simple razón de que el contexto institucional y social del conocimiento y el rol especifico que juegan los geógrafos ambientales en los amplios debates epistémicos sobre las relaciones humanos-medioambiente, dependera enteramente de cómo las universidad se redefinan como instituciones.
Conclusión.
Este libro no es en absoluto una exhaustiva introducción a la geografía ambiental. Por muchas razones, ciertas cosas quedaron fuera (la sección de enfoques se hubiera beneficiado de los capítulos “políticas sobre la ecología urbana” y la restauración ambiental). Este podría haber sido un volumen mucho mas amplio y completo. Aun así, ofrece un sentido bastante completo de lo que es lo quehoy es la geografía ambiental. De este modo, este libro -y nuestro intento en esta introducción explica cual es el objetivo- esperamos que recuerde a los geógrafos que la “tierra media” no es tan pequeña y como casi siempre se piensa que es, mientras le mostramos a los lectores que no son geógrafos que la disciplina ofrece, un conjunto de teorías únicas, enfoques, métodos de investigación, y substanciosos puntos de vista de las relaciones humano-medioambiente.
Como hemos explicado anteriormente, la geografía ambiental, no representara: necesita ser activada para que tenga sentido en lo que aparentemente domina las dos partes de la geografía. Esperamos que este libro ayude a que la geografía ambiental sea vista por los lectores, como muchos colaboradores ya lo han planteado: que hay una mayor area de actividad, o al menos igual en tamaño e importancia, que en la geografía humana y física respectivamente.
Este libro, con su amplio sentido de la geografía ambiental, claramente dice mucho acerca de cómo se ha conducido “el experimento geografico”, y nosotros en esta introducción hemos sugerido como debe ser alterada en los años por venir.
No podemos irnos sin decir que este “Experimento geografico” necesita continuar en el futuro y tener un apropiado lugar en las instituciones universitarias, en la enseñanza, y en las políticas ambientales. La Geografía sigue siendo un importante lugar para la investigación de las relaciones humano-medioambiente, estas investigaciones deben llevarse a cabo y comunicarse, pero no solamente algunas. En última instancia, no importa dónde y bajo que bandera estasinvestigaciones se hayan hecho. Y lo que es mas importante, que las sociedades tengan los fondos y recursos apropiados. Después de todo, aun en nuestra supuesta era digital, post industrial, intensiva de conocimiento, ligera, y con la tecnología de la información, todo nos acerca inevitablemente al mundo no –humano inevitablemente como seres carnales, emocionales y pensantes. Actualmente las preocupaciones sobre la naturaleza y el impacto del cambio ambiental global, son solamente el recordatorio mas dramatico de este hecho. Nosotros nunca dejaremos de necesitar del conocimiento cognitivo, moral o estético sobre la forma en que actualmente (y en el futuro deberíamos) interactuamos con el mundo no humano. Este conocimiento abarca un gran espectro de funciones y usos, tales como la resolución de problemas (¿Cómo podemos reducir la erosión?), guía moral, (¿qué valores compartidos deben apuntalar los acuerdos globales ambientales?), la satisfacción de la curiosidad (¿Cómo se adaptan los animales salvajes a la vida urbana) demas de muchos otros. En los varios intentos de la humanidad por comprometerse con el mundo físico, material e imaginativamente, las diversas investigaciones de alto nivel presentadas aquí seran una herramienta vital. En nuestra capacidad de ciudadanos, trabajadores, miembros de una familia, turistas, activistas, residentes locales, y cualquier numero de otras funciones, seguramente necesitaremos de algún tipo de investigación, enseñanza, conocimiento de las políticas ambientales que la geografía ambiental ofrece por si misma o como parte de un amplio discurso social.




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