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El autor de pinocho - pinocho o la conquista de la niñez en la literatura



Carlo Lorenzini nació el 24 de noviembre de 1826 en Florencia, a la sazón capital del Gran Ducado de Toscaza.  La madre, Angelina Orzali, obtuvo el diploma de maestra, pero trabajó como camarera para la ilustre familia toscana de Garzón Venturi –cuya hacienda, en Collodi, sera recordada con especial cariño por el pequeño Carlo- y luego para la rica familia Ginori, de Florencia. El padre, Domenico Lorenzini, fue una persona de origen humilde, caracter débil y salud fragil, que trabajó como cocinero para los marqueses de Ginori. Primogénito de una numerosa y desdichada familia (seis de sus diez hijos murieron tempranamente), Carlo asistió a la escuela elemental de Collodi, donde vivió con una tía. A pesar de su caracter vivaz, inquieto y rebelde, estudió en el seminario de Val d’Elsa y, luego, en los Esculapios de Florencia. Se ha dicho que Carlo debía ser tan aficionado a los estudios como su hijo de madera. La escritora Esther Benítez hace notar que en el libro Storie allegre, publicado en 1887, el futuro autor de Pinocho nos ha dejado lo que parece una confesión:




Si no lo sabéis, os lo diré al oído, pero hacedme el favor de no repetirlo a vuestros papas y a vuestras mamas: fui un alumno de lo mas inquieto e impertinente[6].


            Cuando su hermano Paolo Lorenzini se convirtió en director de la Manifattura Ginori, la familia pudo gozar de un poco de tranquilidad y bienestareconómico, y Carlo inició la carrera de empleado y periodista. En efecto, en 1846 comienza a trabajar como dependiente en una librería y de manera autodidacta da inicio a su formación como escritor. Pública sus primeros artículos en la Rivista di Firenze. En 1848 se enrola como voluntario en la primera guerra de independencia contra Austria, junto a los seguidores de Mazzini. Al regresar a su Florencia natal, funda un periódico llamado Il Lampione y desarrolla una agitada actividad política. Con posterioridad prueba fortuna como autor teatral. En 1859 nuevamente se une al ejército y un año después adopta el pseudónimo de Collodi (nombre del pueblo natal de su madre) para firmar sus escritos. En 1868 es invitado a colaborar en la redacción del “Nuevo vocabulario de la lengua italiana, según su uso en Florencia”. En 1875 hace unas espléndidas traducciones al italiano de los cuentos de Perrault y de Madame Leprince de Beaumont. En 1881 aparece su novela La linterna magica de Gianettino. Escribe Chicos de la calle, un libro para adultos en que presenta al “niño real y creíble”. Pero 1881 es especialmente importante para Collodi y la para la historia de la literatura, porque empieza a publicar Pinocho, su obra maestra, en forma de folletín por entregas, durante dos años, en el Giornale per i Bambini. Junto con la novela, va una carta de Collodi para Guido Biagi, el director del periódico, en la que le dice: “Te mando estaniñería: haz con ella lo que te parezca. Pero si la publicas, pagame bien, para que me den ganas de continuarla”[7]. La historia termina con el burattino ajusticiado. Pero ante la protesta de los lectores, Collodi resucita a su héroe y convierte a su obra en Las aventuras de Pinocho. En el número 10 del Giornale per i Bambini se anuncia que “Pinocho sigue aún vivo… Pronto comenzaremos la segunda parte de la storia”[8] Dos años después Pinocho aparece en forma de libro, con ilustraciones de Mazzanti. El éxito es instantaneo y arrasador. Se suceden las reediciones y traducciones a todas las lenguas, incluido el latín. Collodi muere el 16 de octubre de 1890, de un ataque al corazón y es enterrado en el Cementerio Monumental de San Miniato al Monte.  Dos años antes había sido nombrado Caballero de la Corona de Italia. Las cartas de Collodi, donadas por la familia, se conservan en la Biblioteca Nacional Central de Florencia.





LO QUE CUENTA LA HISTORIA
Apenas el carpintero Maestro Antonio, llamado por los amigos Maestro Cereza a causa del color de su nariz, puso la mano en las herramientas para sacar una pata de una mesa de un sencillo trozo de leña destinado a la hoguera, salió de ella una vocecita sutil que dijo: “No me pegues tan fuerte”.. La vida estaba, pues, ya en aquella madera de la que papa Geppetto debía sacar uno de los personajes mas vigorosos de la literatura infantil de todos los países.


Las aventuras dePinocho estan narradas en treinta y seis capítulos. Los dos primeros    –en los que se cuenta “cómo fue que el Maestro Cereza, carpintero, regaló su trozo de madera a su amigo Geppetto, que fabricó con él un muñeco maravilloso, que sabía bailar, hacer esgrima y dar saltos mortales”- pueden considerarse como una especie de arbol genealógico en el que se ve cómo la historia de Pinocho tiene su origen no en el consabido rey, como todas las historias, sino en un vulgar trozo de madera. Las propias y verdaderas aventuras se inician apenas “Geppetto, vuelto a casa, comienza a fabricar su muñeco y le pone por nombre “Pinocho”[9]. No ha terminado todavía los ojos y la boca cuando ya comienza a decir versos. Cuando estan hechas las piernas, y comienza a dar sus primeros pasos, el muñequito toma la puerta de la calle. Geppetto lo sigue. Un guardia vigilante, en lugar de castigar a Pinocho, lleva a la carcel al pobre Pinocho. . Vuelto Pinocho a casa, enfurecido por los consejos de un grillo parlante que le critica su mala conducta, lo aplasta contra el muro de un martillazo. Cansado, hambriento, lleno de frío –un vecino al que pide un trozo de pan le responde con un gran jarro de agua helada-, se echa a dormir junto a una estufa y se le queman los pies. Geppetto, de vuelta de la prisión, lo rehace de nuevo; le calma el hambre, lo viste “con un vestidillo de papel floreado, un par de zapatos de corteza de arbol y un sombrerillo de migade pan”. Quiere mandarlo a la escuela y vende su abrigo para comprarle la cartilla. Pero las buenas intenciones de Pinocho, “hoy quiero en la escuela aprender a leer, mañana a escribir y pasado mañana las cuentas…”, se frustran gracias a una “lejana música de pífano y a los golpes de un gran tambor: pi-pi-pi, pi-pi-pi-zum, zum, zum,zum”. Es un teatro de marionetas que invita a los muchachos al espectaculo. . Pinocho vende sus libros para reunir las cuatro monedas que vale la entrada. Ya en el teatro se arma un escandalo: los muñequillos reconocen en él a un hermano; Pinocho sube al escenario. La comedia se interrumpe entre las protestas del público. Para restablecer el orden interviene el titiritero Comecandela, un hombretón que bajo su aspecto terrible y sus bruscas maneras esconde un corazón de oro. Después de amenazar con quemar vivo a Pinocho para acabar de asar a un carnero que tiene al fuego, conmovido por los llantos del muñeco, le regala cinco monedas de oro para que se las lleve a Geppetto. Pinocho, una vez mas, a pesar de sus magníficos propósitos, se deja convencer por una astutísima zorra y por un gato ladrón, los que –después de una abundante cena en la Hostería del Cangrejo Rojo- emboscados en la entrada le atacan y, para apoderarse de sus monedas de oro, lo cuelgan de las ramas de la Encina Grande. Lo salva la bella Niña de los Cabellos de Turquesa, que lo recoge en su casita, haciéndole curar portres eminentes médicos (un cuervo, una lechuza y un grillo parlante). Pinocho deja a la hermosa Niña para buscar a Geppetto. Encuentra de nuevo a la zorra y al gato, que le inducen a sembrar sus cuatro monedas de oro en el Campo de los Milagros, con la promesa de que abonandolas abundantemente se multiplicaran. El muñeco cae en el engaño; una vez robado, va a denunciar el hurto al juez de la Ciudad de Atrapatontos, un viejo mono que, en lugar de hacerle justicia, lo encierra en la prisión. Puesto en libertad, se dirige a su casa, y en la calle encuentra a una horrible serpiente que, al verlo caer de mala manera, siente tal convulsión de risa que, del esfuerzo, se le revienta una vena del pecho. Mas adelante lo tienta un racimo de uvas que prenden en un huerto, y cae en la trampa de un campesino que lo pone de perro guardian en su gallinero. Durante la noche, las garduñas vienen a robar los pollos, y creyéndolo el difunto can Melampo, le ofrecen una parte de la rapiña. Pero Pinocho descubre el complot, y el dueño de la finca, en premio, le devuelve la libertad. Decide volver entonces a la casita de la Niña de los Cabellos  de Turquesa, pero en lugar de la casita encuentra una tumba: “Aquí yace / la niña de los Cabellos de Turquesa / muerta de dolor / por haber sido abandonada por su hermano Pinocho”. Un complaciente palomo, conmovido por su dolor, lo lleva, volando en su grupa, a la orilla del mar, en busca de supapa Geppetto, que se ha embarcado para buscar a su muñequillo. Pinocho se lanza al mar para salvar a Geppetto, cuya barquita se ha hundido, pero llevado por las olas, llega a la isla de las Abejas Industriosas, en donde todos trabajan para comer. Obligado por el hambre, ayuda a una mujer a llevar un cantaro y por fin reconoce en la mujer al Hada: “¿Recuerdas? –pregunta ella-, me dejaste niña y ahora me hallas ya mujer: tan mujer que podría ser tu mama”. El muñeco promete entonces cambiar de vida, estudiar. Quiere convertirse en un muchacho. Pero poco a poco se deja convencer por sus malos compañeros de escuela, para ir con ellos a la orilla del mar a ver al terrible pez-tragamares, y, dandose cuenta de que se han burlado de él, se implica en una pelea. Un muchacho queda herido y Pinocho, para huir de los guardias que querían detenerlo, escapa y, seguido del perro Alidoro, se lanza al mar. El perro no sabe nadar y Pinocho, compadecido, lo salva, pero queda prendido en la red del pescador que, tomandolo por un pez, se prepara a freírlo; pero Alidoro, a su vez, salva a Pinocho. Vuelve este junto al Hada, animado de las mejores intenciones, pero… “desgraciadamente en la vida de los muñecos hay siempre un ‘pero’ que todo lo disculpa”; y en lugar de convertirse en un muchacho, parte a escondidas con su amigo Pabilo hacia el País de los Juguetes, donde tras cinco meses de estancia se convierte en un  borrito. El director deuna compañía de saltimbanquis lo compra y le enseña a bailar. . La noche de su debut como “estrella de la danza”, el burrito Pinocho reconoce en una espectadora al Hada de los Cabellos de Turquesa y, debido a la conmoción, cae y se rompe una pata. Cedido a un nuevo comprador que quiere hacer de su piel un tambor para la banda de música del pueblo, Pinocho se lanza al fondo del mar, donde innumerables peces lo liberan de su envoltura de asno. Pero llega el pez-tragamares, que ante los ojos del hada –transformada en cabrita-, se lo engulle. En el vientre del monstruo, Pinocho encuentra a Geppetto, que desde hace dos años vive allí, gracias a las provisiones que halla en un barco íntegro que ha tragado el animal. El pez-tragamares suele tener la boca muy abierta, porque sufre de asma, lo cual es aprovechado por Pinocho para huir, llevando consigo a Geppetto. Cuando el muñeco se cansa de nadar y padre e hijo estan en peligro de ahogarse, los ayuda un atún que les deja sanos y salvo en la orilla. Pinocho es, por fin, digno de convertirse en un niño como todos los demas. Trabaja para su padre, y una hermosa mañana socorre al Hada en un momento de necesidad. El desobediente, el mentiroso, el vagabundo se ha redimido y el final feliz llega cuando el muñeco se convierte en “un lindo niño con cabellos castaños, con ojos azules como el cielo, y con una sonrisa y un aire alegre y festivo, que solo se podía comparar a unapascua de Navidad”.



PINOCHO O LA CONQUISTA DE LA NIÑEZ EN LA LITERATURA

Discrepamos con el criterio de quienes ven en Pinocho una obra moralista o pedagogizante. Estamos convencidos, por el contrario, de que pocos personajes de la literatura infantil universal son tan irreverentes y provocadores, y desafiaron tan abiertamente la  moral pacata de institutrices y preceptores de la época. Pero este no fue un punto de partida sino un punto de llegada. Collodi vivió un momento histórico en que todos los que le apostaban a  la causa de la unidad italiana buscaban consolidar la formación del ciudadano. Y él intentó aportar a esa formación con los mensajes de obediencia y disciplina que incluyó en su Storia de un burattino. Por fortuna para los lectores y para la literatura, los mensajes “formativos” –preceptos, ejemplos, consejos y reflexiones- ceden ante el poder de un lenguaje y un estilo que rescatan la auténtica imagen infantil e inauguran una nueva forma de hacer literatura para niños en Europa y en el mundo. A diferencia de otras obras – escritas incluso por el mismo Collodi, antes y después de Pinocho-, aquí se agigantan aspectos como el dinamismo de las acciones, la fluidez de los dialogos, el acertado manejo de los recursos sonoros del lenguaje, el uso oportuno de expresiones populares y dichos sentenciosos, la creación de un humor paradojal y caústico; pero, y sobre todo, el manejo imparangonable de laevolución espiritual de un personaje en el que pueden verse retratados todos los niños del mundo, con sus defectos y virtudes, con sus caprichos y ternuras, con sus caídas, sus propósitos de enmienda y sus nuevas caídas y, finalmente, con el arribo al puerto del crecimiento y la madurez, aparentemente tan dificultoso como el de Ítaca para el esforzado Ulises. PorquePinocho es también la odisea de un pequeño ser que debe conquistar el reino de la niñez, después de haber superado innumerables dificultades; de haber sido secuestrado por los encantos de la diversión, el ocio y la aventura; de haber cambiado de piel y hasta de naturaleza.


UN LENGUAJE VIBRANTE
El lenguaje que utiliza Collodi es rico en sonoridades; esta salpicado de onomatopeyas que lo tornan vibrante y musical.

Así cuando Pinocho se dirige a la escuela, luego de que Geppetto ha tenido que vender su chaqueta para comprarle la cartilla, el muñeco va lleno de buenas intenciones: aprendera a leer, a escribir, a hacer números; y con el primer dinero que gane, le comprara a su papa una linda chaqueta de paño; o, mejor, de plata y oro, con botones de brillantes:
Mientras que muy conmovido hacía todos estos buenos propósitos, le pareció oír a lo lejos una música de pífanos y tambores: “Pi, pi, pi pi, pi, pi; pum, pum, pum, pum…”[10]
La música que escucha le enfrenta al primer dilema de su vida: ir a la escuela o ir tras la música. Pero como “para ir a la escuelahay siempre tiempo”,
…se
metió en la larga calle y comenzó a correr como un gamo. Entre mas corría, mas cerca oía el delicioso sonido del pífano y los atrayentes tambores: “¡Pi, pi, pi, pi, pi, pi, pi, pi, pi; pum, pum, pum!”[11]
Mas adelante, en la Hostería del Cangrejo Rojo, Pinocho se metera a la cama, se dormira de golpe y empezara a soñar:
…y soñando le pareció que estaba en medio de un campo y que este campo estaba lleno de arboles cargados de racimos, y los racimos cargados de monedas de oro, que al mecerse movidos por el viento, hacían: “tlin, tlin, tlin”; casi como si dijeran: “Quien quiera, venga”[12].
Escuchemos ahora los sonidos que se producen en el corazón de nuestro héroe, cuando este se dirige al Campo de los Milagros, luego de que la zorra y el gato le han robado sus cuatro monedas de oro:
Mientras caminaba con paso cauteloso, el corazón le latía con fuerza y le hacía: tic, tac, tic, tac, como un reloj de sala cuando anda de veras[13].

HUMOR DESBORDANTE

Al lado de la sonoridad del lenguaje, se destaca nítidamente el recurso del humor. Un humor sorpresivo y sarcastico, que aparece reiteradamente a lo largo de la obra.
Asistamos a esta frugal cena de algunos de los comensales en la Hostería del Cangrejo Rojo:
El pobre gato, sintiéndose gravemente indispuesto, no pudo comer sino un bocadito de treinta y cinco salmonetes con salsa de tomate y cuatro porciones de tripa a la parmesana; y como nole pareciera suficientemente condimentada, pidió tres veces la mantequilla y el quedo rallado.
La zorra también hubiera desmenuzado alguna cosita, pero como el médico le había ordenado una rigurosa dieta, tuvo que contentarse con una simple liebre estofada, rodeada de un ligerísimo acompañamiento de pavos y pollos de primer canto. Después de la liebre, se hizo servir como sobremesa un fricasé de perdices, de chorlos, de conejos, de ranas, de lagartos, de uva moscatel y después… ¡nada mas! El alimento, decía, le producía tantas ansias y estaba tan desganada que no podía pasar bocado [14].
Cuando Pinocho despierta, se entera que sus “amigos” se han ido. Y pregunta al hostelero:
-¿Y pagaron la cena?
-¿Qué dice? Aquellas personas son demasiado educadas para hacerle semejante afrenta a su Señoría.
-¡Vaya! ¡Cómo me hubiera complacido la tal afrenta![15]
El de Collodi es un humor corrosivo, quemante, diluyente. Así cuando ridiculiza los dictamenes de los médicos que examinan a Pinocho. Ante la invitación del hada para que expresen su opinión acerca de si el muñeco esta vivo o muerto, el cuervo
…adelantandose de primero, pulsó a Pinocho, luego le tocó la nariz, después el dedo meñique del pie derecho, y una vez que lo hubo tocado, pronunció solemnemente estas palabras:
-Para mí, y según mi humilde opinión, el títere esta perfectamente muerto; pero si por desgracia no estuviera muerto, ¡entonces sería una señalinfalible de que esta vivo!
-Mucha pena me da –dijo la lechuza- tener que contradecir al distinguido cuervo, mi ilustre colega y amigo. Pero para mí el títere esta vivo. Mas si por desgracia no estuviera vivo, ¡entonces sería síntoma infalible de que en realidad esta bien muerto! [16]
El humor persiste en esta compasiva escena que tiene lugar en el gallinero, luego de que el campesino ha atrapado y encerrado en una talega las cuatro garduñas que le robaban:
¡Al fin las tengo entre mis manos! Podría y debería castigarlas, pero no soy tan canalla. Me contentaré con llevarlas mañana al mesonero vecino, quien les hara el gran honor de pelarlas y guisarlas y servirlas a sus comensales, como si fueran liebres. Es una deferencia que no merecen por ladronas, , pero los hombres generosos como yo, ¡no nos fijamos en esas pequeñeces![17].
Y en esta, en la que un pescador desea comerse a Pinocho:
-¿Comerme? ¿Pero no oyes que te digo que yo no soy pez? ¿O es que eres sordo y no sabes que te estoy hablando como me hablas tú?
-Todo lo oigo –agregó el pescador-, y por lo mismo que eres un pez que tiene la fortuna de hablar y de razonar como yo, quiero tratarte con todas las consideraciones del caso.
-¿Y se puede saber cuales son esas consideraciones?
-En señal de amistad y de especial estimación, te permitiré que escojas la manera como deseas ser guisado. ¿Te gustaría ser freído en una cazuela con aceite? ¿O quiza teagradaría mas ser cocido en un cazo, con salsa de tomate?[18]
LO FORMATIVO
¿Qué la obra tiene mensajes formativos? ¡Claro que los tiene! Pero de ninguna manera llegan estos a imponerse, a predominar, a enseñorearse de la atmósfera narrativa que, cual río caudaloso, pasa por encima de esos mensajes como el agua por sobre las piedras. Pero si ese discurso “formativo” no llega a asfixiar al lector, se debe, fundamentalmente, a que no es el narrador quien lo pronuncia, sino algunos de los personajes que tratan de hacer entrar en razón a Pinocho.
Así cuando el palomo complaciente hace un alto en su vuelo para saciar su sed y el hambre del muñeco que lleva sobre su lomo, y entran al palomar en el que había una vasija llena de agua y una canasta repleta de arvejas:
El títere nunca en su vida había podido comer arvejas. Decía que le producían nauseas y le revolvían el estómago; pero esta vez se dio un enorme hartazgo y cuando se las acabó, dijo al palomo:
-¡Nunca hubiera creído que las arvejas fueran tan  deliciosas!
-Hay que persuadirse, mi querido –contestó el palomo-, que cuando uno tiene del hambre verdadera, y no hay nada mejor qué comer, todo le resulta exquisito. ¡El hambre no tiene caprichos, ni es golosa, ni remilgada![19]
O cuando el hada le habla a Pinocho sobre la bondad del trabajo:
-…detesto trabajar. Eso me fatiga mucho.
-Hijo mío –dijo el hada-, aquellos que piensan semejante cosa, ¡acaban siempre en lacarcel o en el hospital! El hombre, y tenlo por sabido, nazca rico o pobre, esta en la obligación de hacer algo útil y de ocuparse en algún trabajo en este mundo. Cuidado con dejarte llevar del ocio, porque es una enfermedad muy fea y hay que curarla desde temprano en los niños, porque, de no ser así, cuando sean grandes ya no hay remedio [20].
EL NON-SENSE

A mas del caracter simbólico de muchos de los personajes y situaciones de la obra, Collodi echó mano a un recurso eficacísimo para meterse en el bolsillo a los pequeños lectores de todo el mundo: el uso de los pasajes aparentemente inexplicables o disparatados.
Así por ejemplo el encarcelamiento que sufre Pinocho por haber sido víctima del robo de sus cuatro monedas de oro… El muñeco se ha dejado embaucar por la zorra y el gato, y un papagayo le echa en cara su simpleza. Desengañado, Pinocho denuncia el robo ante un juez cuya descripción es ya un anticipo del tipo de sentencia que dictara:
El juez era un viejo mono de la raza del gorila, respetable por su edad, por su barba blanca, y especialmente por sus bellos anteojos de oro, sin vidrio, los que estaba obligado a usar continuamente a causa de una fluxión en los ojos que lo atormentaba desde hacía muchos años[21].
Después de la exposición de Pinocho –y en una escena de corte kafkiano- el juez ordena a dos perros, vestidos de gendarmes:
-A este pobre diablo le han robado cuatro monedas de oro: ¡agarrenlo ymétanlo preso en seguida![22]
Todo este capítulo –para nuestro gusto uno de los mas logrados de la obra- nos traslada, vía intertextualidad, al mundo de las nursery rimes con las que arrullaron a los infantes ingleses las institutrices de la época victoriana; a los mejores pasajes de Alicia en el país de las maravillas; a los versos que memorizamos cuando niños, a fuer de escuchar repetirlos a alguna amorosa –y achacosa- tía abuela de voz quebrada:
En la Villa de Ramsés
van las cosas al revés:
se camina con las manos
y se aplaude con los pies;
el ratón persigue al gato
y el ladrón condena al juez…
Pero creemos que en escenas como la citada  no solo hay un juego de sinsentidos, sino algo mucho mas ambicioso. Efectivamente, creemos ver, detras de esa mascara de mono, un juez llamado Lorenzini, que ha sentenciado a la carcel a los ingenuos. Recordemos que ya en los primeros capítulos, se puso el traje de gendarme y encarceló, en Geppetto, a los padres que no han logrado educar bien a sus hijos…
UNA HISTORIA PARA CHICOS INTELIGENTES

La novela de Collodi no subestima a sus lectores; no les dibuja nada: les sugiere; no repite: matiza; no explicita: deja, mas bien, que se infiera.
Nos referimos a situaciones como la que se produce cuando Pinocho advierte que el gato cojea de la mano derecha, porque le falta la zarpa con uñas y todo. Y le pregunta:
-¿Qué fue de tu zarpa?
El gato quiso contestar pero, comoera tan estúpido, se embrolló todo. La zorra, para evitar que dijera una animalada y dañara las cosas, respondió rapidamente:
-Mi buen amigo es demasiado modesto y no contara lo que le sucedió. Hablaré yo por él: Hace una hora, mas o menos, hallamos por un camino a un viejo lobo casi desmayado de hambre, que nos pidió limosna. No teniendo nosotros ni siquiera una espina de pescado para darle, ¿qué hizo mi noble amigo, que tiene un corazón de César? ¡Se arrancó con los dientes su zarpa delantera y se la arrojó al pobre lobo para que se reconfortara u  poquito![23]
Nótese que, en ningún momento, el narrador recuerda a sus lectores lo que le sucedió en capítulos anteriores a Pinocho, cuando fue emboscado por dos asesinos, uno de los cuales trató de meter su cuchillo en los labios del muñeco. Pero este le agarró la mano con los dientes, se la cortó de un mordisco y vio que escupía una zarpa de gato… Ni aquí se dice que se trataba del gato ladrón, ni mas adelante se menciona la escena de la pelea. Esto es algo que deberían aprender algunos narradores contemporaneos, que consideran que sus lectores son retardados mentales y los atosigan con parrafadas de innecesarias explicaciones.
EL QUE LA HACE, LA PAGA…

Mucho mas aleccionadores que los textos explícitamente “formativos” son los episodios en los que vemos cómo han terminado los personajes que obraron mal.
Después de que el atún los deja en tierra firme, Pinocho yGeppetto se encuentran con dos mendigos:
No habían andado aún cien pasos cuando vieron aparecer dos pordioseros feísimos, que estaban sentados a la vera del camino pidiendo limosna. Pinocho reconoció a la zorra y al gato, ¡pero ya no eran ni la sombra de lo que fueron en otro tiempo! El gato, a fuerza de fingirse ciego, había acabado por enceguecerse de veras. ¡Y la zorra, vieja, tiñosa y renca, ni siquiera tenía cola! ¡Así acabó! Aquella infeliz ladrona había caído en la mas escualida y triste miseria, hasta el punto de verse obligada a tener que vender su hermosa cola a un buhonero ambulante, quien la compró para hacer un espantamoscas[24].
Mas adelante, Pinocho se compromete a trabajar dandole vuelta a la noria. El hortelano le indica que, hasta ese momento, le había servido en ese oficio su burrito, pero que hoy el pobre animal estaba agonizando. Entonces Pinocho se sobregoge:
-¿Quieres dejarme ver al burrito?
-Con mucho placer.
Apenas pinocho entró en la cuadra, vio un lindo burrito tendido sobre la paja; el desgraciado estaba moribundo de hambre y de fatiga. Al mirarlo de fijo, el títere se dijo interiormente: “¡Yo sé quién es este animalito! ¡Su fisonomía no mes es desconocida!”. Y acercandosele le preguntó en dialecto asnal:
-¿Quién eres?
Al oír la pregunta, el burrito abrió los moribundos ojos y contestó balbuciente en el mismo dialecto:
-¡Soy Pa…bi…lo![25]
Castigo que pone los pelos de punto,pero que funciona, no obstante, de acuerdo con la estricta justicia poética que hace parte de los cuentos de hadas: el que la hace, la paga…
¿SERAFÍN O PEQUEÑO DIABLO?

¿Cómo es Pinocho? ¿Cual es su caracter? A juzgar por lo que nos revela el narrador de la obra, diríamos que necio, testarudo, irreflexivo, voluble, influenciable, sordo a los consejos de la experiencia y de la razón. Cuando el alma del grillo parlante aconseja a Pinocho, el muñeco hace caso omiso de sus recomendaciones:
-¿Qué quieres de mí? –dijo el títere.
-Quiero darte un consejo: vuelve atras y llévale las cuatro monedas que te quedan a tu pobre padre, que llora y se desespera por no haber vuelto a verte.
-Mañana mi padre sera un gran señor, porque estas cuatro monedas se habran convertido en dos mil.
-No te fíes, hijo mío, de aquellos que prometen hacerte rico de la noche a la mañana. Por lo general esas gentes estan locas o son unos bribones. Créeme, vuelve atras.
-Pues yo, en vez de hacerlo, seguiré adelante –contestó con insolencia el títere.
-¡La hora esta muy avanzada!
-¡Quiero seguir adelante!
-¡La noche esta muy oscura!
-¡Quiero seguir adelante!
-¡El camino es peligroso!
-¡Quiero seguir adelante!
-Acuérdate que los niños que se empeñan en ser caprichosos, tarde o temprano tienen que arrepentirse.
-¡La misma historia! ¡Me estas aburriendo demasiado! ¡Buenas noches tío grillo![26]
El mismo Pinocho confesara sus faltas:¡Cuantas desgracias me han sucedido! Y me las merezco, porque en realidad soy un títere testarudo y atolondrado y quiero hacer siempre lo que me dé la gana, sin escuchar a los que tienen mil veces mas juicio que yo…[27]
Hay en el alma del muñeco una lucha entre lo instintivo y lo racional. Esta es su reacción cuando el hada le manifiesta que, a partir del día siguiente, comenzara a ir a la escuela:
Pinocho al instante se frunció y se manifestó menos contento.
-Luego escogeras el arte o el oficio que mas te acomode.
Pinocho se quedó serio y se puso a refunfuñar.
-¿Qué estas rezongando entre dientes?
-Decía… que ahora ya me parece un poco tarde para ir a la escuela.
-No hay tal. Acuérdate que para aprender e instruirse nunca es tarde.
-Pero yo no quiero aprender ni artes ni oficios
-¿Por qué? Porque detesto trabajar. Eso me fatiga mucho[28]
Pero no todo es negativo en Pinocho. Hay en su interior una nobleza que se manifiesta en no pocas oportunidades. Así cuando el granjero le pregunta cómo pudo descubrir el complot de las cuatro garduñas que robaban sus gallinas:
El títere hubiera podido contar todo cuanto oyó. Es decir, hubiera podido descubrir el pacto vergonzoso que Melampo tenía con las garduñas, pero recordando que el perro había muerto, pensó al instante: “¿De qué sirve acusar a los que ya no existen? ¡Los muertos, muertos estan, y lo mejor es dejarlos que descansen en paz!”[29]
Así mismo cuando descubreque la niña de los cabellos color de turquesa ha muerto:
Cayó boca abajo, y cubriendo de besos aquel marmol mortuorio, estalló en amargo llanto.
Lloró toda la noche, y al día siguiente, al amanecer, todavía lloraba, aun cuando ya no tenía ni una lagrima en los ojos. Sus gritos y lamentos eran tan agudos, que el eco los repetía en todas las colinas circunvecinas.
Llorando decía:
-¡Ay!, hadita querida, ¿por qué estas muerta? ¿Por qué en vez de ti no morí yo, que soy tan malo, mientras que tú eras tan buena?[30]
O la vez en que Alidoro, el perro policía que iba a cazarlo, empieza a ahogarse:
Cuando el pobre perro sacó otra vez la cabeza fuera del agua, tenía los ojos aterrados y vueltos al revés, y al ladrar decía:
-¡Me ahogo! ¡Me ahogo!
-¡Revienta! –le gritaba de lejos Pinocho, el cual se veía, ahora mas que nunca, libre de todo peligro.
-¡Ayúdame, Pinocho mío, salvame de la muerte!
Al oír este grito desgarrador, el títere, que en el fondo tenía un excelente corazón, se compadeció, y dirigiéndose al perro le dijo:
-Si ayudo a salvarte, ¿me prometes no aburrirme mas corriendo detras de mí?
-¡Te lo prometo, te lo prometo! ¡Date prisa por caridad, porque si vacilas medio minuto, me muero!
Pinocho lo pensó un poco; pero acordandose que su padre le había dicho muchas veces que de hacer una buena acción nunca se arrepiente uno, fue nadando al encuentro de Alidoro, y tomandolo con las dos manos de la cola, lopuso sano y salvo sobre la arena seca de la playa[31].
Pinocho se agiganta frente a la adversidad y no solo da muestras de valor, sino que infunde valor a los demas. Así cuando esta con su padre en altamar y, a pesar de que él mismo se siente desfallecer, finge tranquilidad para evitar que el anciano se abandone a la muerte:
-¡Valor, papa! Dentro de pocos minutos llegaremos a tierra y allí te calmaras.
-Pero, ¿en dónde esta esa playa bendita? –preguntó el viejito cada vez mas inquieto y recogiendo la vista como hacen los sastres cuando enhebran la aguja. Hace rato miro a todas partes y no veo mas que cielo y agua.
-¡Pero yo veo también la playa! –dijo el títere-. Para que lo sepas, yo soy como los gatos: ¡veo mejor de noche que de día!
El pobre Pinocho fingía estar de muy buen humor; pero a veces… a veces se sentía también descorazonado. ¡Las fuerzas se le agotaban; la respiración le faltaba, y en suma, ya no podía mas…! ¡Y la playa estaba siempre lejana![32]
Ya en tierra, después de que el atún los ha salvado, Pinocho empieza a trabajar esforzadamente para mantener a su padre. Logra ahorrar cuarenta sueldos con los que decide adquirir un traje nuevo, pero al enterarse de que el hada esta enferma en un hospital y no tiene con qué comprarse ni un bocado de pan, entrega gustoso el dinero que tiene para la recuperación del hada. Y a este mérito añade otro: el de que “no sepa su izquierda lo que hace su derecha”:Cuando Pinocho volvió a casa, su padre le preguntó:
-¿Y tu vestido nuevo?
-No encontré nada que me acomodara. ¡Paciencia! Ya lo compraré en otra ocasión.
Aquella noche Pinocho, en vez de velar hasta las nueve, veló hasta mucho después de media noche; y en lugar de ocho canastas de junco, hizo dieciséis[33].
Y, claro, el sacrificio tiene su recompensa. La choza se convierte en casa y los harapos en un lindo vestido nuevo. Al meter las manos en los bolsillos del flamante traje, Pinocho se lleva una sorpresa: ¡hay cuarenta monedas! Pero no son los cuarenta sueldos de cobre, de los que tan generosamente se había desprendido: ¡son cuarenta refulgentes libras de oro! (que nos hacen pensar en la promesa evangélica: “Yo os multiplicaré lo que diereis en mi nombre”). Pero falta todavía la sorpresa mayor. Al dirigirse al espejo y mirarse en él, no vio muñeco alguno, sino… ¡la imagen de un lindo niño con cabellos castaños, ojos azules y una sonrisa solo comparable con una pascua de Navidad…!
¿Qué ha sucedido con Pinocho? ¿Se ha transformado acaso en serafín un pequeño diablo? ¡Por cierto que no! Un niño normal no es ni lo uno ni lo otro, pero participa, como todo ser humano, de ambas naturalezas. Pinocho no es sino un niño que debe aprender a caminar en la vida. Y todos sabemos que ese aprendizaje comporta gateos, incorporaciones, pasos titubeantes, trastabilleos, resbalones, caídas, levantadas y nuevas caídas… Se da enél, como en todos los niños del mundo, un proceso de conocimiento de la realidad que pasa previamente por el re-conocimiento de sí mismo, por el autoconocimiento. Es un circuito de veras oneroso, por el que se debe pagar altísimos precios: estafas, desengaños, humillaciones, intentos de asesinato, trabajos forzados, esclavitudes, remordimientos, combates contra los seres humanos, los animales y la naturaleza. Nada de lo que consigue finalmente Pinocho en este proceso de conocimiento y de crecimiento es gratuito.
LA HUELLA DE LOS CLASICOS

Como admirable traductor de Perrault que fue Collodi, el florentino logró imbuirse de la atmósfera magica, de la estructura funcional y del caracter simbólico de los cuentos de hadas, y proyectar estos elementos en Pinocho. Lo primero esta presente en toda la estructura del relato, de principio a fin: en el leño que se queja cuando el maestro Cereza intenta darle forma con el hacha, en el muñeco que cobra vida, en la animización de los personajes animales que interactúan con los seres humanos como la cosa mas natural del mundo, en la presencia de la niña de los cabellos color de turquesa –que, al igual que Pinocho, crece también a lo largo del relato, y toma una nueva apariencia-, en la carroza tirada por cien parejas de ratoncillos blancos, en la nariz que crece ante las mentiras dichas, en la transformación que sufren los niños ociosos en burros y en la metamorfosis queexperimenta Pinocho, al dejar de ser un muñeco y convertirse en niño…
Lo segundo se evidencia en las funciones de oposición y complementariedad que desarrolla la obra, tales como la recompensa que premia las buenas acciones o el castigo que se recibe en pago de las vilezas cometidas; la situación de pobreza inicial, que se transforma en opulencia final, luego de que el héroe ha logrado salir airoso de las pruebas a las cuales fue sometido; el gozo que se experimenta al final de la aventura, después de los sufrimientos soportados a lo largo del camino recorrido, etc.
Lo tercero se manifiesta en las innumerables evocaciones que suscitan en el lector algunos personajes y situaciones, como el grillo parlante, que se convierte en una especie de conciencia del muñeco; la zorra astuta y el gato ladrón, al igual que el vago de Pabilo, que representan lo instintivo del ser humano; el hada, que proyecta la figura materna; el palomo complaciente, el perro Alidoro y el atún que también estuvo cautivo en el vientre del pez tragamares, que traslucen valores como la solidaridad, la gratitud, la compasión; el crecimiento de la nariz del muñeco, que sugiere la deformación que sufre el espíritu del deshonesto, del corrupto, del que falta a la verdad; la transformación de los niños ociosos en burros, que nos lleva a pensar en el proceso de envilecimiento de algunos seres humanos que han perdido el sentido de la vida; el milagro de que unmuñeco de madera se convierta en niño, que simboliza el crecimiento espiritual, la madurez lograda por el héroe después de haber descendido a los infiernos, como Odiseo antes de emprender el retorno a los brazos de Penélope.
¿STORIA DI UN BURATTINO?

¿Es realmente Pinocho la historia de un títere?, se pregunta con sobrada razón la crítica argentina Graciela Pacheco de Balbastro[34]. Porque un títere es, de acuerdo con la definición que de esa palabra nos da el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, “un muñeco de pasta u otra materia que se mueve por medio de hilos u otro procedimiento” o, una “persona que se deja manejar por otra”.Y por cierto que Pinocho no es ni lo uno ni lo otro. ¿Cuales son los hilos por medio de los cuales se mueve? ¿Quién es el titiritero que maneja esos hilos? ¿Por quién se deja manejar Pinocho? El lector atento se habra dado percatado que, ya desde la misma entraña de la madera en que cobra vida, Pinocho protesta, se queja, bromea, provoca altercados, lanza golpes, ríe; vale decir que tiene un comportamiento autónomo y una conducta que no ha sido ni siquiera influenciada por nadie, peor manipulada. Cuando Geppetto da forma a esa madera, lo primero que hace la boca semiconcluida es sacar la lengua; los brazos y las manos terminados tienen como primera ocupación quitarle al viejo carpintero su peluca, para después hundírsela en la cabeza, dejandole casi asfixiado. Geppettoenjuga una lagrima ante la falta de respeto de su hijo y, no obstante, da forma a las piernas y a los pies del muñeco. Y recibe como pago una patada en la punta de la nariz. ¿Es este, acaso, el comportamiento de un títere?
Mas adelante, Pinocho se lanza a la aventura sin escuchar los consejos de su padre ni de ninguna persona sensata; el pobre grillo parlante recibe un tremendo garrotazo que lo deja tieso y pegado a la pared, por el solo hecho de haberle advertido sobre las desgracias que podrían sobrevenirle si no enrumbaba su vida por el camino del estudio o del trabajo. Ni si quiera la linda niña de los cabellos color de turquesa tiene el poder suficiente para hacer entrar en razón a Pinocho: él solo se obedece a sí mismo, a su voluntad y a sus caprichos, y únicamente después de haber sufrido en carne propia las consecuencias funestas de sus actos; después de haberse dado cuenta de la naturaleza ruin de su proceder, es él mismo quien reacciona y toma la decisión de cambiar. Aquí no hay, pues, ni títere ni marioneta a la vista. Y si lo hay, ese no es Pinocho, para nada, porque él
puede claudicar ante las tentaciones, puede dejarse influenciar por las malas compañías, pero ejerce en toda la obra su libre albedrío. Si hablamos de títere, pensemos mejor en el pobre Geppetto, que fue cera tibia en las manos del niño de madera.
En un pasaje de la obra Pinocho trabaja de títere, pero como en otros lo hace deestudiante, o como da vueltas la noria para poder comprar un vasoi de leche para su padre. Pinocho no tiene hilos, no tiene un guante que lo mueva; nadie le presta ni la palabra, ni la voz, ni los rebuznos, ni los sollozos. Pinocho es un niño como cualquier otro… Solo en un detalle es diferente: es un niño de madera que trata de ser un niño de carne.
A diferencia de Peter Pan, metafora del niño que no quiere abandonar su infancia, Pinocho quiere crecer, quiere crecer por dentro y por fuera[35].
ASCENDIENTES Y DESCENDIENTES DE PINOCHO

Que “nada hay nuevo bajo el sol”[36] nos lo recordó Salomón  hace ya miles de años, como queriendo revelarnos que todo en la vida se repite de una manera cíclica, y que la originalidad reside no tanto en lo que se dice o se cuenta, sino en la forma y en el detalle con que se lo hace. Así vimos que, para el caso de la literatura, la sentencia bíblica tuvo cabal cumplimiento en obras como las de Shakespeare, cuyos argumentos nada tuvieron de originales, pero que en las manos del genial dramaturgo inglés se convirtieron en armazones para el montaje de perlas y diamantes.
¿Cuan original es el argumento de Pinocho? ¿Se lo inventó Collodi? ¿Lo leyó en algún viejo libro de historias? ¿Lo entresacó de los cuentos clasicos que con tanto acierto tradujo? ¿Se lo contó alguien? He aquí lo que asegura su compatriota –también nacido en Florencia-, el gran escritor Giovanni Papini:
Mucho se hahablado acerca de la originalidad de Pinocho, y, sobre todo, del hallazgo inicial, pero yo recuerdo que mi madre me contaba de pequeño, cuando el libro de Collodi acababa de salir, un extraño relato del que solo recuerdo el título: El hombrecito de madera(L’omino di legno). Quiza aquel hombre de madera se podría encontrar en alguna colección de cuentos toscanos, y yo supongo que también la madre de Lorenzini se lo contaría a su hijo de pequeño[37].
Es posible que así sea; no ponemos en duda la palabra de Papini, pero creemos que ello no mengua en nada el mérito de la obra. Consideramos así mismo que, junto con el famoso cuento toscano, puede haber incluso otros antecedentes, otras fuentes de la anécdota o de sus componentes mas importantes –como la metamorfosis del muñeco en ser humano- que, quiza,  conoció Colllodi. ¿No son, acaso, legítimos los recursos investigativos –el acopio de datos sobre un tema- de los que se vale un narrador antes de iniciar la escritura de una obra?  Graciela Pacheco, por ejemplo, encuentra dos de esas fuentes en El asno de oro y en elGolem[38].
Como es conocido, Apuleyo escribió hacia el año 170 d.C. la asombrosa novela Las metamorfosis o El asno de oro -como se la conoce desde San Agustín-, en la que narra las vicisitudes del joven Lucio, transformado en asno por sus aficiones magicas.
Graciela Pacheco hace notar que tanto Pinocho como Psique y el mismo Lucio son víctimas de sucuriosidad; sufren una serie de pruebas antes de su encuentro con la divinidad, con la voluntad superior que pone fin a sus desdichas: Júpiter en el caso de Psique, Isis en el caso de Lucio, y el Hada de los Cabellos Turquesa en el caso de Pinocho, no sin antes cumplir dolorosos trabajos para llegar salvos: Psique baja al mundo de los muertos, Lucio llega a las fronteras de la muerte y Pinocho al vientre del pez tragamares (aunque también conoce doblemente el rostro de la muerte: cuando es ahorcado por los asesinos y eliminado-resucitado por Collodi).
En cuanto al Golem, se llamó así al hombre creado por combinación de letras; la palabra significa, literalmente, “una materia amorfa o sin vida”[39]. Borges anota que la fama occidental del Golem es obra del escritor austriaco Gustav Meyrink, quien en el quinto capítulo de su novela onírica Der Golem escribió:
El origen de la historia remonta al siglo XVII. Según perdidas fórmulas de la cabala, el rabino Judah Loew ben Bezabel construyó un hombre artificial –el llamado Golem- para que tañera las campanas en la sinagoga e hiciera los trabajos pesados. No era, sin embargo, un hombre como los otros y apenas lo animaba una vida sorda y vegetativa. Esta duraba hasta la noche y debía su virtud al influjo de una inscripción magica, que le ponían detras de los dientes y que atraía las libres fuerzas siderales del universo. Una tarde, antes de la oración de la noche, el rabino seolvidó de sacar el sello de la boca del Golem y este cayó en un frenesí, corrió por las callejas oscuras y destrozó a quienes se le pusieron delante. El rabino, al fin, lo atajó y rompió el sello que lo animaba. La criatura se desplomó. Solo quedó la raquítica figura de barro, que aún hoy se muestra en la sinagoga de Praga[40].
¿Cuanta razón le asiste a la crítica argentina al relacionar a Pinocho con el Golem? Posiblemente mucha. Aun cuando no demuestra fehacientemente esa relación, la deja marcada, quiza mas a nivel intuitivo que probatorio, lo que no deja de ser provocador y valido. Para ella, tanto el Golem como Pinocho funcionan a nivel de íconos, de temas recurrentes que originan una realidad intersubjetiva creciente, hasta el punto de instalarse en la imaginación colectiva y desembocar en el transformismo.
Pero si bien estos son algunos de los que podríamos denominar “ascendientes” de Pinocho, ¿cuales serían algunos de sus “descendientes” mas famosos?
Empecemos por decir que Pinocho es uno de los primeros libros que la mayoría de niños del mundo han leído después de dominar el abecedario. No solo se ha traducido y adaptado a cientos de lenguas; no solo se han escrito miles de paginas en su elogio, sino que ha dado lugar a la creación de otros “pinochos”, creados a su imagen y semejanza (como sucedió con Robinson Crusoe y las “robinsonadas”).
Así el Pinocho español, creado por Bartolozzi y publicado por laEditorial Calleja, tuvo como antagonista a Chapete, el muñeco de trapo, y fue llevado a vivir aventuras en la China, en la Luna, en el fondo del mar, en el Polo Norte, en la India y en la Isla Desierta.
Otro Pinocho italiano, pero contemporaneo, fue el creado por Gianni Rodari, quien en su cuento Pinocho el astuto[41], presenta al muñeco diciendo continuamente  mentiras para que le crezca la nariz, que es aserrada y convertida en madera. Pinocho llega a convertirse en un gran industrial de la madera, mas rico y ambicioso cada vez. El cuento propone al lector tres finales, a cual mas disparatado y sarcastico que otro.
El Pinocho norteamericano fue una creación de Walt Disney y sobre él han llovido toda clase de cuestionamientos, debido especialmente a la trivialización que sufre el héroe de Collodi, al cual se le despoja de sus raíces históricas y psicológicas.
Esther Benítez, una de las críticas mas radicales del artista estadounidense ha escrito lo que sigue:
la imagen del muñeco de madera la estereotipó Walt Disney. Y creo que si alguien consiguió hacernos desagradable la figura de Pinocho, fue Disney; con su almibarada fantasía y su omnipresente sadismo, toda figura de la literatura infantil que tocó su mano quedó corrompida para siempre en la mente de los niños que la sufrieron[42].
Hay también un Pinocho austriaco: el de Christine Nöstlinger, quien recrea el texto y poda elementos considerados por ellacomo pedagógicos. Se trata de El nuevo Pinocho, que para algunos resulta “mas humano y auténtico que el otro, mas portador de buenos ideales, menos egoísta, mas víctima de las circunstancias y, por eso, mas capaz a ultranza de discernir su futuro, actuar sobre el mismo y ser un ejemplo para otros niños”[43].
Yo diría que también en la literatura ecuatoriana hay clarísimas reminiscencias delPinocho de Collodi. ¿En qué obra creen ustedes, amables lectores, que puede mostrarse este parentesco? ¿Dieron ya con ella y con su autor? Sí, efectivamente. Me refiero a esa novela para pre-adolescentes que, para mi gusto, es una de las cifras mas altas alcanzadas por un autor nacional en su género: El fantasmita de las gafas verdes, de Hernan Rodríguez Castelo.
Al igual que Pinocho, el fantasmita es un ser sumamente inquieto, que anhela transformarse en ser humano; siente una viva curiosidad  por conocer la vida y el mundo de la gente. Solamente después de protagonizar una serie de aventuras, a cual mas interesantes, y de conocer de cerca la alegría, el amor, el dolor, la injusticia, la muerte; de aprender la lengua de los hombres y de indagar sus costumbres y sentimientos, logra abandonar su naturaleza fantasmal y convertirse en un niño de carne y hueso.
Anotemos finalmente que, entre las numerosas ediciones críticas que se han publicado de la obra se destacan la de A. Camilli en 1946, la de Fernando Tempesti en 1982, y la deOrnella Castellani Pollidori en 1983. Y entre los ensayos mas importantes estan el de Gerard Genet: Analisis estructural de Pinocho –publicado por la Fundación Collodi en 1970-, y el de Alain Gay: Cómo convertirse en alguien, o cómo Pinocho deja de ser un muñeco para convertirse en un niño –que apareció en la Revista de Libros para Niños en 1990-.
La Fundación Collodi, que esta instalada desde 1993 en Villa Arcangeli, en Florencia, cuenta con una excelente biblioteca, coordina investigaciones, publica un boletín periódico y organiza coloquios que revelan aspectos desconocidos sobre Pinocho.
MIL Y UN INTERPRETACIONES

La naturaleza ambigua del texto y el caracter simbólico de muchos de los elementos que lo integran han hecho de Pinocho una obra que se ha prestado para mil y un interpretaciones por parte de exegetas de todo el mundo.
Una de las mas curiosas es la de Gian Luca Pierotti, que pretende encontrar en Pinocho una cantera de simbología cristológica. Según Ítalo Calvino, la idea de leer la historia de este hijo putativo de un carpintero como alegoría de Jesucristo no es nueva, ya que Piero Bargelini lo hizo en 1941[44].  Y anota que Pierotti va mucho mas alla, ya que sus puntos de referencia no son solo los Evangelios canónicos sino incluso los apócrifos (gran parte de los cuales tratan de la infancia de un Jesús travieso o simplemente díscolo) y otros textos de caracter tradicional. ¿Los resultados?Una lectura que encuentra sorprendentes equivalencias en aspectos tales como la circuncisión (nariz picoteada por los pajaros carpinteros), el bautismo (el agua que vierte sobre la cabeza de Pinocho el viejecito con gorro de dormir), la Última Cena (comida en la Hostería del Cangrejo Colorado), la agonía de Jesús (la exclamación de Pinocho: “¡Padre mío! ¡Si estuvieras aquí! cuando los asesinos van a matarlo), etc.
No faltan interpretaciones que relacionan a Pinocho con Dante, con el neoplatonismo y hasta con el tantrismo, así como las que vinculan al Hada de los Cabellos Color de Turquesa con la diosa Isis. Y son también frecuentes las interpretaciones psicoanalíticas, que presentan diversos tipos de equivalencias, desde las mas faciles (nariz alargable y pecaminosa)[45] hasta las mas complejas (conflicto entre naturaleza materno-vegetal y cultura como super yo – grillo parlante).
¿Y qué decir de las interpretaciones graficas que se han hecho de nuestro héroe en todo el mundo? Después de las ilustraciones realizadas por Ugo Fleres para elGiornale per i bambini, en 1881, son de interés bibliografico las de Enrico Mazzanti –conocidas como “las auténticas” y bendecidas por Collodi-, de 1883;  las de Giuseppe Magni, de 1895; las de Carlo Chiostri, de 1901; las de Atilio Mussino, de 1911; las de Luigi y María Augusta Cavalieri, de 1924; las de Atilio Cassinelli, de 1981, hasta llegar a las de Roberto Innocenti, de 1988.En un hermoso artículo, Irene Vasco escribe al respecto:
Uno tras otro, los ilustradores italianos han recreado y adaptado a Pinocho a su antojo. Durante el transcurso del siglo XX, con mejores o peores ilustraciones, Pinocho mantuvo su caracter de niño italiano. Pero al caer, en 1943, en manos de Walt Disney, su destino se retorció irremediablemente. A partir de la película, las ediciones rapidas -para consumidores desinformados sin pretensiones culturales- se multiplicaron hasta reducir a Pinocho a una pobre caricatura sin pena ni gloria.
Pero como hasta en las mas horribles aventuras siempre es posible esperar un final feliz, Roberto Innocenti, artista autodidacta florentino que remozó y enriqueció el espíritu original de la creación de Collodi, devolvió con su interpretación el ambiente, el entorno y la cultura de la época, en ilustraciones con enorme calidad artística[46].
Por ello consideramos también oportuno traer hasta nuestros lectores estas palabras pronunciadas por la artista colombiana María Osorio, en la entrega de diplomas de la Lista de Honor de IBBY (International Board on Books for Youn People[47]),  que tuviera lugar en Berlín, en septiembre de 1992, en Berlín, durante el vigésimo tercer Congreso Mundial de esa organización, y con las cuales concluimos el presente estudio:
Quien nos puso, codo a codo, a Roberto Innocenti y a mí para ver a cual de los dos le creció la nariz por mentir sobrela imagen de Pinocho, sufrira una decepción.
Las mil y un interpretaciones publicadas que deben existir sobre el muñeco son todas verdaderas.
Para cada lector, una lectura especial.
Lo triste es que cada lector no intente su versión ilustrada de Pinocho, y de todos los libros que lee.
Los momentos de lectura feliz se pueden enriquecer y apropiar con mas intensidad ilustrandolos, así sea una ilustración tosca e inexperta, un par de líneas que se dejen llevar por una idea:
una culebra que parece un sombrero porque se comió un elefante.
Si siguiendo mi idea ustedes intentan ilustrar a Pinocho, no necesitan dibujarle un escenario en el tiempo y el espacio.
Todos somos propietarios del mundo y sus milagros y Pinocho, como milagro del mundo, es universal y eterno. .
Es mas, siendo un poco egoísta, pienso y siento que Pinocho es latinoamericano.
Es sentimental como los latinoamericanos.
Es pobre como los latinoamericanos.
Es analfabeto como los latinoamericanos.
Esta hecho de palo, de palo’e sangre del Amazonas, como los latinoamericanos.
Ha podido sobrevivir con las mentiras como los latinoamericanos.
Cuando el Pinocho que somos los latinoamericanos dice la verdad, no le crece la nariz, le crece la deuda externa, la crisis sociopolítica y el complejo de mudo.
Para no extenderme mas, les propongo un intercambio:
Admitan que Pinocho es latinoamericano
Y nosotros admitiremos que la gran selva amazónica eseuropea.
Así estaran obligados a salvarla, y con ella al mundo.
Por último, propongo un canje mas pequeño.
Signor Innocenti: aquí traigo un Pinocho colombiano, ahorcado, muy ahorcado, para intercambiar por un Pinoccio europeo.

ALGUNOS JUICIOS CRÍTICOS

La madera en que esta tallado Pinocho es la Humanidad, y él se yergue en pie y entra en la vida como el hombre que emprende su noviciado; fantoche, sí, pero enteramente espiritual. La narración esta llevada con gran desenvoltura, entre muchas piruetas de la imaginación, reflexiones e impulsos, sin caer nunca, ni mucho menos, en lo extravagante o en lo insulso.
BENEDETTO CROCE
Cien años, una fama extendida a todo el planeta y a todos los idiomas, la capacidad de sobrevivir indemne a los cambios del gusto, de las modas, del lenguaje, de las costumbres, sin conocer nunca períodos de eclipse o de olvido (y en un campo tan sujeto al desgaste de las estaciones como el de las lecturas infantiles); luego, un círculo cada vez mas vasto de cultores incondicionales entre críticos y autores de la literatura “adulta” y el consiguiente ensancharse de la bibliografía pinochológica: ¿qué falta a este balance para calificarlo de triunfal? Esto: el lugar que en cien añosPinocho se ha ganado en la historia literaria es, ciertamente, el de un clasico, pero el de un clasico menor, mientras es hora de decir que debe considerarsele entre los grandes libros de la literaturaitaliana, algunos de cuyos componentes necesarios, sin Pinocho, faltarían.
ÍTALO CALVINO
Nunca antes y pocas veces después en la literatura para niños ha habido tanto humor, centímetro por centímetro, y esto vuelve a Pinocho sencillamente delicioso. Por otro lado, es una novela en la que suceden cosas, una tras otra, sin parar, y la acción –mis queridos escritores de literatura infantil-, amén del humor y del juego, es la base de un buen relato.
EDGAR ALLAN GARCÍA
Collodi era un artista, y su obra maestra es un libro escrito en estado de gracia… Es un microcosmos en el que se refleja la variada armonía del mundo.
P. TROMPEO
Mas de doscientas traducciones hay esparcidas de Pinocho por el mundo. Esta perla de nuestra literatura ha sido vertida a todas las lenguas habladas y a muchos dialectos… Pinocho, al que los entendidos llaman la “Biblia del corazón”.
A.    SABINO
En una historia de la literatura italiana para la infancia, Pinocho es de importancia fundamental. Después de la unificación del reino se hizo sentir la preocupación de una literatura que educase a las nuevas generaciones. A esta labor concurrieron algunos de los mas ilustres escritores de la época: desde Martín a Thouar, a Pistelli, a la señora Baccini, pero todos o casi todos se movían en el terreno de la pedagogía católica tradicional, traducida en la practica en una preceptiva arida que terminaba considerando al estudiante mas como objeto que comosujeto de la educación. La educación –si así se puede llamar- de Pinocho es, por el contrario, el fruto de la experiencia directa, de errores personalmente superados. Sus propios maestros, el Hada de los Cabellos de Turquesa, el Grillo parlante, Geppetto, etc.,se limitan a aconsejarle, a preparar el ambiente, pero jamas intervienen para modificar la voluntad o las acciones del muñeco.
G. GIGLIOZZI
Queda confirmado que el sentido del libro podra encontrarse en el espacio-tiempo situado entre la censura y el “retorno de lo reprimido”. El extraordinario éxito que alcanzó se debe, posiblemente, a esa misma ambigüedad que no pocos le reprochan. Algunos padres y maestros lo aprecian por su moralismo; los niños, por el contrario, se alegran de encontrar en él la propia madera de la que estan hechos; proyectan sobre ese feo monigote de nariz eréctil todos los deseos de desobediencia y de independencia que forman parte de su ansia de vivir.
Me parece poco probable que Pinocho sea una obra efectivamente pedagógica –y en esto discrepo con Christine Nöstlinger-. Se trata, mas bien, de un texto proyectivo, metafórico, que cuenta sin ambages la adquisición de la conciencia de un niño que no tiene pleno dominio sobre sus sentidos ni sobre sus movimientos y que todavía no es una persona, puesto que sus padres no lo han reconocido como tal.
MARC SORIANO
Pinocho, traducido a mas de doscientas lenguas, con cientos de edicionesilustradas y que dio origen a numerosas “pinochadas”, nos sitúa ante una figura muy popular            -aunque no lo sea tanto el libro-. Pinocho es recomendado por sus virtudes, por el triunfo del bien frente al mal, por ese muñeco de madera atrevido y maleducado convertido, finalmente y gracias a su bondad, en un niño ejemplar que cuida de su papa. Esta es, al menos, la lectura que hacen los adultos.
¿CUAL ES LA DE LOS NIÑOS?
(…) La historia es la socialización de un niño, el desarrollo que cualquier pequeño necesita desde el egocentrismo hasta la responsabilidad. Por eso, es una historia que todo los niños del mundo pueden leer y en la que pueden sentirse reconocidos. El Pinocho de madera representa el mito de la infancia anarquica, que solo desea comer, beber, dormir y divertirse, y este es el modelo que los niños adoran y con el que se sienten identificados.
ANA GARRALÓN
La metamorfosis del muñeco en niño es el momento en que el cuento culmina en su moraleja mas profunda. Todas las aventuras del trozo de madera informe, desde el principio hasta el final, son el proceso de la transformación de la materia inanimada, del instintivo al ser humano con conciencia moral y espíritu;  es un proceso de humanización. De aquí que el cuento fantastico tenga un simbolismo muy hondo: las aventuras por las que pasa Pinocho representan la experiencia de la vida, los peligros y el dolor que enseñan al hombre a perfeccionarse.Del egoísmo, el muñeco Pinocho pasara al amor y a la compasión filial del niño.
CARMEN BRAVO VILLASANTE
Queda claro que a Pinocho diciendo ocasionalmente mentiras, cayendo a cada paso en las tentaciones a que se ve sometido todo niño –jugar a deshoras, pereza de estudiar, atracción del circo, el espectaculo, las golosinas, los paseos, etc.-, lo quiere tiernamente su padre. Esa certeza de ser amado a pesar de las pequeñas y naturales equivocaciones de la infancia, a pesar de todo, es atractiva para el niño: presenta un contraste tajante con la literatura de moral rígida, en la cual los niños son castigados por los hombres y el cielo en forma implacable, instantanea, sin posibilidad de rectificación, y ello por faltas mínimas cometidas una sola vez. En cambio Pinocho, para solaz y tranquilidad de sus pequeños lectores, sigue y sigue actuando como niño y su padre no decae en quererlo entrañablemente y perdonarle cuantas veces proceda mal.
Pinocho es tal vez el mas famoso de los protagonistas niños desobedientes que despiertan la simpatía del lector, a veces inclusive la de los personajes que giran en torno a él; eso lo convierte en un inicio firme de esa corriente.
Pinocho marca el final de la apología desmedida del niño perfecto-veraz-culto-formal-estudioso, como modelo de comportamiento.

http://franciscodelgadosantos.wordpress.com/2013/01/09/pinocho-de-carlo-collodi/





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