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El Mestizaje como problema antropológico



El Mestizaje como problema antropológico
BY DIRECTOR – 18 JUNIO, 2011

El Mestizaje. Guayasamín.



Entre las muchas herencias recibidas de la Colonia tenemos el mestizaje. El mestizaje adquiere estatuto teórico en la modernidad pues, hasta los últimos años del siglo XVIII, era ambiguo y polívoco. Con la modernidad aparecen los conceptos y sus afirmaciones científicas. El mestizaje, como imaginario, en las estructuras coloniales da respuestas a las innumerables condiciones de cambio que se formularon y desarrollaron con los contactos entre indios y españoles dando lugar, entre otros, a contactos físicos con derivaciones biológicas que permitieron la consagración del concepto -manto- para explicar las nuevas expresiones sociales, religiosas, políticas e ideológicas que en función de la de la miscegenación (cruces raciales biológicos) sirvió, ha servido y aún sirve para ocultar la diversidad cultural de nuestros pueblos con una categórica afirmación de son mestizos.



Debido a la complejidad del concepto la antropología lo ha retomado como un problema de investigación a través del cual, en su analisis, puede encontrar valiosos argumentos para sustentar la presencia de los velos que no dejan traslucir las realidades culturales diversas presentes en nuestras geografías compartidas y diferenciadas por montañas, valles, ríos, paramos, nevados, sierras y serranías como territorios en donde tienen lugar los dialogos interculturales.

Explicar el mestizaje desde lo biológico no admite mucha discusión. Sin embargo, trasladar el conceptohacia lo cultural, sin reparo alguno, sí que amerita toda nuestra consideración, mas cuando la relación naturaleza/cultura ha dejado de ser una dicotomía para volverse unicidad. Silvio Sanchez anota que “quiza en los inicios lejanos y presentes de la humanidad la tarea del hombre era y es tener un lugar en la naturaleza, interpretarse en ella y junto al otro es la base de la signi-ficación. El ser humano finalmente es signo. Hoy con asombro miramos que la naturaleza pide un lugar en la cultura y por lo mismo es urgente migrar a una discusión que someta a juicio los paradigmas que mantienen la razón humana prisionera de la comodidad utilitaria…” (Sanchez, 2007: pag. 8) .-1-

El mestizaje, para explicar lo cultural, es hoy un significante vacío, carente de todo contenido y acomodado utilitariamente a las estructuras de élite que, así como en épocas de la Colonia, sirve como instrumento ante la imposibilidad de reconocer las diferencias.



En la modernidad el mestizaje cobró gran importancia y su aplicación no se hizo esperar en los ambitos académicos, intelectuales y de investigación. No obstante, su ambigüedad no concluyó. El sociólogo norteamericano Richard Adams, quien realizó estudios en Centroamérica, propuso, en la década del 1940, “la adopción sistematica de dos términos distintos para distinguir entre la mezcla racial y el cambio social y cultural. Mestizaje debería referirse solamente al proceso biológico, mientras que ladinización sería el término para indicar el proceso cultural”. Morner. 1961. Pag. 16 -.2-

Este interés por precisar la diferencia en elconcepto se orientaba una vez mas a la exclusión pues, “Originalmente, la palabra ladino se utilizaba como adjetivo para las personas que hablaban lenguas latinas. Luego, en el primer siglo de la Colonia, la palabra ladino se usaba en dos sentidos principales: (1) bilingüe y (2) sagaz”. Pero también como “el cambio de la identidad de indio a ladino; o la sustitución de una población india por otra ladina” Tadashi Obara. -3-

En la modernidad se hace gala de la inclusión en la medida en que el otro se encuentra como diferente en relación a mí mismo. En este sentido la inclusión, que surge en la modernidad, no es otra cosa que exclusión.

La religión católica, adalid de las ideas coloniales, agenció la exclusión a partir de la inclusión. A los indígenas que adoraban al sol, los llevaron a que también adoraran los símbolos del culto católico en una sola representación. Así pues, encontramos que los ostensorios o custodias de mediados del siglo XVI, que contienen al Santísimo, tienen como diseño un sol radiante y una gran hostia en el centro. El sol (dios de los indígenas) y la hostia que representa al dios de los católicos.

El mestizaje esta revestido por fenómenos como la aculturación y la transculturación que actúan en los individuos y en las sociedades como mascaras para el ocultamiento de la esencia del otro. La esencia contiene las huellas de lo que somos, la particularidad del sujeto individual y colectivo, como lo expresa Ricoeur “el signo es la marca en la sangre, el disfraz la envoltura oportuna”. (Ricoeur. 2006. Pag. El mestizaje culturaldesconoce entonces el signo de lo humano y privilegia la envoltura. -4-

La historia del mestizaje americano esta plagada de acontecimientos de los que dan cuenta historiadores, sociólogos, lingüistas y antropólogos. De ellos quienes mas atención han otorgado a este tema son los historiadores demograficos.

México, Brasil, Antillas, Venezuela, Bolivia y Colombia especialmente, registran buena parte de estos estudios. Las investigaciones tienen un asiento importante en la Colonia y después de 1800 ya son pocos los estudios que se acercan a su comprensión. El periodo que le sigue es el de las independencias y el de las repúblicas con la intención generalizada de construir Estados-Nación.

La construcción de los Estados-Nación obliga el reconocimiento de la diversidad cultural, geografica, política y social. Países como Colombia, no se han alejado de esta condición pues es a partir de allí desde donde es posible encontrar la presencia de las identidades culturales. No de la aceptación del otro como una concesión por ser diferente sino como reconocimiento que nos libere de la ignorancia y nos aproxime al conocimiento (Ricoeur. 2006 -5-



Es en este transito en donde hoy los colombianos nos ubicamos para formular las preguntas sobre el caracter diverso de nuestras identidades. Asimismo, tenemos conciencia que la estructura de un Estado-Nación en Colombia esta inconclusa y es esa misma condición la que le otorga un sentido de identidad a nuestro país.

Esta doble condición, de Estructura de Estado-Nación inconclusa y de diversidad cultural como premisa para elencuentro de las identidades, cobra sentido cuando repasamos la visión del mundo —de caracter medieval que llegó a América con los españoles— y cimentó el proyecto de construcción de una identidad cultural nacional y de formación de un Estado-Nación. La conciencia heredada sobre la diversidad regional de América se mantuvo hasta los albores de la Independencia y permitió a los precursores y élites criollas regionales exigir el derecho a crear nuevas naciones y nuevos Estados, pero manteniendo las jerarquías heredadas de la sociedad nobiliaria hispana .-6-

En este sentido, la fundación de “dos repúblicas”: la de españoles y la de indios, se mantuvo en el imaginario colectivo de las élites criollas que buscaban borrar todos los vestigios de un régimen colonial opresor sin acabar con los privilegios de clase y donde el elemento cultural cobró vital importancia en función de la definición de una identidad nacional que permitiera dar sentido de pertenencia a una institución integradora como lo era el Estado-Nación; identidad que al ser conflictiva y excluyente, no permitió un real y verdadero proceso de integración nacional. Zambrano Pantoja anota al respecto: “[] a este origen dividido y fragmentado se le sumó —de una manera perturbadora por demas— el surgimiento de mestizos, quienes perteneciendo a dos culturas diferentes y antagónicas, van a participar en la sociedad colonial agobiados por la cuestión del origen y la pertenencia, preocupaciones que los van a lanzar a la búsqueda de una identidad” .-7-

Desde este punto de vista, aún se conservaba la tradición hispanaque establecía que las jerarquías sociales connotaban un caracter político, lo cual impidió el desarrollo de una tradición democratica y pluralista sustituida por un régimen “caudillista” y “clientelista”, suplantando la vieja cadena de fidelidades de corte colonial que culminaban en la figura del rey. En este sentido, los estudios realizados por antropólogos —en sociedades campesinas latinoamericanas, tal vez señaladas como mestizas y consideradas como premodernas-postradicionales—, permitieron el desarrollo del concepto de “sociedad patrón-cliente” que establece que una “pequeña tradición”, que habita en los centros urbanos, ostenta y controla todo el poder político, económico y social que ejerce sobre una “gran tradición” —que habita en zonas rurales y campesinas—, estableciendo una relación de dependencia. Estos mismos estudios hablan del concepto “del bien limitado”, el cual hace referencia a una visión del mundo de caracter tradicional que teme desarrollar cambios de orden cultural al interior de sus sociedades porque su idea es “que todo lo bueno se encuentra en poca cantidad y el beneficio de unos estaría en detrimento de otros”.

Estos dos conceptos de caracter antropológico concuerdan con aquellos de los que habla la historia como la sustitución del poder político, económico y social ejercido por las élites criollas una vez alcanzada la independencia y reflejadas en instituciones como el caudillismo y el clientelismo, y con la moral católica medieval importada de España acerca del “bien común”, el cual delineó las costumbres y conductas de las sociedadeslatinoamericanas (Robert Redfield, El mundo primitivo y sus transformaciones, 1978), y (George Foster, Tzintzuntzan, 1972).

Este “mimetismo” del poder y control político, sustentado por la élites criollas, reafirmaba la herencia hispanica surgida de los “Derechos o Beneméritos de Conquista” que establecían privilegios económicos derivados de derechos políticos, lo que estaba en contravía de una noción democratica y republicana de Nación, donde los “ciudadanos” ejercen control sobre sus gobernantes . -8- En este sentido, German Colmenares afirma que “El sistema político colonial estaba dotado de una integridad que encadenaba las relaciones sociales y el orden político a una doctrina uniforme.

Después de la revolución, las élites buscaron eliminar la impronta religiosa de la construcción política, pero pretendieron al mismo tiempo conservar el orden social que se apoyaba en esa impronta. A la inversa, los instintos populares confiaban en preservar los contenidos culturales de su tradición religiosa pero beneficiandose de las promesas contenidas en el nuevo credo político.

El problema de las élites consistía en ejercer un efectivo control social que se confiaba a una ley cuya justificación filosófica reposaba en la hipótesis profana de un orden puramente racional para la vida política. El fracaso de imponer el imperio de leyes elaboradas por las mismas élites se advirtió muy pronto” -9-

Colmenares encuentra la existencia de una “fisura profunda” que atraviesa la historia hispanoamericana estableciendo la incongruencia existente en las élites criollas entrelos fines perseguidos por alcanzar la democracia y la unidad nacional y los medios y herramientas a través de los cuales se intentaban lograr estas metas . -10-Al respecto, Jaramillo Uribe indica que las élites criollas lo que en esencia ponían en duda era la concepción de si realmente todos los hombres eran libres e iguales, a partir de lo cual se derivaba el problema de conciliar intereses de clase y apetitos de poder con los ideales de la razón universal .-11-

Las élites sólo contaban con tres modelos de organización del Estado: el monarquico con el que se mantendrían las tradiciones coloniales; el de república representativa a través del cual se adoptaba el modelo liberal de Estado de derecho; y por último, el pretoriano que sigue a caudillos de las guerras —en este caso— independentistas. Colombia siguió el modelo de república democratica y liberal con la separación de poderes (ejecutivo, legislativo, judicial), libertad de empresa y respeto por los derechos individuales ademas de las garantías sociales.

Sin embargo, las élites decidieron que había que ajustar estos principios abstractos a una realidad social, la cual no contaba con el grueso de población educada en los principios del liberalismo y que aún conservaba una mentalidad colonial, ante lo cual se restringieron las garantías y libertades (por ejemplo en la limitación al derecho al sufragio, al que se le impusieron determinados condicionantes para poder ejercerlo: gozar de renta y propiedad, tener una profesión honorable, no ser sirviente) -12- constituyéndose finalmente en lo que se denominó“república señorial”, sobre lo cual Jaramillo Uribe escribe: “lo que la crónica política parece confirmar es que —hasta épocas muy recientes— nuestra ahora centenaria Constitución, como todas las que le antecedieron, sólo ha consagrado unas libertades y derechos formales que contrastan con unas practicas políticas que ciertamente no han sido un modelo de vida democratica y de civilización política” .-13-

Anthony Pagden afirma que la república liberal que Bolívar insinuaba en la Carta de Jamaica (1815) —y que describió años después en el Discurso de Angostura (1819) y en la Constitución Boliviana—, se inspiraba en las ideas rousseaunianas del “Contrato Social” que seguían el modelo de las repúblicas de la antigüedad clasica donde el concepto de “libertad” no era el referente al de la libertad individual, para seguir sus propios objetivos, sino el de compartir el poder social entre los ciudadanos de la misma patria. Aquí la “libertad individual” era sustituida por la “libertad política”, un bien superior .-14-.

De igual forma, Pagden explica que las virtudes de la república clasica consistían en lograr la cohesión del cuerpo ciudadano, es decir, “que todos los hombres compartieran el mismo conjunto de objetivos políticos y que todos los hombres participaran en el proceso político”: para Bolívar “pueblo” era sinónimo de “ciudadano” y éste debería tener la educación necesaria que garantizara la participación plena de la república, reflejo de la “voluntad general del pueblo” y no de los intereses particulares; así, la “república bolivariana” se acercaba al modelo de “repúblicavirtuosa” de Rousseau, por eso la importancia que le concedió Bolívar a la educación del pueblo americano .-15-.

Sin embargo, según Pagden, la realidad le enseña a Bolívar que América es una “masa informe sin ninguna clase política nativa”, por lo que la república no podría sobrevivir sin coerción, lo que significaría un gobierno militar.

Esta fue la gran paradoja a la que se vio enfrentado Bolívar: en aras de buscar la libertad y consolidación de una república democratica e independiente, se vio obligado a ejercer la dictadura militar en procura de construir una república virtuosa, con ciudadanos capaces de participar activamente en los procesos políticos y con la instauración de una sociedad civil que pudiera elegir libremente a sus representantes, sin la cual el naciente proyecto político de formación del Estado-Nación se abortaría, cayendo en la desintegración y anarquía, instancia que Bolívar temía mas que la propia tiranía .-16-

El historiador Jorge Orlando Melo abre, al respecto, una interesante pregunta a partir de la siguiente afirmación: “…La independencia, por supuesto, constituye la piedra miliar, el sistema simbólico fundador. ¿Es posible conformar una nación cuando los derechos fundamentales corresponden a identidades y pertenencias étnicas? Bolívar ofrece una temprana formulación, todavía problematica, de esta tensión en su carta de Jamaica: no somos indios ni europeos, sino una especie media entre los legítimos propietarios del país y los usurpadores españoles, en suma, siendo nosotros americanos por nacimiento y nuestros derechos los deEuropa, tenemos que disputar éstos a los del país y mantenernos en él contra la invasión de los invasores.

El radicalismo romantico de Bolívar no habría permitido la creación de una ideología nacional: era preciso dejar de verse como usurpadores de los derechos indígenas y para ello el nuevo lenguaje de la Revolución Francesa ofrece una salida: la idea de ciudadano debe suplantar la de indio, negro o criollo y permite definir al sujeto político a partir del Estado y no de particularidades culturales o locales. La expresión “ciudadano” aparece tempranamente usada por Pedro Fermín de Vargas hacia 1790, pero sólo se generaliza en el lenguaje político y legal de los hombres de la independencia.

Aca es preciso subrayar cómo la identidad nacional no tiene nada qué ver con lo que usualmente se define —desde mediados del siglo XIX y en el contexto de las naciones periféricas europeas— como lo nacional: lo que identifica y define a la Nueva Granada, y la separa de su antigua metrópoli o de las naciones que empiezan a conformarse en las regiones vecinas, no es ni la lengua, ni la religión, ni las diferencias culturales (aunque las hay), ni las diferencias en composición étnica (que aunque también las hay, son igualmente fuertes dentro de cada región). En la medida en que la nación es ante todo un discurso construido, un proyecto de una élite, se liga a la perspectiva de construir un Estado, en el que pueda ejercerse un dominio político: lo que define el ambito de lo nacional es la extensión de la división administrativa colonial, que se prolonga ahora en las nacientesinstituciones del Estado” .-17-

En síntesis, esas formas de vida propias, ese entorno particular, aislado, esas formaciones político – administrativas fueron generando en Colombia unas muy claras y distintas culturas regionales que para un no-colombiano pueden contrastarse entre la expansión Caribe y el recogimiento andino, pero que para una visión un poco mas detenida puede entrar a contemplar subdivisiones bastante claras, como por ejemplo las diferencias culturales entre los habitantes de las cordilleras a uno y otro lado de los principales ríos colombianos.

Pero, en lo cultural, ese mismo aislamiento que dificultó la creación de mercados nacionales, dio vida a una gran riqueza cultural marcada por la diversa manera y proporción como en¬troncan los elementos americanos, europeos y africanos en ca¬da región y el diferente modo como cimientan raíces en una geografía accidentada y difícil de intercomunicar. Esta particularidad topografica es un factor definitivo en la diversidad y, por lo tanto, riqueza cultural, si se toma en cuenta que la pluralidad de culturas es anterior al encuentro de los dos mundos.

Estos accidentes geograficos que han marcado de tantas y distintas formas a sus habitantes, también nos han permitido el re-conocimiento de lo que somos y de las formas como nos re-presentamos. Poco a poco hemos ido perdiendo esa rara condición colonial de re-conocer siempre y primero a lo que esta afuera y de observar quiénes somos sólo cuando estamos afuera.

Finalmente, transitar los caminos recorridos por el ser humano es la guía inequívoca paradesentrañar los que aún se encuentran ocultos. En los cruces de los caminos es en donde es posible el hallazgo del dialogo intercultural, sin verdades absolutas, sin compasiones, sin aceptaciones perversas, solo dialogos en donde se recupere la esencia de lo humano y el re-conocimiento sea el umbral que supere a la ignorancia. Pierre Legendre, lo sentencia magistralmente “Quien se atreva a comparar la evolución de las sociedades a muy largo plazo con la historia de la Tierra, tendra la posibilidad de advertir el encaje de capas geológicas, una arquitectura del tiempo portadora del estado presente de las civilizaciones. Las tradiciones son como los sedimentos sobre los cuales se edifica en la superficie una edad nueva, a la espera de lo que vendra: para el humano, lo por venir inexorable”. -18- El Mestizaje como problema antropológico
BY DIRECTOR – 18 JUNIO, 2011

El Mestizaje. Guayasamín.


Por Fernando Barona Tovar

Entre las muchas herencias recibidas de la Colonia tenemos el mestizaje.
El mestizaje adquiere estatuto teórico en la modernidad pues, hasta los últimos años del siglo XVIII, era ambiguo y polívoco. Con la modernidad aparecen los conceptos y sus afirmaciones científicas. El mestizaje, como imaginario, en las estructuras coloniales da respuestas a las innumerables condiciones de cambio que se formularon y desarrollaron con los contactos entre indios y españoles dando lugar, entre otros, a contactos físicos con derivaciones biológicas que permitieron la consagración del concepto -manto- para explicar las nuevas expresiones sociales, religiosas, políticas eideológicas que en función de la de la miscegenación (cruces raciales biológicos) sirvió, ha servido y aún sirve para ocultar la diversidad cultural de nuestros pueblos con una categórica afirmación de son mestizos.

Debido a la complejidad del concepto la antropología lo ha retomado como un problema de investigación a través del cual, en su analisis, puede encontrar valiosos argumentos para sustentar la presencia de los velos que no dejan traslucir las realidades culturales diversas presentes en nuestras geografías compartidas y diferenciadas por montañas, valles, ríos, paramos, nevados, sierras y serranías como territorios en donde tienen lugar los dialogos interculturales.

Explicar el mestizaje desde lo biológico no admite mucha discusión. Sin embargo, trasladar el concepto hacia lo cultural, sin reparo alguno, sí que amerita toda nuestra consideración, mas cuando la relación naturaleza/cultura ha dejado de ser una dicotomía para volverse unicidad. Silvio Sanchez anota que “quiza en los inicios lejanos y presentes de la humanidad la tarea del hombre era y es tener un lugar en la naturaleza, interpretarse en ella y junto al otro es la base de la signi-ficación. El ser humano finalmente es signo. Hoy con asombro miramos que la naturaleza pide un lugar en la cultura y por lo mismo es urgente migrar a una discusión que someta a juicio los paradigmas que mantienen la razón humana prisionera de la comodidad utilitaria…” (Sanchez, 2007: pag. 8) .-1-

El mestizaje, para explicar lo cultural, es hoy un significante vacío, carente de todo contenido y acomodadoutilitariamente a las estructuras de élite que, así como en épocas de la Colonia, sirve como instrumento ante la imposibilidad de reconocer las diferencias.

En la modernidad el mestizaje cobró gran importancia y su aplicación no se hizo esperar en los ambitos académicos, intelectuales y de investigación. No obstante, su ambigüedad no concluyó. El sociólogo norteamericano Richard Adams, quien realizó estudios en Centroamérica, propuso, en la década del 1940, “la adopción sistematica de dos términos distintos para distinguir entre la mezcla racial y el cambio social y cultural. Mestizaje debería referirse solamente al proceso biológico, mientras que ladinización sería el término para indicar el proceso cultural”. Morner. 1961. Pag. 16 -.2-

Este interés por precisar la diferencia en el concepto se orientaba una vez mas a la exclusión pues, “Originalmente, la palabra ladino se utilizaba como adjetivo para las personas que hablaban lenguas latinas. Luego, en el primer siglo de la Colonia, la palabra ladino se usaba en dos sentidos principales: (1) bilingüe y (2) sagaz”. Pero también como “el cambio de la identidad de indio a ladino; o la sustitución de una población india por otra ladina” Tadashi Obara. -3-

En la modernidad se hace gala de la inclusión en la medida en que el otro se encuentra como diferente en relación a mí mismo. En este sentido la inclusión, que surge en la modernidad, no es otra cosa que exclusión.

La religión católica, adalid de las ideas coloniales, agenció la exclusión a partir de la inclusión. A los indígenas que adoraban al sol, los llevarona que también adoraran los símbolos del culto católico en una sola representación. Así pues, encontramos que los ostensorios o custodias de mediados del siglo XVI, que contienen al Santísimo, tienen como diseño un sol radiante y una gran hostia en el centro. El sol (dios de los indígenas) y la hostia que representa al dios de los católicos.

El mestizaje esta revestido por fenómenos como la aculturación y la transculturación que actúan en los individuos y en las sociedades como mascaras para el ocultamiento de la esencia del otro. La esencia contiene las huellas de lo que somos, la particularidad del sujeto individual y colectivo, como lo expresa Ricoeur “el signo es la marca en la sangre, el disfraz la envoltura oportuna”. (Ricoeur. 2006. Pag. El mestizaje cultural desconoce entonces el signo de lo humano y privilegia la envoltura. -4-

La historia del mestizaje americano esta plagada de acontecimientos de los que dan cuenta historiadores, sociólogos, lingüistas y antropólogos. De ellos quienes mas atención han otorgado a este tema son los historiadores demograficos.

México, Brasil, Antillas, Venezuela, Bolivia y Colombia especialmente, registran buena parte de estos estudios. Las investigaciones tienen un asiento importante en la Colonia y después de 1800 ya son pocos los estudios que se acercan a su comprensión. El periodo que le sigue es el de las independencias y el de las repúblicas con la intención generalizada de construir Estados-Nación.

La construcción de los Estados-Nación obliga el reconocimiento de la diversidad cultural, geografica,política y social. Países como Colombia, no se han alejado de esta condición pues es a partir de allí desde donde es posible encontrar la presencia de las identidades culturales. No de la aceptación del otro como una concesión por ser diferente sino como reconocimiento que nos libere de la ignorancia y nos aproxime al conocimiento (Ricoeur. 2006 -5-

Es en este transito en donde hoy los colombianos nos ubicamos para formular las preguntas sobre el caracter diverso de nuestras identidades. Asimismo, tenemos conciencia que la estructura de un Estado-Nación en Colombia esta inconclusa y es esa misma condición la que le otorga un sentido de identidad a nuestro país.

Esta doble condición, de Estructura de Estado-Nación inconclusa y de diversidad cultural como premisa para el encuentro de las identidades, cobra sentido cuando repasamos la visión del mundo —de caracter medieval que llegó a América con los españoles— y cimentó el proyecto de construcción de una identidad cultural nacional y de formación de un Estado-Nación. La conciencia heredada sobre la diversidad regional de América se mantuvo hasta los albores de la Independencia y permitió a los precursores y élites criollas regionales exigir el derecho a crear nuevas naciones y nuevos Estados, pero manteniendo las jerarquías heredadas de la sociedad nobiliaria hispana .-6-

En este sentido, la fundación de “dos repúblicas”: la de españoles y la de indios, se mantuvo en el imaginario colectivo de las élites criollas que buscaban borrar todos los vestigios de un régimen colonial opresor sin acabar con losprivilegios de clase y donde el elemento cultural cobró vital importancia en función de la definición de una identidad nacional que permitiera dar sentido de pertenencia a una institución integradora como lo era el Estado-Nación; identidad que al ser conflictiva y excluyente, no permitió un real y verdadero proceso de integración nacional. Zambrano Pantoja anota al respecto: “[] a este origen dividido y fragmentado se le sumó —de una manera perturbadora por demas— el surgimiento de mestizos, quienes perteneciendo a dos culturas diferentes y antagónicas, van a participar en la sociedad colonial agobiados por la cuestión del origen y la pertenencia, preocupaciones que los van a lanzar a la búsqueda de una identidad” .-7-

Desde este punto de vista, aún se conservaba la tradición hispana que establecía que las jerarquías sociales connotaban un caracter político, lo cual impidió el desarrollo de una tradición democratica y pluralista sustituida por un régimen “caudillista” y “clientelista”, suplantando la vieja cadena de fidelidades de corte colonial que culminaban en la figura del rey. En este sentido, los estudios realizados por antropólogos —en sociedades campesinas latinoamericanas, tal vez señaladas como mestizas y consideradas como premodernas-postradicionales—, permitieron el desarrollo del concepto de “sociedad patrón-cliente” que establece que una “pequeña tradición”, que habita en los centros urbanos, ostenta y controla todo el poder político, económico y social que ejerce sobre una “gran tradición” —que habita en zonas rurales y campesinas—, estableciendo unarelación de dependencia. Estos mismos estudios hablan del concepto “del bien limitado”, el cual hace referencia a una visión del mundo de caracter tradicional que teme desarrollar cambios de orden cultural al interior de sus sociedades porque su idea es “que todo lo bueno se encuentra en poca cantidad y el beneficio de unos estaría en detrimento de otros”.

Estos dos conceptos de caracter antropológico concuerdan con aquellos de los que habla la historia como la sustitución del poder político, económico y social ejercido por las élites criollas una vez alcanzada la independencia y reflejadas en instituciones como el caudillismo y el clientelismo, y con la moral católica medieval importada de España acerca del “bien común”, el cual delineó las costumbres y conductas de las sociedades latinoamericanas (Robert Redfield, El mundo primitivo y sus transformaciones, 1978), y (George Foster, Tzintzuntzan, 1972).

Este “mimetismo” del poder y control político, sustentado por la élites criollas, reafirmaba la herencia hispanica surgida de los “Derechos o Beneméritos de Conquista” que establecían privilegios económicos derivados de derechos políticos, lo que estaba en contravía de una noción democratica y republicana de Nación, donde los “ciudadanos” ejercen control sobre sus gobernantes . -8- En este sentido, German Colmenares afirma que “El sistema político colonial estaba dotado de una integridad que encadenaba las relaciones sociales y el orden político a una doctrina uniforme.

Después de la revolución, las élites buscaron eliminar la impronta religiosa de la construcciónpolítica, pero pretendieron al mismo tiempo conservar el orden social que se apoyaba en esa impronta. A la inversa, los instintos populares confiaban en preservar los contenidos culturales de su tradición religiosa pero beneficiandose de las promesas contenidas en el nuevo credo político.

El problema de las élites consistía en ejercer un efectivo control social que se confiaba a una ley cuya justificación filosófica reposaba en la hipótesis profana de un orden puramente racional para la vida política. El fracaso de imponer el imperio de leyes elaboradas por las mismas élites se advirtió muy pronto” -9-

Colmenares encuentra la existencia de una “fisura profunda” que atraviesa la historia hispanoamericana estableciendo la incongruencia existente en las élites criollas entre los fines perseguidos por alcanzar la democracia y la unidad nacional y los medios y herramientas a través de los cuales se intentaban lograr estas metas . -10-Al respecto, Jaramillo Uribe indica que las élites criollas lo que en esencia ponían en duda era la concepción de si realmente todos los hombres eran libres e iguales, a partir de lo cual se derivaba el problema de conciliar intereses de clase y apetitos de poder con los ideales de la razón universal .-11-

Las élites sólo contaban con tres modelos de organización del Estado: el monarquico con el que se mantendrían las tradiciones coloniales; el de república representativa a través del cual se adoptaba el modelo liberal de Estado de derecho; y por último, el pretoriano que sigue a caudillos de las guerras —en este caso—independentistas. Colombia siguió el modelo de república democratica y liberal con la separación de poderes (ejecutivo, legislativo, judicial), libertad de empresa y respeto por los derechos individuales ademas de las garantías sociales.

Sin embargo, las élites decidieron que había que ajustar estos principios abstractos a una realidad social, la cual no contaba con el grueso de población educada en los principios del liberalismo y que aún conservaba una mentalidad colonial, ante lo cual se restringieron las garantías y libertades (por ejemplo en la limitación al derecho al sufragio, al que se le impusieron determinados condicionantes para poder ejercerlo: gozar de renta y propiedad, tener una profesión honorable, no ser sirviente) -12- constituyéndose finalmente en lo que se denominó “república señorial”, sobre lo cual Jaramillo Uribe escribe: “lo que la crónica política parece confirmar es que —hasta épocas muy recientes— nuestra ahora centenaria Constitución, como todas las que le antecedieron, sólo ha consagrado unas libertades y derechos formales que contrastan con unas practicas políticas que ciertamente no han sido un modelo de vida democratica y de civilización política” .-13-

Anthony Pagden afirma que la república liberal que Bolívar insinuaba en la Carta de Jamaica (1815) —y que describió años después en el Discurso de Angostura (1819) y en la Constitución Boliviana—, se inspiraba en las ideas rousseaunianas del “Contrato Social” que seguían el modelo de las repúblicas de la antigüedad clasica donde el concepto de “libertad” no era el referente al de la libertadindividual, para seguir sus propios objetivos, sino el de compartir el poder social entre los ciudadanos de la misma patria. Aquí la “libertad individual” era sustituida por la “libertad política”, un bien superior .-14-.

De igual forma, Pagden explica que las virtudes de la república clasica consistían en lograr la cohesión del cuerpo ciudadano, es decir, “que todos los hombres compartieran el mismo conjunto de objetivos políticos y que todos los hombres participaran en el proceso político”: para Bolívar “pueblo” era sinónimo de “ciudadano” y éste debería tener la educación necesaria que garantizara la participación plena de la república, reflejo de la “voluntad general del pueblo” y no de los intereses particulares; así, la “república bolivariana” se acercaba al modelo de “república virtuosa” de Rousseau, por eso la importancia que le concedió Bolívar a la educación del pueblo americano .-15-.

Sin embargo, según Pagden, la realidad le enseña a Bolívar que América es una “masa informe sin ninguna clase política nativa”, por lo que la república no podría sobrevivir sin coerción, lo que significaría un gobierno militar.

Esta fue la gran paradoja a la que se vio enfrentado Bolívar: en aras de buscar la libertad y consolidación de una república democratica e independiente, se vio obligado a ejercer la dictadura militar en procura de construir una república virtuosa, con ciudadanos capaces de participar activamente en los procesos políticos y con la instauración de una sociedad civil que pudiera elegir libremente a sus representantes, sin la cual el naciente proyectopolítico de formación del Estado-Nación se abortaría, cayendo en la desintegración y anarquía, instancia que Bolívar temía mas que la propia tiranía .-16-

El historiador Jorge Orlando Melo abre, al respecto, una interesante pregunta a partir de la siguiente afirmación: “…La independencia, por supuesto, constituye la piedra miliar, el sistema simbólico fundador. ¿Es posible conformar una nación cuando los derechos fundamentales corresponden a identidades y pertenencias étnicas? Bolívar ofrece una temprana formulación, todavía problematica, de esta tensión en su carta de Jamaica: no somos indios ni europeos, sino una especie media entre los legítimos propietarios del país y los usurpadores españoles, en suma, siendo nosotros americanos por nacimiento y nuestros derechos los de Europa, tenemos que disputar éstos a los del país y mantenernos en él contra la invasión de los invasores.

El radicalismo romantico de Bolívar no habría permitido la creación de una ideología nacional: era preciso dejar de verse como usurpadores de los derechos indígenas y para ello el nuevo lenguaje de la Revolución Francesa ofrece una salida: la idea de ciudadano debe suplantar la de indio, negro o criollo y permite definir al sujeto político a partir del Estado y no de particularidades culturales o locales. La expresión “ciudadano” aparece tempranamente usada por Pedro Fermín de Vargas hacia 1790, pero sólo se generaliza en el lenguaje político y legal de los hombres de la independencia.

Aca es preciso subrayar cómo la identidad nacional no tiene nada qué ver con lo que usualmente sedefine —desde mediados del siglo XIX y en el contexto de las naciones periféricas europeas— como lo nacional: lo que identifica y define a la Nueva Granada, y la separa de su antigua metrópoli o de las naciones que empiezan a conformarse en las regiones vecinas, no es ni la lengua, ni la religión, ni las diferencias culturales (aunque las hay), ni las diferencias en composición étnica (que aunque también las hay, son igualmente fuertes dentro de cada región). En la medida en que la nación es ante todo un discurso construido, un proyecto de una élite, se liga a la perspectiva de construir un Estado, en el que pueda ejercerse un dominio político: lo que define el ambito de lo nacional es la extensión de la división administrativa colonial, que se prolonga ahora en las nacientes instituciones del Estado” .-17-

En síntesis, esas formas de vida propias, ese entorno particular, aislado, esas formaciones político – administrativas fueron generando en Colombia unas muy claras y distintas culturas regionales que para un no-colombiano pueden contrastarse entre la expansión Caribe y el recogimiento andino, pero que para una visión un poco mas detenida puede entrar a contemplar subdivisiones bastante claras, como por ejemplo las diferencias culturales entre los habitantes de las cordilleras a uno y otro lado de los principales ríos colombianos.

Pero, en lo cultural, ese mismo aislamiento que dificultó la creación de mercados nacionales, dio vida a una gran riqueza cultural marcada por la diversa manera y proporción como en¬troncan los elementos americanos, europeos yafricanos en ca¬da región y el diferente modo como cimientan raíces en una geografía accidentada y difícil de intercomunicar. Esta particularidad topografica es un factor definitivo en la diversidad y, por lo tanto, riqueza cultural, si se toma en cuenta que la pluralidad de culturas es anterior al encuentro de los dos mundos.
Estos accidentes geograficos que han marcado de tantas y distintas formas a sus habitantes, también nos han permitido el re-conocimiento de lo que somos y de las formas como nos re-presentamos. Poco a poco hemos ido perdiendo esa rara condición colonial de re-conocer siempre y primero a lo que esta afuera y de observar quiénes somos sólo cuando estamos afuera.
Finalmente, transitar los caminos recorridos por el ser humano es la guía inequívoca para desentrañar los que aún se encuentran ocultos. En los cruces de los caminos es en donde es posible el hallazgo del dialogo intercultural, sin verdades absolutas, sin compasiones, sin aceptaciones perversas, solo dialogos en donde se recupere la esencia de lo humano y el re-conocimiento sea el umbral que supere a la ignorancia. Pierre Legendre, lo sentencia magistralmente “Quien se atreva a comparar la evolución de las sociedades a muy largo plazo con la historia de la Tierra, tendra la posibilidad de advertir el encaje de capas geológicas, una arquitectura del tiempo portadora del estado presente de las civilizaciones. Las tradiciones son como los sedimentos sobre los cuales se edifica en la superficie una edad nueva, a la espera de lo que vendra: para el humano, lo por venir inexorable”. -18-





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