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Arquitectura - desarrollo Urbano



Historia
Desarrollo Urbano
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Por Antonio Padilla Corona
Antecedentes
     En este capítulo haremos una descripción general del desarrollo urbano de Tijuana desde una perspectiva histórica, abarcando el lapso comprendido entre los años 1950 y 1984, diferenciando entre lo que había sido desarrollo urbano espontaneo y desarrollo urbano planificado, dando énfasis a los ordenamientos gubernamentales y disposiciones jurídicas que lo han normado.
     Como antecedentes para entrar en materia, debemos considerar que el fundo legal de la ciudad se creó por decreto del 26 de abril de 1940, firmado por el Presidente Lazaro Cardenas, destinando una porción de 836 hectareas del rancho de Tijuana para permitir el crecimiento de la población y dotarla de servicios públicos.


     La población estaba asentada basicamente sobre la meseta en donde en la actualidad se encuentra la denominada Zona Central de la ciudad. Los cerros que rodean al poblado en su parte oeste, suroeste y sur, se encontraban escasamente habitados.
     Las zonas y colonias que había en la ciudad a fines de los cuarenta eran: la Zona Central, la Zona Este y las colonias Castillo, Aleman, Altamira, Independencia, originalmente llamada Calles, Marrón, Revolución, América, Cacho-Escobedo, en la actualidad denominada Madero, Libertad, Cuauhtémoc y la Zona Norte.
     Como se sabe, esta última es una superficie comprendida entre la calle Primera y la Línea Internacional, en la parte poniente en donde cruza elrío el límite fronterizo. Anteriormente esta zona se usaba para cultivo de hortalizas aprovechando la excelente fertilidad de su suelo, cambiando el uso agrícola, al de zona habitacional cuando el presidente Manuel Avila Camacho en 1946 dictó las medidas necesarias para distribuir en lotes urbanos las superficies comprendidas en el fundo legal que no estuvieran lotificadas. Como consecuencia de ello, se prolongó desde la calle Primera hasta la Línea Divisoria Internacional, el trazo de las calles de la Zona Central que corren de sur a norte.
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Plano de Tijuana a principios de los años cincuentas.
     Al oriente de la ciudad estaba deshabitada la zona del

Río, con una superficie de aproximadamente
160 hectareas de la cual una buena parte eran terrenos federales.

Década 1950-1960
     En la década de los cincuenta se advierte en Tijuana el inicio de los problemas urbanos que se agravaran en el futuro, con el crecimiento desmedido de sus colonias y fraccionamientos.
Ello fue causado principalmente por las fuertes corrientes migratorias provenientes del interior del país y provocadas por la oferta de empleo que existía en el estado de California, Estados Unidos. A esas corrientes hay que agregar la de los trabajadores que regresaban de Estados Unidos o eran deportados por carecer de documentos, originandose así una gran demanda habitacional.
     El Censo General de Población correspondiente al año de 1950 nos indica que Tijuana contaba con 59,952 habitantes, es decir, casi cuatro veces mas que la cantidadque tenía en el año de 1940. En el contexto del Territorio Norte de la Baja California, esa cantidad representaba el 26% del total de habitantes.
Vialidades
     Las principales vías de circulación en la ciudad eran la avenida Revolución en la Zona Central continuada por el bulevard Agua Caliente.
Otra era la que conectaba la puerta internacional fronteriza con el centro de la población, cruzando el río Tijuana por el Puente México y que era muy utilizada por el turismo americano. Esta misma vialidad comunicaba a la colonia Libertad con el resto de la población.
Existían otras vías secundarias localizadas sobre el cauce seco del río muy utilizadas por los visitantes los fines de semana pero que se volvían intransitables en épocas de lluvias.
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Zona de la Mesa
     Esa area en el siglo pasado fue aprovechada para el pastoreo del ganado perteneciente a las familias Argüello y Bandini. Posteriormente se inició el cultivo de cereales, hortalizas, vides y frutales, con escasos resultados debido a la irregularidad de las lluvias. Por tal motivo se emprendió en marzo de 1928 la construcción de la Presa Rodríguez. Terminada ésta en 1936, por el Presidente Lazaro Cardenas, se repartieron las tierras en forma de parcelas, éstas fueron 219, distribuidas a igual número de familias, con las cuales se empezó a poblar La Mesa.
     Una prolongada sequía en los inicios de la década de los cincuentas, obligó a los poseedores de las parcelas a dejar de cultivar, optando por venderlas en forma de fraccionamientosindependientes.
Esto trajo corno consecuencia que entre un fraccionamiento y otro no hubiera continuidad de calles ni manzanas. Cada fraccionamiento estaba aislado de los demas y su única conexión con el resto de la población era a través de la carretera Tijuana-Mexicali, en el tramo que actualmente corresponde al bulevard Díaz Ordaz. Así, la ciudad inició su crecimiento hacia el oriente, en sentido longitudinal a la referida carretera.
     Los primeros fraccionamientos autorizados por el gobierno del estado en esta zona, a partir de 1955, fueron: el “Alcala”, al señor Aureliano Alcala; el “Prado“, a Agustín Silveyra; el “Alicia Carrillo“, a Alicia Carrillo; el “Dimestein“, a Ricardo G. Peñalva; el ”Juarez”, a José Luis Juarez; el “López”, a Miguel López; el “Leos Montoya”, a Manuel Leos Montoya; y el “Reynoso”, a Sotero Reynoso.
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El hipódromo y a la izquierda el inicio de la zona de la Mesa. 1950


     A fines de esta década, también se formaron los siguientes fraccionamientos: “Jardines de San Carlos”, de Carlos López; la colonia “Baja California“, de Rosalío Vargas Guillén; “Lomas Conjunto Residencial”, del Banco Internacional Inmobiliario: el “Ceceña”, de José Ceceña Sotomayor; el “Villa”, de Antonio Blanco S. y Eduardo Yagüez Jarquez; el ”Jalisco”, de Porfirio Medina; los “Pinos de Agüero”, de Encarnación Agüero Gonzalez; el “Luna Park”, de Juan Rodríguez Íñiguez; las “Huertas, primera sección”, de Antonio Gonzalez Leyva; las “Huertas, tercera sección” de Felipe Zarate Zúñiga; el “García”, de FranciscaValdera de García; el “Saldaña”, de José Saldaña Arteaga; las “Lilas”, de Jesús E. Meza Murillo y Jesús Meza Jr.; el “Moreno, primera sección”, de Juan Manuel Moreno y finalmente el ”Santa Fe“, de Hilarión Martínez.
Asentamientos en la zona del Río Tijuana
     Simultaneamente a ese crecimiento de la zona de La Mesa -que fue autorizado por la Secretaría de Agricultura y Fomento y el gobierno de la entidad- se asentaron en forma irregular en el lecho del río Tijuana, cientos de personas que levantaron sus viviendas sin autorización ni control alguno, exponiéndose a un desastre en el caso de aumento de los volúmenes de agua del río.
     Al respecto el ingeniero Rubén Amaya Gonzalez, residente del Gobierno del Estado en 1955, comenta este problema.
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Lecho del Río Tijuana. 1954
    En 1924 se constituyó en esta ciudad la Agencia General de Agricultura y Fomento, concediéndose permisos anuales de ocupación del suelo con uso exclusivamente agrícola.
    En el lapso comprendido entre 1924 y 1945, eran pocas las casas que se asentaron en esta zona sin provocar problema, alguno. No fue hasta después de terminar el Puente México, cuando hubo un asentamiento fuerte, precisamente adyacente al Puente con gente que supuestamente intervino en su construcción, constituyéndose la colonia que se denominó México. Se instaló energía eléctrica e incluso hubo intento de nomenclatura de calles.
    El primer intento de desalojar dicha ocupación se dio en 1947, cuando un servidor, siendo ingeniero de la ciudad, planteó alentonces delegado de gobierno, Salvador Sierra Vera el problema del paracaidismo en el río y la urgente necesidad de desplazar hacia otras areas de la ciudad las casas ya construidas. Dicho funcionario apoyó y aprobó con toda firmeza el proyecto, trasladandose así 300 casas existentes, a la parte alta de la colonia Libertad. Para evitar la reinstalación de casas en la misma zona, se construyeron los campos deportivos “México” y “Camarena”.
    Para 1954 de nuevo se habían asentado en forma irregular aproximadamente 1,500 personas. El gobierno de Braulio Maldonado ordenó se buscara un sitio donde alojar a estos residentes, para ello se elaboró un censo que resultó ser de gran utilidad, puesto que quedaron la mayor parte de las casas del río debidamente inventariadas.
    Después de varios meses en la búsqueda de un terreno con las características que se requerían para el caso, se encontró el que ahora ocupa la colonia del Río. Dicho terreno fue donado por el entonces propietario señor Tomas Aquino, iniciandose el traslado de casas el 19 de febrero de 1955 y terminandose el 30 de junio del mismo año.
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Bajos del puente México. 1949

(*) Fuente: Historia de Tijuana, edición conmemorativa del centenario de su fundación, capítulo XXII, Tomo I, Universidad Autónoma de Baja California, Centro de Investigaciones Históricas UNAM UABC, Tijuana, Baja California, 1989.

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 El crecimiento incontrolado de asentamientos humanos había sido motivo de preocupación para el gobierno en múltiples ocasiones, lo cual se acentuó al transformarse el Territorio Norte en Estado de Baja California.

     En ese tiempo no se contaba con instrumentos jurídicos que permitiesen preveer las necesidades originadas por los aumentos de habitantes en la región. En tal virtud, el gobierno de la entidad expidió la Ley de Planeación Urbanística del Estado de Baja California, que tenía como fin 'crear, organizar, evolucionar técnica y estéticamente la estructura material de las poblaciones del estado'. Estuvo a cargo de un Consejo Estatal de Urbanización, auxiliado por consejos municipales.
     Uno de los productos inmediatos de esta ley, fue la determinación del nuevo límite de la ciudad, decretado por el gobernador Braulio Maldonado, en 1957. Así el fundo legal abarcó una superficie de 9.476 hectareas, 53 areas, 87 centiareas, que se consideraban suficientes para dar cabida a una población futura de 400,000 a 500,000 habitantes.
Desarrollo urbano hacia el poniente
     La zona poniente, localizada frente al Océano Pacífico, recibió un fuerte impulso en esta década, tanto de compañías fraccionadoras como del gobierno del estado.
     En el año de 1957 se autorizó oficialmente el fraccionamiento “Soler“, propiedad de Jorge D. Soler y el fraccionamiento “Costa Azul” a Alfonso Camacho León y licenciado Alejo Orvaños Haran. En 1959 la Compañía Urbanizadora de Tijuana S.A., adquirióéste llamandolo “Playas de Tijuana”.

     A principios del año 1960 el mayor Salvador López Hurtado contrató a la compañía constructora de Raymundo Múzquiz, para la construcción de la plaza de toros “Monumental” fomentando aun mas el desarrollo de esta zona
     En el mismo año, el gobierno inició la regularización del trazo del camino que comunicaba el centro de la ciudad con Playas de Tijuana, continuandolo como prolongación de la calle Segunda. Con esta comunicación se beneficiaron también por el orden de 15,000 habitantes que residían en las colonias “Linda Vista”, “Aleman”, “Castillo” y “Soler“.
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Playas de Tijuana. 1959
     Si hacemos un recuento de las colonias y fraccionamientos que se formaron en la década de los cincuenta, basandonos en el plano anexo, encontramos los siguientes: Al poniente, a partir de la línea internacional y desplazandonos hacia el sur tenemos las colonias:”Castillo”, ”Aleman”, “Soler“, “Herrera”, “Santa Rosa”, “Chula Vista”, “Roma”, “Primer Ayuntamiento”, “Azcona”, “Ruiz Valencia“, que posteriormente cambió su nombre a colonia “Los Altos”, “Gran Tenochtitlan” y “Miramar”; hacia la costa, “Playas de Tijuana” y “Costa Azul”; hacia el suroeste las colonias “Guerrero”, “Francisco Villa”, “Hidalgo” y “México”: hacia el sur se encuentra la colonia “Valle del Rubí”, hacia el suroriente y siguiendo la ruta del bulevard Agua Caliente aparecen la “Gibilondo”, “Neidhart”, ”Calette“, “Cubillas”, “Aviación”, “Chapultepec” y hacia el rumbo de la Mesa de Tijuana la “20 de Noviembre“; aloriente y a un lado del cruce fronterizo, tenemos la colonia de los “Empleados Federales“, conocida hoy simplemente como “Federal”; hacia las lomas adyacentes a la colonia “Libertad“ aparecen “Mesa alta de la Libertad”, “Burócrata” hoy llamada “Ruiz Cortines”, “Santa Anita”, “Postal”, “Del Río”, “Buena Vista” y “Tomas Aquino”, en la Mesa de Otay. También existe ya la “Del Periodista” también conocida como “De los Redactores”, localizada al lado oeste del bordo que protegía al Centro Escolar Agua Caliente de las crecidas del río Tijuana. Rumbo a Ensenada, por la carretera libre, tenemos el fraccionamiento “Internacional”, de Juan Yat Weh; el fraccionamiento la “Joya”, de Zeferino Gómez Sanchez; y el “Panamericano” de César Leyva Gutiérrez. A los lados del hipódromo aparecen, al este: el fraccionamiento ”Paraíso” propiedad de Miguel y Jorge Bujazan; hacia el sur, la “Burócrata Hipódromo”, de Dominga Wagner Franco; y hacia el sureste el “Montebello”, de Petra Valenzuela Martínez, Estela Vazquez viuda de Cruz y Julia Irma García.
Registro de fraccionamientos
     Simultaneamente a los intentos de planificación y previsión del desarrollo urbano, la ciudad continuaba su crecimiento natural, principalmente hacia el oriente, en la zona conocida como La Mesa, en donde se continuaba fraccionando terrenos. A continuación se citan los fraccionamientos que se autorizaron por el Gobierno del Estado en esa y en otras zonas de la ciudad, en la década de las sesentas:
     En la zona de La Mesa se autorizó en 1961 a NicolasJara Pérez el fraccionamiento “Angélica“ y a Alfredo Reynoso Marquez, el “Reynoso”.
     Al año siguiente se autorizó a Rito Rodríguez García el fraccionamiento “Sonoita”, a Elisa F. Peñasco viuda de Romero; el “Veracruz”, a Hilario Cortés Sanchez; “Los Angeles”, a Sixto Paramo Villanueva; “Las Huertas segunda sección”.
     En 1963 se autorizaron en La Mesa, cinco fraccionamientos que fueron: el “Santa Cruz”, al señor Cruz Torres; El “Moreno” a Santiago Moreno; El ”Magaña” a Emilio Magaña Macías; El “Guillén”, a María Concepción Baltazar Quezada viuda de Guillén y finalmente el “Ramírez” a Socorro Ramírez Jasso.
     El siguiente año solo tenemos el que formó el señor Alvaro Mora Lara con el nombre de “La Mesa”. En 1965 el Gobierno del Estado autorizó en esa zona los siguientes fraccionamientos: “Los Pinos de Nares”, a José Nares Vega; el “Anahuac” a María de la Luz R. de Rodríguez. “La Joya”, a Miguel Castro Muro; “La Esmeralda”, a Alfonso Ayala Basurto; el “Moreno segunda sección”, a Juan Manuel Moreno Mella: el “Chapultepec-California” a la fraccionadora del mismo nombre; “Las Brisas” a Lucio León Luteroth; el ”Rubio“, a Francisco Rubio Contreras; el “Santa Elena“ a Guadalupe Arévalo Calderón y finalmente el “Hermosillo”, a María de la Luz Rojo de Rodríguez y Eugenio Rodríguez Izabal.
     En 1966 solo se autorizó el trazo del fraccionamiento “Floresta” a Inmuebles y Fraccionamientos de Tijuana S.A.; en 1967 el “Fortín de las Flores”, a Rosaura Ibarra de Rodríguez; en 1968 el “Real del Monte” propiedad deUMAC. S.A. y finalmente en 1969, el “Santa Inés”, a Guadalupe Marquez de Reynoso.
     En otras areas de la ciudad también fueron autorizados algunos fraccionamientos, los cuales enumeramos tomando en cuenta su localización, partiendo del poniente en sentido contrario a las manecillas del reloj.
     Hacia el rumbo de Playas de Tijuana: en 1965 “El Mirador” a la compañía fraccionadora de ese nombre y en 1968 “Los Laureles”, a la “Empresa Constructora de Tijuana”. Por la carretera libre a Ensenada nos encontramos en 1964 con los siguientes fraccionamientos: “La Sierra“ de Guillermina Monge de Gómez; “Monterrey” de Consuelo Cota de Gonzalez; el “Aguaje de la Tuna”, de Ignacio Gómez Monge; El “Gutiérrez Ovalle” y el ”Lagunitas” de Ignacio Gómez Monge y Zeferino Gómez Sanchez.
     En las cercanías del Hipódromo y en orden cronológico tenemos en 1963 el fraccionamiento “Lomas Agua Caliente“ conocido con anterioridad como “Vista Lomas” propiedad de Inversiones de Baja California. S.A.; en 1965 “La Herradura” de Luz Consuelo Nieto de León; y “Las Palmas“, de Reymundo Múzquiz; en 1967 “Lomas Hipódromo”, de Basilio Saucedo y Carmen Morones de Saucedo; en 1969 la ”Hacienda Remosa”, de Impulsora Remosa. S.A.
     En la Mesa de Otay se autorizaron en 1964 el “Tomas Aquino” a Tomas Aquino Pérez y en 1968 el “Lomas Taurinas” al Banco de Comercio, S.A.

Panoramica de Tijuana con San Isidro al fondo.
Obras importantes
     De especial significación en el desarrollo urbano de la zona de La Mesa, fue la construcción en1967, de la calzada Presidente Díaz Ordaz, conocida actualmente como bulevard Díaz Ordaz. Dicha obra se inició desde la escuela “20 de Noviembre”, hasta la curva frente a la negociación conocida comoLuna Park”. Comprendió cinco kilómetros de longitud, con ocho carriles de circulación de 3.3 metros de ancho cada uno, y un camellón central para jardinería y alumbrado público, dando una anchura total de 40 metros.
     En 1969 se declaró de utilidad pública el mejoramiento de la avenida Revolución, en el tramo comprendido entre la calle Primera y el bulevard Agua Caliente a la altura del punto conocido como “La Vuelta”. Dicho tramo es de 1630 metros, mismos que fueron reencarpetados.
Década 1970-1980
     La mancha urbana en los inicios de esta década ocupaba una superficie aproximada de 6,500 hectareas, asentada principalmente sobre una topografía muy accidentada, siendo el principal eje de desarrollo la avenida Revolución-bulevard Agua Caliente, que hacia el sur-oriente se convierte en la carretera federal a Mexicali.

     El desarrollo fue poco homogéneo, tanto en densidad demografica como en lo correspondiente a edificación, pues mientras que en el centro de la ciudad la superficie se saturaba irracionalmente, en las colonias populares el desarrollo fue muy disperso, ya que se ocuparon grandes extensiones, rebasando límites naturales o asentandose en cauces de arroyos y en laderas, en algunos casos con pendientes de mas del 40%.

     Las posibilidades de crecimiento físico eran escasas, sobre todo porlos altos costos que representa urbanizar terrenos de topografía accidentada, estando las zonas mas factibles de desarrollo urbano hacia el este y sureste de la ciudad, por tener una topografía menos accidentada. Hacia el este estaba por desarrollarse una gran zona de terrenos planos llamada ‘‘Mesa de Otay”, en donde se ubicaron las instalaciones del Aeropuerto, de la Universidad Autónoma de Baja California, del Instituto Tecnológico, del fideicomiso Sanchez Taboada y de la Nueva Ciudad Industrial.

     Aproximadamente el 50% de la vialidad estaba pavimentada y el resto trazado sobre una topografía accidentada de grandes pendientes y difícil comunicación, en muchos casos de uso exclusivamente peatonal.
Urbanización del Río Tijuana
     En la década de los setentas se inicio en pleno corazón de Tijuana la obra urbanística de mayor importancia a nivel nacional, tanto por el monto de la inversión, como por la rapidez con que se efectuó. Esta consistió en la urbanización de 400 hectareas que ya desde 1960, por decreto presidencial, habían sido adjudicadas a la Junta Federal da Mejoras Materiales de la Secretaría del Patrimonio Nacional.
     Cabe recordar que después de los desalojos de 1955, la zona fue nuevamente invadida con viviendas precarias de cartón y lamina, que formaron la tristemente célebre “Cartolandia”, en la que ademas de las deprimentes casuchas, había todo aquello que se presenta en ese tipo de hacinamientos: promiscuidad, delincuencia, impunidad, vicio, mezclado con pequeñas manufacturasartesanales, viviendas de familias, etcétera.
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Vista de 'Cartolandia'. 1970
     La obra se planeó en tres etapas: la primera comprendió, una superficie de 160 hectareas, en un tramo de 4,500 metros, partiendo de la Línea Internacional hasta el puente del ferrocarril próximo al Centro Escolar Agua Caliente, la segunda, desde dicho puente hasta la confluencia del río Tijuana con el arroyo del Alamar y la tercera, desde este punto, hasta la cortina de la Presa Rodríguez.

     El 18 de julio de 1972, la Secretaría del Patrimonio Nacional inició oficialmente la obra de canalización del río, que consistió en la construcción de un canal de 70 metros de plantilla, 7 metros de altura y bordos en suave declive, capaces de desfogar el maximo caudal de agua precipitada, en caso de sobrevenir excesivas descargas de la Presa Rodríguez en territorio mexicano y de las presas Morena y Barret del lado estadounidense.

     Simultaneamente se procedió al desalojo y limpieza de “Cartolandia“ construyéndose el “Centro Urbano 70-76”, para dar cabida a las 633 familias desalojadas. Asimismo se reacomodaron otras 950 familias, en una superficie de 220 hectareas, formando para ello la colonia “Reacomodo Sanchez Taboada”.
     Paralelamente a la construcción del canal se rescataron los terrenos del lecho del río que abarcan una extensa superficie en la que se trazaron amplias avenidas de concreto y se asignaron grandes espacios en los que se han levantado importantes edificios, destinados tanto a la administración pública, como ala cultura, el comercio, la vivienda, etcétera.
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Etapa inicial de la urbanización de la zona del río Tijuana. 1974
Inicios de la urbanización de la costa
     Tomando en cuenta el atractivo turístico de la costa del municipio, se sentaron las bases para su desenvolvimiento, promulgandose al efecto en abril de 1973, el Reglamento de Ordenación para los desarrollos turísticos en el Estado de Baja California. Ello, combinado con la legislación federal sobre fideicomisos, propició el surgimiento de importantes fraccionamientos turísticos, como “San Antonio del Mar” y “Las Gaviotas”.
Disposiciones legales para regular el crecimiento urbano
     En la década de los sesentas se promulgaron una serie de ordenamientos legales, con el propósito de controlar y orientar el crecimiento de la ciudad sobre bases racionales, que superaran la anarquía con que ha venido creciendo a consecuencias de la explosión demografica. Tales ordenamientos fueron la Ley del Plan Regulador de Tijuana, que entró en vigor en 1975 y la Ley de Desarrollo Urbano, elaborada ese mismo año. Estas medidas estuvieron en consonancia con las pautas generales que en esas materias señaló a nivel nacional el gobierno federal, a través de la Ley General de Asentamientos Humanos, decretada en 1976 y el Plan Nacional de Desarrollo Urbano, aprobado por la Presidencia de la República en 1977. Con ello se coordinaron acciones en los niveles federal, estatal y municipal, que han hecho posible un grado considerable de planificación urbana en Baja Californiaen general y en Tijuana en particular.

     El referido Plan Estatal de Desarrollo Urbano establece las estrategias de redistribución de la población y viene a ser el marco para la planeación regional, así como el instrumento de ordenación y regulación obligatoria para los asentamientos humanos. Divide a la entidad en once regiones naturales y Tijuana queda comprendida en la franja mediterranea (región 6) y en la plataforma continental ( región 11 ).
     Se previó en el Plan una población en la ciudad de Tijuana de 581,200 habitantes para 1978, que representaban el 43.3% de la población estatal; le seguía Mexicali con el 26.9%, Ensenada con el 8.7%, Tecate con el 1.9% y diversos núcleos de población dispersos, en conjunto el 19.2%. Por otra parte se estimó que para el año 2000 Tijuana tendra una población de 2'467,300 habitantes que sera el 55.8% de la población estatal; le seguiran Mexicali con el 16.9%, Ensenada con el 11.3% y Tecate con el 3.4% y diversos núcleos de población, en conjunto, el 12.6%.
     Tomando en consideración lo anterior, recomienda el Plan establecer las medidas necesarias para reducir la tendencia al aumento de población en Tijuana, señalando como recomendable 1'100,000 habitantes para el año 2000, o sea la mitad de lo que se considera que tendra, si continúa con el mismo ritmo de incremento.
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Vista parcial de la ciudad. 1975
     Para lograr eso, se recomienda estimular el aumento de población en Mexicali y disminuir el de Ensenada y Tecate, a fin de lograr mayor equilibrioen la distribución de la población en el espacio disponible. ¿Cómo se lograra ese giro? El Plan propone en primer lugar orientar la inversión federal y estatal a localidades cercanas a esos centros urbanos, tomando en cuenta una red de vialidades que se sugiere para comunicar entre sí el sistema de ciudades y, en segundo lugar, apoyar el desarrollo de actividades productivas de elevada utilización de mano de obra, en las localidades del interior del estado, para así reducir la saturación de habitantes en la línea fronteriza.

     Cabe señalar, en lo que se refiere a Tijuana expresamente, que tanto los planes y programas a nivel nacional como estatal recomiendan la disminución del ritmo de crecimiento, aunque se reconoce que ello es difícil lograrlo -sobre todo a corto plazo- porque los factores que influyen en ese proceso en gran medida son externos, pues se originan tanto en el resto del país como en Estados Unidos. Por otra parte se propone elaborar un plan de desarrollo del corredor turístico Tijuana-Ensenada y otro de ordenamiento urbano de la conurbación Tijuana-San Diego. Es importante destacar este último, porque es la primera vez que oficialmente se establece la necesidad de tomar en cuenta, en la planeación de Tijuana el area de San Diego, del vecino estado de California, atendiendo a que las dos ciudades estan ubicadas en una misma región ecológica, separada sólo por una línea fronteriza establecida por circunstancias político- administrativas.
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Panoramica de Tijuana a fines de los setentas.





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