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“Cuadro de Mando Integral” (CMI)



“Cuadro de Mando Integral” (CMI)

Reseña histórica

Los orígenes del Cuadro de Mando Integral (CMI) o Balanced Score Card (BSC), su expresión en inglés, data de 1990, cuando el Nolan-Norton Institute, la división de investigación de KPMG, patrocinó un estudio de un año de duración sobre múltiples empresas: “La medición de los resultados en la empresa del futuro”. El estudio fue motivado por la creencia de que los enfoques existentes sobre la medición de la actuación, que dependían primordialmente de las valoraciones de la contabilidad financiera se estaban volviendo obsoletos. Los participantes en el estudio creían que la dependencia de unas concisas mediciones de la actuación financiera estaba obstaculizando la capacidad y la habilidad de las organizaciones para crear un futuro valor económico.

David Norton, director general de Nolan-Norton, actuó como líder del estudio y Robert Kaplan como asesor académico. Representantes de una docena de empresas fabricantes y de servicios, de la industria pesada y de alta tecnología, se reunieron bimestralmente a lo largo de 1990, para desarrollar un nuevo modelo de medición de la actuación.



En los inicios del proyecto se examinaron estudios recientes sobre casos de sistemas innovadores de medición de la actuación. En uno de ellos, caso Analog Devices, se describía un enfoque para medir la tasa de progreso de actividades de mejora continua y la forma en que Analog Devices estaba utilizando un “Cuadro de Mando Corporativo”, de nueva creación, que, además de varios indicadores financieros tradicionales, contenía mediciones de actuación relacionadas con los plazos de entrega a los clientes, la calidad y los tiempos de los ciclos de los procesos de fabricación, y la eficacia de los avances de los nuevos productos.

ArtSchneiderman, quien para entonces era vicepresidente de mejora de calidad y productividad en Analog Devices, asistió a una reunión para compartir las experiencias de su empresa con el cuadro de mando. Durante la primera mitad del estudio se presentaron una gran variedad de ideas, incluyendo el valor del accionista, mediciones de productividad y calidad, y nuevos planes de compensación, pero luego los participantes se centraron en un cuadro de mando multidimensional que parecía ser lo más prometedor para sus necesidades.

Las discusiones del grupo condujeron a una expansión del cuadro de mando hasta llegar a lo que se denominó “Cuadro de Mando Integral”, organizado en torno a cuatro perspectivas muy precisas: la financiera, la del cliente, la interna, y la de innovación y formación. El nombre reflejaba el equilibrio entre objetivos a corto y largo plazo, entre medidas financieras y no financieras, entre indicadores provisionales e históricos, y entre perspectivas de actuación externas e internas.

Varios de los participantes experimentaron construyendo prototipos de cuadros de mando integral en instalaciones piloto de sus empresas. Luego informaron al grupo de estudio sobre la aceptación, las barreras y las oportunidades del Cuadro de Mando Integral. La conclusión del estudio, en diciembre de 1990, documentó la viabilidad y los beneficios resultantes de un sistema de medición tan equilibrado.

Los logros del grupo de estudio se presentaron en un artículo de la revista Harvard Business Review (enero-febrero de 1992) titulado: “El Cuadro de Mando Integral. Gracias a ello, varios ejecutivos se pusieron en contacto con Norton y Kaplan, para que les ayudaran a implantar el Cuadro de Mando Integral en sus organizaciones. Estos esfuerzos condujeron a la siguiente fase de desarrollo.

Dos ejecutivos, Norman Chambers, en aquel entonces director general de Rockwater, y Larry Brady, quien era vicepresidente ejecutivo (luego fue ascendido a presidente) de la FMC Corporation, destacan especialmente por haber ampliado la aplicación del cuadro de mando. Chambers y Brady vieron al cuadro de mando como algo más que un sistema de mediciones. Ambos queríanutilizar el nuevo sistema de mediciones para comunicar y alinear sus organizaciones con las nuevas estrategias; lejos del enfoque histórico y a corto plazo de reducción de costos y competencia a bajo precio, y hacia la generación de crecientes oportunidades, ofreciendo a los clientes productos y servicios con valor agregado y a medida.

El trabajo de Chambers y Brady con los directivos de sus organizaciones, hizo resaltar la importancia de vincular los indicadores del Cuadro de Mando Integral con la estrategia de una organización. Aunque en apariencia es una percepción obvia, de hecho la mayoría de organizaciones, incluso las que están implantando nuevos sistemas de medición de la actuación, no habían alineado las mediciones con la estrategia. La mayoría de las empresas estaban intentando mejorar la actuación de los procesos existentes mediante costos más bajos, mejora de calidad y tiempos de respuesta más cortos, pero no estaban identificando procesos realmente estratégicos: aquellos que deben realizarse excepcionalmente bien para que la estrategia de una organización tenga éxito.

En un segundo artículo publicado en HBR: “Cómo poner a trabajar al Cuadro de Mando Integral' (septiembre- octubre de 1993), Norton y Kaplan describieron la importancia de elegir indicadores basados en el éxito estratégico.

A mediados de 1993, Norton era director general de una nueva organización, Renaissance Solutions, Inc. (RSI), uno de cuyos servicios primordiales era la asesoría sobre estrategias utilizando el Cuadro de Mando Integral como un vehículo para ayudar a la empresa a traducir y poner en práctica la estrategia. Una alianza entre Renaissance y Gemini Consulting ofreció la oportunidad de integrar el Cuadro de Mando Integral en los grandes programas de transformación. Estas experiencias refinaron aún más las uniones estratégicas del cuadro de mando, demostrando como, incluso de 20 a 25 indicadores entre las cuatro perspectivas, podrían comunicarse y ayudar a poner en práctica una sola estrategia. Así pues, en lugar de considerar que las múltiples medidas requieren unos intercambios complejos, los enlaces estratégicos permitieron que los indicadores del cuadrode mando se vincularan en una serie de relaciones de causa y efecto. Consideradas colectivamente, estas relaciones describieron la trayectoria estratégica; la forma en que las inversiones realizadas en la recalificación de los empleados, tecnología de la información y productos y servicios innovadores, mejorarían de modo espectacular su actuación financiera futura.

Las experiencias pusieron de manifiesto que los directores generales innovadores utilizaban el Cuadro de Mando Integral, no sólo para clarificar y comunicar la estrategia, sino también para gestionarla. En efecto, el Cuadro de Mando Integral había evolucionado de un sistema de indicadores mejorado para convertirse en un sistema de gestión central.

Los ejecutivos de muchas empresas a nivel mundial utilizan el Cuadro de Mando Integral como la estructura organizativa central de los procesos de gestión importantes: establecimiento individual y por equipos de los objetivos, compensación, formación y retroalimentación, distribución de recursos, presupuestos y planificación, así como estrategia.

El cuadro de mando integral es una herramienta que permite traducir la visión de la organización en objetivos estratégicos, estableciendo un sistema de medición de logro de dichos objetivos. Ofrece un método estructurado de selección de indicadores y esto le concede gran versatilidad dentro de la gestión de la organización.

El Cuadro de Mando Integral

El CMI es una forma integrada, balanceada y estratégica de medir el progreso actual y suministrar la dirección futura de la organización que le permitirá convertir la visión en acción, por medio de un conjunto coherente de indicadores agrupados en cuatro diferentes perspectivas, a través de las cuales es posible ver el negocio en conjunto.

• Integrada: El CMI utiliza las cuatro perspectivas (financiera, clientes, procesos internos y aprendizaje organizacional) indispensables para ver una empresa u organización de la misma como un todo. Luego de dos investigaciones de un año de duración: una en los Estados Unidos en 1990 y la otra en Europa en 1996, se ha podido establecer que son estas las cuatro perspectivas básicas con las cuales esposible lograr cumplir la visión y hacerlo exitosamente.

• Balanceada: Es uno de de los conceptos claves y novedosos sobre el cual se basa el CMI. Lo importante aquí es que la estrategia de la compañía esté balanceada, así como sus indicadores de gestión, es decir existan tanto indicadores financieros como no financieros, de resultado como de proceso y así sucesivamente.

• Estratégica: Es otro concepto novedoso del enfoque del CMI. Se trata de tener objetivos estratégicos que estén relacionados entre sí y que contemplen la estrategia de la organización por medio de un mapa de enlaces causa-efecto.

La mayoría de las empresas tienen indicadores aislados, definidos independientemente por cada organización, los cuales buscan siempre fortalecer el poder de las mismas, fortaleciendo cada vez más las islas o compartimentos funcionales.

Lo que requieren hoy en día las empresas son indicadores relacionados (cruzados), construidos entre todas las áreas en forma consensual, no permitiendo que una organización sobresalga a costa de otra u otras áreas y que respondan a objetivos estratégicos.

Los indicadores financieros son instrumentos limitados porque sólo explican lo que ha pasado y, por tanto, solo permiten una gestión reactiva en lugar de proactiva. Para poder gestionar por delante de la información financiera, los directivos necesitan algo más que indicadores financieros. Necesitan indicadores no financieros que adelanten lo que más tarde reflejan los indicadores financieros.

En el CMI resulta imprescindible conocer que modelo de negocio reflejan los indicadores como entenderlos en sí mismos.

Modelo de negocio

El CMI requiere, en primer lugar, que los directivos analicen el mercado y la estrategia para construir un modelo de negocio que refleje las interrelaciones entre los diferentes componentes del mismo. Una vez que lo han construido, utilizan este modelo como mapa para seleccionar los indicadores CMI. El éxito de la implantación del CMI radica en que el equipo de dirección dedique tiempo al desarrollo de su propio modelo de negocio.

El modelo de negocio recoge tanto procesos operativos que generan valor a corto plazo comoprocesos más a largo plazo que se pueden llamar estratégicos o de innovación. La creación de valor que se mide con indicadores financieros es el resultado del diseño y ejecución de una estrategia. Los resultados financieros son resultados y no causas. Para dirigir de forma proactiva hay que actuar sobre las causas y no sobre las consecuencias. Por esta razón, las relaciones causa – efecto son el motor del modelo de negocio.

Componentes básicos del CMI

• Cadena de relaciones de causa efecto: Deben expresar el conjunto de hipótesis de la estrategia a través de objetivos estratégicos y su logro mediante indicadores de desempeño.

• Enlace a los resultados financieros: Los objetivos del negocio y sus respectivos indicadores, deben reflejar la composición sistémica de la estrategia, a través de las cuatro perspectivas anteriormente mencionadas. Los resultados deben traducirse finalmente en logros financieros que conlleven a la maximización de valor.

• Balance de indicadores de resultados e indicadores guías: Además de los indicadores que reflejan el desempeño final del negocio, se requiere un conjunto de indicadores que muestren las cosas que se necesita 'hacer bien' para cumplir con el objetivo. Estos miden el progreso de las acciones que acercan o que propician el logro del objetivo. El propósito es canalizar acciones y esfuerzos orientados hacia la estrategia del negocio.

• Alineación de iniciativas o proyectos con la estrategia a través de los objetivos estratégicos: Cada proyecto o iniciativa debe relacionarse directamente con el apalancamiento de los logros esperados para los diversos objetivos expresado a través de sus indicadores.

• Mediciones que generen e impulsen el cambio: La medición motiva determinados comportamientos asociados tanto al logro como a la comunicación de los resultados organizacionales, de equipo e individuales. De allí que un componente fundamental es el de definir indicadores que generen los comportamientos esperados, particularmente aquellos que orienten a la organización a la adaptabilidad ante un entorno en permanente y acelerado cambio.

• Consenso del equipo directivo: El CMI es el resultado del diálogo entrelos miembros del equipo directivo, para lograr reflejar la estrategia del negocio y de un acuerdo sobre como medir y respaldar lo que es importante para el logro de dicha estrategia.

Implantación del CMI

EL CMI BENEFICIA A LA EMPRESA, TANTO DURANTE EL PROCESO DE DISEÑO COMO EN EL DÍA A DÍA. EL MARCO METODOLÓGICO GENERAL PLANTEADO POR LOS AUTORES ROBERT KAPLAN Y DAVID NORTON PUEDE EXPRESARSE, PARA EFECTOS DE SU IMPLANTACIÓN, EN LO QUE SE DENOMINA 'EL MODELO DE LAS CUATRO FASES'. ESTA SECUENCIA DE DISEÑO E IMPLANTACIÓN HA SIDO ADOPTADA POR DIVERSAS EMPRESAS, PUES ASEGURA TANTO LA COMPRENSIÓN DE LAS BASES CONCEPTUALES DE LA METODOLOGÍA POR PARTE DE LOS DIFERENTES ACTORES DE SU DESARROLLO, COMO LA PUESTA EN PRÁCTICA DE LA HERRAMIENTA EN SU CONTEXTO OPERACIONAL ASOCIADO CON LA AGENDA EJECUTIVA DE LA ORGANIZACIÓN O EMPRESA QUE LO ADOPTE.

La secuencia asegura que se capturen y traduzcan a un sistema de medición o sistema de indicadores, los temas y objetivos estratégicos de la organización, sobre una variedad de situaciones estratégicas y operacionales, lo que la hace de uso universal ante la diversidad de organizaciones a la que es aplicable.

Primera fase: Definición de la orientación estratégica

El CMI debe reflejar la estrategia como resultado de una traducción de la visión en objetivos estratégicos de la organización enlazados en un modelo causa - efecto. Esta fase se centra justamente en la comprensión de los temas estratégicos de la organización, vinculados al marco general de las cuatro perspectivas.

Cualquiera sea la organización, vale decir que para cada perspectiva, las conversaciones que se generan deben desembocar en estrategias distintivas, que sustentarán el futuro de la organización y serán la manifestación del pensamiento estratégico del equipo ejecutivo de la misma y de su alineación con los objetivos globales de la corporación a la que pertenezcan.

Esta fase es la más difícil de todo el proceso porque de un lado significa el inicio de una actividad que puede implicar ver las cosas de forma diferente a la que se está acostumbrada. Por el otro, para algunos el reto exige ahondar en algunos conceptos de índolefinanciero, de relaciones con el cliente y de aprendizaje organizacional que no siempre se han manejado con propiedad.

Por otro lado, el mismo giro estratégico que conlleva el proceso de transformación en el cual pueda estar inmerso el uso del CMI como metodología de implantación de estrategias y sistema de gerencia, implica algunas veces importantes cambios de enfoque personal y profesional y se traduce en una necesidad de análisis profundo y de diálogo continuo alrededor de los aspectos estratégicos organizacionales, en el que pueden estar confrontándose elementos culturales y prácticas gerenciales y operacionales, dependiendo de la conveniencia de los diferentes miembros del tren ejecutivo y del equipo guía del proceso. Esto plantea el reto de valorar las diferencias y aprovecharlas para construir la mejor alternativa para el nuevo esquema de operación del negocio.

Segunda fase:
2) Objetivos, políticas y medidas estratégicas (Logro del consenso sobre la estrategia)

El propósito fundamental de esta fase es consolidar el consenso del equipo ejecutivo, incluyendo a su equipo gerencial de apoyo, sobre los objetivos estratégicos a ser reflejados en el CMI, además de completar los detalles referentes a la definición de objetivos estratégicos y de las medidas clave (indicadores clave) de cada perspectiva.

Las definiciones detalladas deben incluir:

• Objetivos estratégicos: Detalle de la intención de cada objetivo, lo que se desea alcanzar a través de los mismos.

• Competencias a mejorar: Identificación de las competencias claves de los empleados, que permitan el desarrollo sustentable del negocio y desarrollo de programa acelerado para mantener o desarrollar dichas pericias y competencias.

• Medidas estratégicas: Construcción del mapa del indicador con detalles de fórmulas, intención de los mismos, frecuencia de medición, fuentes de datos, mecanismos de medición, mecanismos para establecer las metas, responsables de definición - logro y reporte de metas.
• Identificación de políticas estratégicas: Una política estratégica es un grupo de objetivos interrelacionados que definen y comunican un elemento crítico de la estrategia. Normalmente lapolítica estratégica contempla las cuatro perspectivas (bajo el modelo original de Kaplan y Norton), pero puede haber casos en que la cadena causa - efecto lleve a omitir alguna de las perspectivas por una política específica. Las perspectivas de aprendizaje organizacional y la financiera, siempre están presentes en las políticas en el caso de negocios bajo el modelo de cuatro perspectivas.

Tercera Fase:
3) Establecimiento de las metas desafiantes e identificación de las iniciativas que impulsan el desempeño del negocio'

Durante esta fase se concreta el diseño del CMI y se establecen los parámetros preliminares para su implantación en la organización. Con el acuerdo existente entre los miembros del equipo ejecutivo sobre los objetivos estratégicos de la organización y la identificación de las medidas (indicadores) fundamentales, se procede a negociar las metas para cada indicador e identificar los generadores de valor, factores críticos de éxito e iniciativas que potencien el éxito de la organización.

Es posible que algunos objetivos estratégicos no estén apoyados por los indicadores existentes o que los indicadores no estén completamente definidos. Para el desarrollo de estos se requiere:

• Definir la intención del indicador que soporte el objetivo correspondiente.
• Identificar la fórmula del indicador así como los supuestos que apliquen a la misma.
• Desarrollar procedimiento para identificar la información requerida.

Cabe destacar que en esta fase, se debe identificar y seleccionar un programa informático (“software”) u otro mecanismo que soporte la implantación del CMI y además plantear el borrador del plan de implantación del mismo.

Cuarta fase: Comunicación, implantación, automatización

Para que se logre aprovechar el potencial del CMI como sistema de gerencia y sistema de medición del desempeño del negocio, éste debe integrarse a la agenda estratégica de la organización, es decir, formar parte esencial del sistema de gerencia. Para ello, el plan de implantación debe considerar los siguientes elementos:

• Una evaluación del estado de diseño del CMI indicadores pendientes por definir o por completar, cada unocon su plan de diseño y recolección de datos para su incorporación definitiva a los reportes.
• Plan de desarrollo del detalle de indicadores estratégicos, cuando se perciba que los mismos no hayan sido definidos plenamente.
• Ratificación de responsables por inductor estratégico.
• Tópicos de interés, resumen por perspectiva y responsables de resolver los tópicos pendientes.
• Un resumen del esquema actual de agenda gerencial y propuesta de ajuste o modificación para incorporar el CMI como sistema de gerencia.
• Programa de comunicación, educación y difusión desde el nivel corporativo hacia abajo. Medios y estrategia.
• Incorporación del sistema automatizado del CMI. Debe hacerse una evaluación de las alternativas en el mercado y de las características de la organización. En algunos casos, se pueden adaptar sistemas existentes dentro de la empresa, para organizaciones no complejas.
• Resumen del esquema de aprendizaje estratégico que opera bajo la aplicación del CMI como sistema de gerencia.


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